14 de febrero de 2017
14.02.2017
vela - Clase 470

Un vigués pone rumbo a Tokio

Nicolás Rodríguez aparca su futuro laboral como dentista en Holanda para formar un proyecto olímpico junto al catalán Joan Xammar en la clase 470

14.02.2017 | 03:00
Nicolás Rodríguez (izqda.) junto a Jordi Xammar, durante una de las regatas de la World Cup de Miami. // Pedro Martínez

Una llamada le cambió la vida a Nicolás Rodríguez. Después de ser casi un nómada de la vela había arrojado la toalla y se preparaba para afrontar un futuro laboral dedicado a la odontología en Holanda. Pero el olímpico Jordi Xammar decidió que él sería su próximo compañero en su camino hacia los Juegos de Tokio. Pepe Lis, entrenador de Támara Echegoyen, hizo de intermediario. La seriedad del proyecto le ha convencido. Es su gran oportunidad de cumplir su sueño.

Se inició en la vela con 8 años en el Real Club Náutico de Vigo. Enseguida destacó en las clases de vela ligera. "Navegué en Optimist hasta los 15 años y fui campeón gallego", cuenta el regatista vigués Nicolás Rodríguez. "Luego me pasé a 420, gané dos campeonatos de España. Traté de iniciarme entonces en la vela olímpica, primero lo intenté en 49er como patrón. No fue posible y acabé como tripulante de 470 y acabé por irme a Las Palmas, donde estuve dos años. Llevo dando vueltas toda mi vida", se resigna.

Después de dos años en Las Palmas asumió que la vela le cerraba las puertas de cumplir su sueño olímpico. "Sin ayudas es muy difícil. Yo lo compaginaba con trabajos de entrenador e incluso de dentista (estudió Odontología en la Universidad de Santiago de Compostela)", cuenta. "Iba salvando así, como podía, la situación, pero llegó un momento en el que vi que era imposible compaginar ambas cosas. Fue cuando decidí dejarlo".

Ya con su mente puesta en su futuro laboral en Holanda, donde reside su novia, recibió una llamada que lo cambió todo. "Fue lo último que me esperaba", confiesa. "Después de los Juegos de Río Jordi Xammar y su compañero, Joan Herp Morell (que acabaron en undécima posición), decidieron separarse porque su tripulante decidió estudiar, y me llamó a mi para hacer equipo con él en 470", explica el vigués.

"Yo creía que ya no iba volver a navegar a este nivel, que ya no tendría la oportunidad de intentar ir a unos Juegos Olímpicos. El proyecto que me expuso Jordi tiene mucho potencial, ha ganado dos mundiales juveniles y Movistar está como patrocinador y son cosas que te hacen estar convencido de que el proyecto tiene viabilidad y futuro", expone con confianza e ilusión.

La experiencia olímpica de Xammar será otro de los factores a favor de este nuevo equipo, que ya mira hacia el horizonte y se fija los Juegos de Tokio como gran reto de futuro. "Yo había empezado el ciclo olímpico anterior con mi compañero de Gran Canaria, pero con el objetivo de llegar a la cita de 2020. Al final se dio que sí, que lo estoy haciendo, pero no con la misma persona. Es difícil sin ayudas. Ahora hay más facilidades y la situación ha cambiado bastante", puntualiza.

Ahora forma parte del Xammar/Rodríguez Team 44 y ha recobrado la ilusión por un sueño que creía haber dejado atrás. El vigués y el barcelonés llevan trabajando juntos desde finales del mes de septiembre pasados y los resultados ya han empezado a llegar. De entrada, ganaron el campeonato de España de la clase. Prueba del potencial de un equipo que en su primera participación en una prueba de la World Cup, en Miami, acabaron en séptima posición. "En Miami fue una pena porque hasta el último día teníamos opciones para estar más adelante. Hicimos una última regata mala, la medal race. Arriesgamos demasiado y nos salió mal", se lamenta Nicolás Rodríguez. "Es una experiencia que nos sirve para aprender y saber en qué tenemos que trabajar de cara a las próximas competiciones", subraya: "Hemos visto que tenemos muchas cosas que mejorar de cara al Mundial de este verano y estamos contentos".

Este trotamundos de la veja fijará ahora su base de operaciones en Barcelona, junto a Jordi Xammar. Desde ahí trabajarán duro cada día dispuestos "a dejarnos la piel" en su camino hacia Tokio. Un camino que ya está, al menos en este 2017, perfectamente trazado. "Estaremos en Barcelona preparándonos para el campeonato de España de Alicante", cuenta desde Holanda. "Después vamos a Palma, al Princesa Sofía, a finales de marzo". La ruta no acaba ahí: "En abril tenemos la segunda cita de la World Cup en Hyères (Francia) y, a continuación, el Europeo en Mónaco", con lo que se pondrán ya a mediados de mayo.

Solo tendrán un pequeño respiro, al menos él, cuando Jordi Xammar afronte su compromiso de la Copa América juvenil, pero después tendrán una cita importante con la final de la World Cup, que este año es en Santander y, por fin, el Mundial en julio, el gran objetivo de 2017.

"Para nosotros las Olimpiadas han empezado ya", anuncia el vigués. "Esa es la realidad. Hay que trabajar mucho para llegar y la única manera de hacerlo es trabajar más que el resto, así que hay que hacerlo desde ya, día a día. Para mí es la última oportunidad que tengo para realizar mi sueño, ya no solo de ir a unos Juegos, sino de aspirar a todo lo que se pueda, no solo ir por ir". Ilusión y ganas no le falta a este vigués al que la vida le ha dado una segunda oportunidad de hacer realidad su mayor anhelo deportivo.

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