16 de mayo de 2014
16.05.2014

Las manos viguesas que abrazan la Europa

Diego Martínez, nueve años en las categorías inferiores del Celta, es desde 2012 entrenador asistente del primer equipo del Sevilla

16.05.2014 | 16:56
Diego Martínez, ayer con la Europa League ganada por el Sevilla al Benfica. // FDV

Un vigués levanta orgulloso la Europa League, el torneo del que durante años disfrutó en la grada de Balaídos como aficionado, socio y jugador de las categorías inferiores del Celta. Se llama Diego Martínez Penas y lleva cinco años trabajando en el cuerpo técnico del Sevilla después de que Monchi fuese a Motril a buscarle. En verano de 2012, tras ganar la Copa de Campeones con el juvenil, ascendió al primer equipo donde es entrenador asistente. En medio de la celebración por las calles de Sevilla admite "estar viviendo un sueño".

Diego Martínez no deja de ser un caso curioso en el mundo del fútbol. Vigués de nacimiento, jugó nueve años en las categorías inferiores del Celta hasta que se marchó a Cádiz donde durante un tiempo compaginó los estudios con el fútbol. A los veinte años entendió que nunca sería una figura y que lo mejor era centrarse en su formación como entrenador, donde intuía que se abría un futuro más esperanzador para él. Instalado en Andalucía desde el año 2000 fue llamando a diferentes puertas hasta que comenzó a entrenar a los juveniles del Arenas de la localidad granadina de Armilla. Entrenó al primer equipo en Tercera y posteriormente al Motril, con el que ascendió. En ese momento recibió una llamada que cambiaría sus planes inmediatos. Era Monchi que le ofrecía incorporarse a la estructura deportiva del Sevilla. A partir de ahí, el Sevilla C, el juvenil de División de Honor y el ascenso al cuerpo técnico del Sevilla hace dos años como entrenador asistente. El miércoles por la noche, en Turín, disfrutó de su primera gran alegría profesional desde un banquillo, la Europa League que los andaluces ganaron al Benfica en un encuentro resuelto en la prórroga. Martínez pudo entonces abrazar un trofeo con el que soñó cuando ejercía de socio del Celta y que ahora ha alcanzado como miembro de un cuerpo técnico.

En medio de la celebración por las calles de Sevilla la voz de Diego Martínez suena relajada, inmensamente feliz: "Estoy viviendo un verdadero sueño. Llevo cinco años en el Sevilla y siento muy dentro toda esta felicidad. Es algo indescriptible ver así a la ciudad, a la afición y a la gente del club. Me siento emocionado y muy dichoso por poder disfrutar de este momento".

A escala diferente Martínez recuerda también lo que supuso hace dos años conquistar con el juvenil de División de Honor la Copa de Campeones: "Fue algo muy importante también. Es evidente que no es lo mismo, pero para un club que piensa en la cantera y que se alimenta de ella es algo capital. Solo dos años después he tenido la ocasión de disfrutar de una Europa League y ya digo que para mí es algo mágico".

El técnico vigués confiesa que en medio de una final apasionante, agónica y resuelta en el lanzamiento de penaltis, vivió con relativa calma todo el proceso: "Presumo de ser bastante frío en esa clase de situaciones. Estoy tan concentrado en situaciones del juego que te aíslas de alguna manera del lado más pasional. Luego a medida que avanza el partido es cierto que crece el nerviosismo y durante los penaltis pues solo te queda esperar, confiar en Beto, en los lanzadores....y luego la locura".

Para llegar al paseo triunfal de ayer el Sevilla se ha convertido en el primer equipo que lo logra tras comenzar a jugar en el mes de agosto. Un camino largo que se ha hecho después de incorporar a una docena de futbolistas: "Es uno de los motivos por los que estamos más contentos. A comienzos de temporada el presidente José María del Nido ya había advertido que era un proyecto a tres años por todos los cambios que había experimentado la plantilla y que habría tranquilidad. Todo ha salido a pedir de boca, el equipo se ha sobrepuesto a cantidad de dificultades, a eliminatorias complicadas, a tramos de malos resultados y al final llegamos a la final y supimos ganarla. Es para estar satisfechos del trabajo que hemos venido haciendo".

En su corto espacio de tiempo en la primera plantilla del Sevilla ya ha tenido la ocasión de trabajar con tres entrenadores. Comenzó con Marcelino, siguió con Michel (que concluyó la pasada campaña) y esta temporada ha compartido trabajo con Emery. Solo tiene palabras de elogio hacia él: "Ha hecho un gran trabajo y es un excelente entrenador. Vino con Carcedo, que es el segundo que le acompaña desde hace años, pero han formado un excelente grupo de trabajo con la gente del club. Es otra de las claves de la temporada".

No pierde de vista al Celta, del que alaba el excelente trabajo que ha desarrollado Luis Enrique y el sello que ha dado al conjunto vigués. Tampoco quiere pensar mucho en el futuro: "Solo en seguir con esta celebración".

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