25 de marzo de 2015
25.03.2015
HEMEROTECA

David Cal: Su lado más íntimo

El afán de superación y un espíritu ganador marcaron la infancia del deportista gallego, convertido ya en leyenda

25.03.2015 | 13:34
David Cal en una foto familiar // FARO

[NOTA: Este artículo se publicó en la edición de papel de FARO DE VIGO del día 12 de Agosto de 2012. Retomamos su publicación tras el anuncio de su retirada y su no asistencia a los Juegos de Río]

Sencillo, humilde y sacrificado. Así definen al deportista español más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos quienes mejor le conocen: su familia, los amigos y los profesores de su infancia. Pero el perfil de David Cal quedaría incompleto si no se mencionase también su afición por los animales y la naturaleza, el afán de superación y un espíritu ganador que siempre le ha acompañado;"no le gustaba perder ni cuando jugábamos a las cartas", apunta su primo Noé Martínez Cal.

En la panadería de su familia en Cangas, María José Figueroa y Miguel Cal recuerdan algunos rasgos del carácter de su hijo mientras no paran de recibir felicitaciones por la medalla de plata conseguida este miércoles por David en los Juegos de Londres. "¡ Nos hizo sufrir un poco, eh!", les comenta una vecina que acude a comprar el pan. María José le explica cómo se desarrolló la regata con la precisión de toda una experta. Y es que los éxitos deportivos de su hijo vienen de lejos.

El palista gallego nació el 10 de octubre de 1982 y, como relatan sus padres, ya vino al mundo con prisa pues su madre dio a luz en el antiguo hospital de Santa Rita de Pontevedra antes incluso de que llegase la comadrona. Poco antes, su marido la había trasladado en apenas quince minutos desde O Hío, la parroquia de Cangas donde residían. David es el segundo hijo del matrimonio y siempre ha estado muy unido a sus hermanas Andrea, un añomayor que él, y Paula, un año más joven. Andrea recuerda que de pequeños se peleaban de vez en cuando por la videoconsola, "lo típico entre críos, pero nos llevamos fenomenal".

Su madre, María José, es una mujer de carácter a la que no es fácil arrancarle anécdotas de la infancia de David, pero no tiene inconveniente en admitir que en su momento se opuso a que su hijo se trasladase al Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra. "Yo quería que siguiera estudiando, que hiciera una carrera, pero no hubo forma. Siempre tuvo en la cabeza la idea del deporte", comenta su madre entre resignada y orgullosa.

La tenacidad de David se salió entonces con la suya. Tenía 14 años, cursaba 8º de EGB en el colegio de la Sagrada Familia de Aldán y en junio había suspendido bastantes asignaturas. Llegó a un acuerdo con sus padres: se iría a Pontevedra si aprobaba todo en septiembre. Y así fue; la motivación del deporte hizo que aquel verano David "estudiase como nunca lo había hecho", recuerda su hermana Andrea, mientras que su madre añade que "aprobó incluso el Latín gracias a las clases que le dio Don Andrés, el párroco de Hío".

David se había iniciado en el mundo del piragüismo cuando tenía ocho años. Durante aquel verano, su madre lo inscribió a él y a sus dos hermanas en el Club de Mar Ría de Aldán para que desarrollasen alguna actividad física.

En el colegio David destacaba sobre todo en los deportes, hasta el punto de que"su profesor de Gimnasia, Paco, lo seleccionaba para todas las modalidades deportivas porque siempre respondía al máximo, desde carreras hasta salto de longitud", comenta Andrea. De pequeño jugaba al fútbol y le gustaban todos los deportes –incluso practicó kung fu– pero pronto se decantó por el piragüismo, para sorpresa de sus compañeros de pandilla, que preferían el balón. Su padre apunta que a David "sigue gustándole el fútbol. Es seguidor del Madrid, mientras que su hermana Paula es del Barça. En una ocasión me empapeló la habitación con posters del Madrid, parecían las oficinas del club", bromea el padre.

Con sus hermanas y dos niños, en una playa de Cangas // FARO

Juegos y pesca

En la aldea de Vilariño, donde sus padres tuvieron la primera panadería, jugaba mucho en la calle con sus hermanas y sus primos, y a veces incluso en la propia panadería,"donde alguna vez rompimos un saco de harina mientras jugábamos al escondite", confiesa su primo Noé. También bién le gustaba ir en bici o al monte.

Otra de las aficiones de David es la pesca. Su padre recuerda haber ido con él cuando era todavía un crío a pescar en el muelle pequeños serranos. "Se le daba bien, pero no tenía demasiada paciencia; siempre le gustaba estar haciendo algo", comenta Miguel.

La pesca protagonizó una de las anécdotas de adolescente que recuerda su hermana Andrea." Durante unas vacaciones de verano fuimos a pescar los tres hermanos junto con otros chavales que habían venido de Madrid. El tiempo se nos pasó volando y después nos entretuvimos en el regreso. Eran las doce de la noche y no habíamos vuelto a casa, y mi madre estaba a punto de llamar a la Guardia Civil para buscarnos... Cuando llegamos, David fue el primero en entrar y dar la cara por los demás".

De crío, en la tele su serie preferida era Dragon Ball, y le gustó mucho la película  Los Pequeños Ninjas, hasta el punto de que hace poco la encontró en Internet y volvieron a verla juntos los tres hermanos.

Una tortilla muy especial

En cuestiones gastronómicas, al pentamedallista olímpico el plato que más le gusta es la tortilla de patatas que prepara su madre. "Es capaz de reconocerla entre otras cien tortillas solo por el color", nos confiesa Andrea." En todo caso, puede tener dudas con la que prepara mi hermana Paula, que también la hace muy bien, pero en cuanto la prueba sabe perfectamente cuál es la de mamá". Por cierto, sin cebolla, como nos revela la propia María José en el mostrador de la panadería.

A David le gusta también preparar él mismo algunas comidas, como el pulpo o los asados: churrasco, sardinas... De joven prefería las salchichas y los bocadillos; "también le gusta la pasta, pero odia la salsa de tomate", comenta Andrea.

" De pequeño, la verdad, es que no comía demasiado bien –interviene su padre Miguel–; donde aprendió a comer de todo fue en el Centro de Tecnificación de Pontevedra". Debió de llevar su tiempo, porque una de sus hermanas recuerda una anécdota que le sucedió durante una concentración. Les habían puesto en la comida pimientos rellenos, y como no le gustaban, a él y a otro compañero no se les ocurrió otra cosa que esconderlos dentro de unos trozos de pan. Al día si guiente, cuando iban a tomar pan se encontraron con una sorpresa... Les habían puesto de nuevo los pimientos camuflados.

En cuanto a los amigos íntimos, dos de ellos son su primo Noé y Libardo, ambos de su misma edad. Cuando David está libre suelen quedar en Cangas para charlar o ir a cenar."¿ Que si cocina él? En alguna ocasión nos preparó un churrasco, pero lo normal es ir a tomar algo fuera", comenta Noé, que revela otra de las aficiones de su primo: le apasiona todo lo relacionado con el deporte del motor; aclara Noé que fue él quien le metió en ese mundillo, pues es piloto de rallys.

Su primera canoa se la compraron en Zamora

  • " Cuando tenía 9 o 10 años le compré en Zamora la primera canoa; me costó 200.000 pesetas", recuerda su padre Miguel. Tras sus primeros pinitos en kayak, David se pasó poco después a la canoa, donde aquel chaval regordete y algo tímido pronto empezó a destacar."¿Y a mí qué me importa que sea tímido?", le espetó a su padre Jesús Dacosta Rial, presidente del Club de Mar Ría de Aldán en aquella época:" Si vale, vale, pero eso sí, tiene que demostrarlo".Y vaya si lo demostró. En la imagen, David Cal, en su primera canoa, con su nombre rotulado en el costado.

Uno más con los amigos

"Cuando está con los amigos es uno más", coinciden en señalar Libardo y Noé. Con su primo compartió colegio y juegos infantiles. "Siempre anduvimos juntos para todo. Andábamos en monopatín o en bici, jugábamos al fútbol... lo normal entre chavales". Señala Noé que David "siempre fue muy fuerte, tenía mucho nervio, y aun lo tiene, claro. Tenía que ganar a todo, la verdad€ no le gustaba perder ni a las cartas".

En cuanto a las fiestas, sus preferidas son las de Darbo, a las que suele acudir siempre si no está preparando alguna competición. En cuanto a gustos musicales no tiene un cantante o grupo de música preferido.

El presidente del Club de Mar Ría de Aldán, Elías Rial, destaca la sencillez y la humildad de David Cal,"al que el éxito no se le ha subido a la cabeza". El medallista cangués"es todo un orgullo para nuestro club, con el que sigue compitiendo en los campeonatos nacionales". Un orgullo para todo el deporte gallego y español, no en vano se acaba de convertir en el deportista patrio más laureado en toda la historia de los Juegos Olímpicos.

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