Un mercado con muchas sombras y pocas luces
Berizzo, Ángel, Perera, Mido o Rosada fueron algunas de las pocas "gangas" que se ha encontrado el Celta a la hora de reforzar su plantilla en invierno

Berizzo, Ángel, Perera, Papadopoulos, Pinilla y Bamogo
En enero comienzan las rebajas. En el fútbol también se inicia su particular "feria de oportunidades". Los equipos buscan apuntalar sus plantillas con aquellos jugadores que bien no interesan a sus respectivos conjuntos o bien no tienen los minutos que esperaban cuando comenzó el curso. El mercado de invierno se convierte en un momento complicado para encontrar futbolistas que en realidad mejoren el potencial del colectivo.
El Celta es un habitual de este mercado que se cierra hoy a la medianoche. En este curso, el equipo de Luis Enrique sufre lagunas en las dos áreas. También falta un recambio para Oubiña, pero la dirección deportiva ha trabajado en el último mes en la incorporación de un central (ha llegado Íñigo López) y en la de, como señaló Torrecilla, un "nueve mixto".
La afición espera ansiosa a la llegada del futbolista que complete el puzle del equipo vigués. No obstante, un sector del celtismo afirma que quiere un jugador de garantías, que de verdad mejore el rendimiento de un Celta que espera consolidarse sin apuros en Primera División. El cuadro celeste ha firmado, sobre todo en los últimos años, hombres que han llegado mediada la temporada y cuyo protagonismo en el equipo ha sido prácticamente testimonial.
Los últimos precedentes han sido Vadim Demidov, Danijel Pranjic y Fabián Orellana. El chileno "resucitó" hace unas semanas. Vuelve a ser importante, pero su papel el pasado curso fue casi inexistente, lo mismo que el central noruego y el centrocampista croata. Otros casos recientes son los de Dimitrios Papadopoulos y Gastón Cellerino. Los dos delanteros llegaron al equipo de Eusebio para mejorar sus registros goleadores. El heleno se marchó sin marcar en competición oficial mientras que el argentino (pese a firmar una bonita diana ante el Rayo Vallecano) dejó la ciudad olívica sin dejar huella.
En este capítulo de sombras en el mercado de invierno también podríamos incluir a Bamogo o Pinilla, dos delanteros que llegaron en 2007 y 2004 respectivamente. Su objetivo no era otro que mantener al Celta en la máxima categoría. En ambos casos no acabaron aportando nada y el cuadro celeste acabó firmando el drama del descenso. Tampoco podemos dejar de lado a Belmadi, extremo argelino que estaba algo pasado de peso, o a Hoogendorp, un ariete con buenos registros goleadores en Holanda pero que no aprovechó las oportunidades que le brindó Víctor Fernández.
Sin embargo, no todo fueron fracasos. Uno de los más exitosos en la historia reciente fue Eduardo Berizzo. El argentino, que desembarcó en Vigo en 2001, fue clave para apuntalar la defensa de un Celta que acabó logrando el billete para la final de la Copa del Rey. En 2003 el conjunto vigués también estuvo acertado en el mercado de invierno. Ángel López, de la UD Las Palmas, y Mido, que vino del Ajax, acabaron siendo fundamentales en el conjunto que logró firmar la primera clasificación de la historia para la Champions League.
En los últimos años también hubo incorporaciones acertadas. La llegada de Jesús Perera en 2005 fue clave para rubricar el ascenso en Lleida. Ya en plena travesía del desierto en Segunda, el Celta incorporaba a Ariel Rosada, un voluntarioso centrocampista procedente del Toluca que acabaría disputando 37 partidos en su segunda temporada como celeste. Tras su paso por Vigo, el argentino acabaría firmando por Boca Juniors.
Un año después de la llegada del "Toto" Berizzo se ficharía a otro jugador que también dejó su huella en Vigo. Sería Sebastián Méndez, un central argentino que cuajó buenas actuaciones con la Celeste. Las lesiones impidieron que el "Gallego" fuese un fijo en el eje de la zaga del equipo vigués. Más alejado en el tiempo está Moisés. Los goles del delantero sevillano, un "trotamundos" del fútbol español que llegó a Vigo en 1997, acabaron siendo determinantes en el tramo final de la temporada en la que el Celta de Irureta logró la clasificación para la UEFA.
Por último, hay jugadores que no ofrecieron un rendimiento bueno, aunque no suficiente para revertir la dinámica de la plantilla. Uno de esos casos fue el de Illic. El serbio, que llegó a Vigo de la mano de Radomir Antic, no cuajó un mal papel con la elástica celeste, pero no pudo impedir el descenso a Segunda División en 2004. El "Pulpo " Jayo tampoco desentonó en 2001. El centrocampista incluso fue titular en la final copera frente al Real Zaragoza.
Ya para los más nostálgicos quedan otros refuerzos invernales como el caso de Lakabeg, Jordi Cruyff, Vivas o Joseba Aguirre. Un largo etcétera de incorporaciones cuya finalidad es la misma que ahora. Apuntalar una plantilla para que consiga el objetivo marcado a inicio de temporada. Esperemos que Íñigo López emule a Berizzo y el "nueve mixto" que llegue, si es que llega, logre tener el protagonismo de hombres como Jesús Perera, Mido o Moisés.
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