11 de enero de 2014
11.01.2014

Rafinha y Charles guían al Celta hacia la luz

►Los dos goles del delantero brasileño permiten al equipo vigués salir de los puestos de descenso
►El hijo menor de Mazinho lideró el triunfo de los celestes ante un Valencia que acabó exhausto

11.01.2014 | 20:58

El Celta afrontaba un examen parcial esta tarde en Balaídos. Duro test para un equipo que ha dejado buenas sensaciones pero que no logra grandes resultados. Esa constante se ha repetido a lo largo del curso, una situación con ciertas similitudes a lo vivido hace doce meses. Con otra plantilla y otro entrenador en el banquillo. Surgían dudas. Estar en el pozo siempre las genera. Seguir en el precipicio cuando finalizar el primer tramo todavía las aumenta más.

El panorama no era nada alentador. Sobre todo cuando Dani Parejo aprovechaba un centro de Feghouli para abrir el marcador. El celtismo y su equipo volvían a vivir su habitual "día de la marmota". Un bucle que acaba por tener al sufrimiento como compañero de viaje. Tocaba remontar. Tal y como sucedió ante la UD Almería. Reaccionar o, por el contrario, que se volviesen a escapar más puntos de Balaídos.

El cuadro celeste lo intentaba. Buscaba imponer su juego, pero la intensidad del Valencia de Juan Antonio Pizzi asfixiaba a los locales. Rafinha y Augusto Fernández ejercían de líderes. También Orellana, que en uno de sus "chispazos" había dejado solo a Charles ante Diego Alves. El remate del brasileño era repelido por su compatriota. El ariete titular del Celta desperdiciaba la oportunidad de abrir el marcador. Poco después llegaría la diana de Dani Parejo.

Balaídos había enmudecido. Era una jornada propicia para salir del pozo. Para coger confianza venciendo a un Valencia que ha adoptado otra cara desde la llegada de Pizzi. Sin embargo, esa intensidad, ese ritmo físico frenético podía con el Celta. La medular no funcionaba. Oubiña estaba completamente sobrepasado. La elaboración del juego recaía en las botas de un Rafinha Alcántara que estaba demasiado aislado en banda derecha.

Llegaba el descanso. El Valencia parecía que tenía una marcha más. Sufría el contratiempo de la lesión de Mathieu, quizás su peor hombre sobre el tapete de Balaídos. Sus problemas en la salida de balón eran el otro socio ofensivo de un Celta falto de pegada. Sin gol, no hay resultados; sin resultados, no hay objetivo. En la reanudación cambió el encuentro. El equipo de Luis Enrique mostró su ambición habitual. Pasaban los minutos y los visitantes comenzaron a padecer el desgaste realizado en el primer período.

La zona ancha cambia de color. Tenía una clara tonalidad celeste. Oubiña seguía sin estar fino, pero Álex López ya tenía mucho más protagonismo. Rafinha, por su parte, seguía a lo suyo, erigiéndose como líder del juego local. La alegría llegaría pronto. Charles cazaría un buen pase en diagonal de su amigo íntimo. Su control no fue el adecuado, pero su situación, solo ante Alves, era la idónea para firmar las tablas en el marcador. Gol del "11" céltico, que "espantaba" los fantasmas del Bernabéu y se reencontraba con el gol.

El Valencia estaba tocado. La iniciativa era sólo cosa del Celta. No llegaban las ocasiones, pero el dominio local era cada vez más apabullante. Pizzi se vio obligado a recomponer su sala de máquinas. El argentino se conformaba con el punto. Retiraba a Dani Parejo y apostaba por Javi Fuego. Había que contener el juego de quilates de los Álex López, Augusto, Rafinha y compañía. Luis Enrique también movería pronto sus cartas. Lo hizo con un doble cambio. Refrescó a sus dos interiores (Augusto y Álex) y dio entrada a Krohn-Dehli y a Nolito. La entrada del gaditano suponía retrasar a Rafinha al centro, quizás la posición en la que más daño puede hacer al oponente.

La jugada táctica del asturiano salió a la perfección. Mientras el Valencia intentaba perder tiempo, el vendaval de fútbol celeste buscaba la remontada. Las ocasiones seguían sin llegar, pero el peligro se asomaba una y otra vez por el balcón del área de Diego Alves. Al filo de la recta final llegaría el golpe definitivo. Un potente chut de Charles se colaba ajustado al palo izquierdo de la portería visitante. El Celta cabalgaba ya hacia su segundo triunfo como local de la temporada. El brasileño, por su parte, recibía el calor de su afición. Se vengó en el campo de las dos ocasiones erradas en un Santiago Bernabéu que estuvo a punto de ser conquistado por el cuadro celeste.

Luis Enrique agotó su último cartucho. Delantero por delantero. Había que rematar la faena. Charles, que se marchó ovacionado, dejó su lugar a Santi Mina. El vigués aportó su garra habitual. Tuvo el gol en los últimos compases de juego, pero su remate, que llegó tras un chut al larguero de Nolito, se fue alto. El canterano se precipitó en lo que habría sido su primer gol liguero en Balaídos. Justo después, justicia poética. Feghouli remataba a la madera un centro de Bernat, el esférico caía en las botas de Canales, que emuló a Santi Mina y mandó el balón por la línea de fondo. El resultado ya estaba consumado. El Celta firmaba su tercera victoria en Balaídos del curso. Tres puntos que permiten a los de Luis Enrique acabar la primera vuelta fuera del descenso, un triunfo que confirma que el estilo del equipo vigués también tiene finales felices.

Ficha técnica:

Celta: Yoel; Hugo Mallo, Cabral, Fontás, Jony; Oubiña, Álex López (Krohn-Dehli, 71´), Augusto Fernández (Nolito, 71´); Rafinha, Orellana y Charles (Santi Mina, 79´).

Valencia: Diego Alves; Joao Pereira, Ricardo Costa (Bernat, 76´), Mathieu (Víctor Ruíz, 38´), Guardado; Oriol Romeu, Dani Parejo (Javi Fuego, 63´); Feghouli, Canales, Piatti; y Jonas.

Goles: 0-1: Dani Parejo (2´); 1-1: Charles (49´); 2-1: Charles (77´).

Árbitro: González González (comité castellano-leonés). Amonestó por parte del Valencia a Guardado y Joao Pereira.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

LaLiga

El fútbol como motor social

El fútbol se ha convertido en algo más que un deporte por la influencia que potencialmente llega a ejercer en la sociedad. Es, el otro fútbol.