Jota Peleteiro se merece que todos los aficionados del Eibar, entre los que encuentra su compañera sentimental (Jessica Bueno), lo consideren un héroe local. El futbolista de A Pobra do Caramiñal, que el próximo 6 de junio cumplirá 23 años, fue uno de los artífices del ascenso del conjunto vasco a Primera División, algo impensable para un modesto equipo de una población de 27.000 habitantes, que posee un campo, Ipurúa, con capacidad para cinco mil aficionados. King Jota, como le llaman sus amigos, contribuyó a una gesta similar a la que protagonizó el Extremadura en 1997. Almendralejo tenía censados entonces unos cuantos cientos de vecinos menos que Eibar, que se queda como la segunda localidad más pequeña con equipo en la élite.

"Esto es un sueño, este club pequeñito ha hecho historia, se lo merece. La constancia tiene su éxito, ha sido un año muy duro. Hay que dar la enhorabuena a cada jugador porque hemos demostrado que un equipo pequeño con muchas ganas puede lograr los objetivos. Tengo contrato con el Celta y será difícil jugar con el Eibar en Primera, pero he disfrutado mucho aquí y quiero darle las gracias al club", proclamaba Jota Peleteiro a la Cadena Cope la noche del domingo, pocas horas después de marcar el tanto de la victoria ante el Alavés.

Ayer, muchos de sus amigos le felicitaron a través de las redes sociales. Entre las felicitaciones recibidas por Jota aparecía una de su excompañero Michu, con el que coincidió en el filial céltico antes de que el asturiano emprendiese camino hacia el Rayo Vallecano y más tarde al Swansea City inglés. Pero la que más ilusión le haría, sin duda, fue la que le mandó su amada Jessica a través de Instagram: "¡Mi campeón! ¡No me puedo sentir más orgullosa de ti!", escribía la expareja de Kiko Rivera junto a una imagen en la que posa junto al futbolista con la camiseta del equipo vasco. La pareja disfrutó de la fiesta que los jugadores del Eibar montaron en el campo con los aficionados nada más obtener el premio del ascenso en la siguiente temporada a subir de Segunda División B a la categoría de plata.

De hecho, el conjunto azulgrana se convierte en el séptimo club español en celebrar dos ascensos seguidos (aunque este último debe concretarse en los despachos, ya que podría bajar a Segunda B si no consigue captar 1,7 millones en su ampliación de capital). Esta carrera meteórica la inauguró el Almería, en 1979. El Celta tuvo el honor de ser el segundo en pasar de Segunda B a Primera en dos años. Ocurrió en el verano de 1982, semanas antes de que Vigo se convirtiese en subsede del Mundial de Fútbol. Albacete, en 1991, Salamanca (1995), Málaga (1999) y Granada (2011) disfrutaron en años sucesivos de ese doble éxito que ahora repite el Eibar.

El club guipuzcoano ya estuvo a punto de ascender en la temporada 2004-2005, pero el Celta, el Alavés y el Cádiz le chafaron la fiesta en las últimas jornadas. Entonces en Ipurúa disfrutaron de un futbolista excepcional como David Silva, con el que Jota Peleteiro guarda similitudes: ambos son zurdos y poseen una depurada técnica. Les diferencia que el gallego es más atacante y el canario es un mago del juego asociativo, con el que ha conquistado el corazón de los seguidores del Manchester City, reciente campeón de la Liga inglesa.

Silva, tras esa extraordinaria temporada en el Eibar, se comprometió con el Celta para jugar cedido por el Valencia durante una temporada en Balaídos en Primera, en la que el Celta volvió a clasificarse para disputar la Copa de la UEFA.

Decisión tomada en Vigo

"Tenemos tomada la decisión. Esta semana se la comunicaremos, igual que a Jonathan Vila", comentaba ayer el director deportivo del Celta, Miguel Torrecilla. Jota Peleteiro tiene señalado el camino hacia Balaídos después de vivir un año maravilloso en tierras guipuzcoanas. Le resta un año de contrato con el Celta, en el que se formó hasta que hace dos años forzó su cesión al Real Madrid Castilla. En la capital apenas jugó, pero conoció a la que ahora es su pareja sentimental. El verano pasado aceptó su marcha al Eibar, donde ha triunfado y su nombre ya forma parte de la historia del conjunto armero, en el que será despedido como un héroe, como un campeón.