24 de mayo de 2015
24.05.2015

El fútbol dice adiós a Oubiña

Balaídos despide al que fue capitán del Celta las últimas temporadas y lamenta la marcha de Krohn-Dehli

24.05.2015 | 03:05
El Celta homenajeó a su capitán. // Ricardo Grobas
Los jugadores del Celta y el Espanyol le hacen el pasillo a Oubiña, que saluda a los célticos. // Ricardo Grobas

Balaídos despidió ayer a dos referentes de la plantilla del Celta: a Borja Oubiña y a Krohn-Dehli. Uno porque se retira, otro porque se marcha al Sevilla.

El vigués ha puesto fin a una carrera deportiva que inició en el profesionalismo el 29 de marzo de 2004 en Mestalla, cuando Lotina le hizo debutar con la camiseta del Celta a los 72 minutos de partido, en sustitución de José Ignacio. Y el mismo escenario de su estreno fue también el de su adiós, sin saberlo, con la celeste. El día que cumplía 32 años, Oubiña jugaba el último partido de la temporada 13/14 y de su carrera. La maltrecha rodilla izquierda ya no le permitió seguir este curso. Con el aplauso de todo el estadio, el 4 del Celta cerraba ayer una etapa que se resume en 194 partidos con el Celta, 2 con el Birmingham y 2 con la selección española.

Cuando faltaban diez minutos para el comienzo del partido, los jugadores del Celta y el Espanyol, junto con los árbitros, irrumpieron en el campo para formar un pasillo. Una gran pancarta en lo que fue la grada de Preferencia saludaba al homenajeado con un "Grazas, capitán). Enfrente, unos jóvenes se repartían sobre el césped formando el número cuatro. Y Borja Oubiña Meléndez (Vigo, 1982) aparecía por el túnel del vestuario ante el clamor de la afición y con los vídeomarcadores mostrando imágenes de su largo recorrido como futbolista.

Tras saludar a los jugadores del Celta, Oubiña se abrazó al presidente del Celta, Carlos Mouriño, quien le hizo entrega de una placa conmemorativa del acto. También el presidente del Espanyol le obsequió con un trofeo. Faltaba el momento más emotivo para el que fue capitán del Celta durante muchas temporadas. Los videomarcadores mostraban la recogida de un regalo para el futbolista en la tienda del Celta. El paquete con el regalo lo portaba la esposa de Oubiña y su hijo Iker, que irrumpieron en el estadio y se dirigieron hacia el centro del campo. Tras el abrazo con su familia, el futbolista mostró el obsequio: la camiseta con cuello que lucirá el Celta la próxima temporada. El club le concedía al homenajeado el privilegio de estrenar la nueva indumentaria celeste.

Oubiña se reencontraba así con un estadio del que como jugador se despidió el 21 de marzo de 2014. Fue en un partido contra el Málaga, que el equipo de Luis Enrique Martínez perdió por 0-2. El técnico asturiano decidió sustituirlo en el descanso por Rafinha Alcántara. Ya no volvería a jugar en su estadio.

Ayer, el vigués tuvo la oportunidad de recibir el aplauso como cuando anotó los cuatro goles de su carrera en Primera División. Todos los consiguió ante su afición. El primero, ante el Sevilla, tras una genial jugada personal, con croqueta incluida. El último lo obtuvo ante el Almería, en noviembre de 2013. En medio anotó dos de cabeza: uno al Náctic, tras centro de Gustavo López, y otro ante el Barcelona, lanzándose en plancha a un balón servido por Orellana y que suponía el empate en el último minuto.

Y ese estadio en el que se convirtió en mediocentro internacional, ayer le rendió el último homenaje como futbolista.Ahora comienza otra etapa, también en el club, pero sin conocer todavía la labor que desempeñará. Con Luis Enrique, Oubiña descubrió que le gustaría ser entrenador en el futuro. El ahora técnico del Barcelona fue el mejor entrenador que tuvo Oubiña, a quien como futbolista lo quiso Camacho para el Benfica y Benítez para el Liverpool si descataba en Birmingham. Los consejos de Luis Aragonés de que debía dejar el Celta para progresar le animaron a marcharse a la Liga inglesa.Allí solo disputó dos partidos. Un choque con Kuyt le dejó malparado. "Le agredeceré a los aficionados su respeto porque han sido justos conmigo", expresaba la víspera de su despedida en Balaídos quien se va del fútbol "dolido porque no he sido el jugador que yo imaginé que iba a ser o quise ser".

Balaídos lo despidió con cariño. Como hizo con Krohn-Dehli, que logró poner al estadio en pie cuando Berizzo lo sustituyó en el minuto 84. La afición agradecía el gran fútbol que el danés había puesto al servicio del Celta durante tres años.Ahora lo disfrutarán en Sevilla.

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