14 de septiembre de 2014
14.09.2014

Un gran Celta se queda sin aliento

Un autogol de Jony en el minuto 92 priva a los célticos del triunfo ante un rival que resurgió tras los goles de Orellana y de Larrivey

14.09.2014 | 01:43
Krohn-Dehli persigue a un jugador de la Real Sociedad, en el partido celebrado ayer en Balaídos.

El Celta acabó regalando un punto a la Real Sociedad, en un duelo intenso y con fases de gran fútbol. Los goles de Orellana y de Larrivey pusieron a los célticos con ventaja en el marcador tras un brillante pasaje de media hora, dividida por el descanso, pero el rival aprovechó su banquillo para dominar en la recta final y alcanzar la igualada en el minuto 92. Le fallaron las fuerzas al equipo de Berizzo para lograr su segunda victoria de la temporada. El empate, sin embargo, sitúa al conjunto vigués en la cuarta posición provisional de la tabla clasificatoria, con cinco puntos.

La visita de la Real era la prueba más exigente que se le presentaba al Celta, que repitió el once que había empatado en Córdoba. El equipo guipuzcoano, que llegaba eufórica a Vigo tras golear al Real Madrid, le puso muchas dificultades en el arranque a los célticos para que pudieran disfrutar del balón.

Berizzo ya había advertido en la víspera que su equipo necesitaría afrontar el partido con mucha paciencia ante un rival de alta calidad técnica, que aspira a repetir clasificación para las competiciones europeas. Y no falló en sus pronósticos el argentino. Los donostiarras entraron en el campo ansiosos por acabar cuanto antes la faena y regresar a casa con los tres puntos.

Al Celta se le atragantó la intensa presión a la que le sometió el rival en los primeros veinte minutos. Sin espacios y sin balón, a los gallegos les tocaba mantener la calma y no desordenarse, pues enfrente tenían a futbolistas como Vela, Xabi Prieto, Canales o Granero, que pueden armarle un incendio a cualquiera. Que se lo pregunten sino al Real Madrid, que ya cantaba victoria con un 0-2 en Anoeta y se marchó humillado.

De esa victoria heroica, a Jagoba Arrasate le faltaba ayer Zurutuza, autor de dos goles ante los de Ancelotti. Entró Pardo en su lugar. El internacional sub 21 y Bergara se adueñaron al inicio del centro del campo, donde Radoja, Krohn-Dehli y Álex López sólo podían atender a labores de achique.

La Real pudo marcar a los diez minutos, pero Sergio desvió con el pie izquierdo -a lo Casillas- un remate de Xabi Prieto, tras recibir una maravillosa asistencia de Granero.

Vela, renqueante de una fascitis plantar, volvía a la titularidad. El mexicano mete miedo entre el celtismo desde que la temporada pasada le marcó cuatro goles a Yoel.

Ayer, Vela fue la punta de lanza roma de la Real y en la primera ocasión lanzó fuera, mientras el Celta seguía sin poder llegar al área rival. Cuando lo intentaba con Larrivey jugando de espaldas, los dos centrales donostiarras frenaban en falta al argentino para que no pudiese combinar. Sin esa referencia para recibir los pases largos y sin el balón, tardó un cuarto de hora el equipo de Berizzo en tener una ocasión de gol, pero Nolito lanzó fuera una falta al borde del área.

La paciencia del Celta parecía infinita, no así las fuerzas de la Real para seguir presionando, mientras los de Berizzo seguían buscando sin desmayo el balón. Es la esencia del conjunto vigués. Pero no solo de buen fútbol viven los celestes, que trabajan a destajo para recuperar la pelota. Esa generosidad acabarían pagándola al final de la contienda.

De uno de esos ejercicios de solidaridad nació el primer gol del partido. Orellana culminó de cabeza un contraataque que Krohn-Dehli dirigió por el costado izquierdo y centró para que el chileno anotase su tercer gol del curso.

Antes de cumplirse la media hora, el Celta había desactivado a los donostiarras y se preparaba para afrontar una fase de juego de alta escuela, que Balaídos celebró coreando el "fútbol de salón".

Nolito, en dos ocasiones, y Larrivey, ya más suelto de los zagueros rivales, pudieron ampliar el marcador antes del descanso, al que el Celta llegó con la sensación de que sumaría un nuevo triunfo en casa y que seguiría en lo alto de la tabla clasificatoria.

En el vestuario, Arrasate fue incapaz de encontrar soluciones para devolver el protagonismo a su equipo, que en dos minutos cayó de nuevo en las redes celestes. Kronh-Dehli apareció entonces por el costado derecho, cedió el balón a Jony, que lo puso en el punto de penalti para que rematara Larrivey con la derecha. El poste evitó que celebrase el gol en primera instancia, pero la pelota rebotó hacia donde caía el delantero del Celta, que anotaba con el cuerpo su segundo tanto de la temporada.

El argentino fallaba después un remate franco con la cabeza cuando la Real Sociedad buscaba soluciones en el banquillo. Chory Castro y Agirretxe entraron entonces por Pardo y por un apagado Vela. Once minutos tardaron los dos futbolistas en fabricar el primer gol del conjunto vasco. Castro lanzó y Agirretxe aprovechó el mal rechace de Sergio Álvarez. Arrasate lograba meter a su equipo en el partido. Berizzo, entonces, buscaba oxígeno y daba entrada a Hernández por Álex.

Con un Chory Castro desatado, la Real puso en muchos apuros al Celta, que se libró del empate en el minuto 83. El lanzamiento de Granero lo escupió el poste. Los célticos, sin fuerzas, aguantaban como podían las embestidas de un rival que sacó más provecho de los cambios. Arrasate le ganaba la partida a Eduardo Berizzo.

Cuando parecía que la victoria se quedaría en Vigo, un centro al área de Sergio acabó en el fondo de la red tras desviar Jony el balón con el cuerpo. El Celta se marchaba cabizbajo y el rival con una sonrisa, aunque los dos se llevaban el mismo premio, un punto, tras dejar recuerdos de gran fútbol.

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