17 de noviembre de 2013
17.11.2013

De mayor quiero ser como mamá

Ángeles Araújo, histórica jugadora del Celta, ya tiene a su hija María en el primer equipo y a la pequeña Inés en la cantera

17.11.2013 | 02:00
María, Inés y su madre Ángeles, en el Central de As Travesas. // José Lores

En los anales del baloncesto femenino vigués perdura el recuerdo de As Travesas en los setenta y ochenta, desbordado, con miles de aficionados que incluso se quedaban a las puertas del recinto. La historia tiende a repetirse, aunque sea con distintos protagonistas. Ángeles Araujo, una de las jugadoras que vivió esa etapa de gloria, ve ahora cómo su hija mayor, María, está en el primer equipo. Y la pequeña, Inés, también llama a la puerta.

Cuando en casa hay una deportista como Ángeles Araujo es muy complicado que no continúe la saga. María, la mayor de sus dos hijas, relata: "Desde pequeña los deportes siempre me gustaron un montón; y el baloncesto, claro está, por mi madre. Empecé y me acabó encantando".

Inés, la más pequeña, que está en las alevines del Celta, fue más reacia. Ángeles recuerda medio en broma que Inés "no quería jugar al baloncesto. Cuando iba a los pabellones a ver a María, siempre decía, 'nunca, nunca jugaré'. Hasta que un día en la playa le preguntó Rober, un entrenador de las categorías inferiores, por qué no iba a entrenar y ella le contestó: 'Porque mi madre no me lleva'". Ahora la historia es completamente diferente. "Me gusta cómo juegan mi hermana y mi madre", asegura Inés. "Y me encanta estar en el Celta; lo que más son los encuentros, los entrenamientos son para esforzarme para jugar después".

Ni a María ni a Inés les impone el espejo en el que se ven todos los días. "El listón está muy alto. Mira dónde llegó mi madre", reconoce la mayor. Aunque pudiera parecer que en casa de los Araujo se habla siempre de baloncesto, la realidad es muy diferente. "Qué va, se habla lo que se tiene que hablar", afirma Ángeles, "ni mucho, ni está vetado. Vemos partidos juntas en la tele y mantenemos una conversación normal. No estamos todo el día hablando de baloncesto".

Ángeles no duda a la hora de definir deportivamente a sus hijas a pesar de la diferencia de edad y de categoría: "Son muy distintas. María es mucho más competitiva, más agresiva, e Inés es como una hormiguita. Ella está ahí, trabajando, trabajando, y creo que llegará a estar en este mundo y a pasárselo bien, que es lo que importa". Su condición de madre y exjugadora provoca que los consejos a sus hijas sean un tanto diferentes. "Lo primero que les digo cuando van a jugar un partido es que sean ellas, que disfruten y que esto es muy duro. Te quita muchas horas con los amigos, muchos cumpleaños, que la pequeña ya se comienza a perder. Vale la pena porque te llena, no ya como jugadora, sino como persona; te ayuda a educarte".

Lo mismo ocurre cuando finalizan los partidos. "Para nada hay presión", confirma María. "Cuando hago un buen partido me felicita y cuando hago uno malo me dice que tengo que corregir cosas porque lo puedo hacer mejor y ya está. Nada más. No me echa una bronca ni nada, como hacen otros padres".

No todo es de color rosa: largos desplazamientos, poco tiempo para disfrutar con los amigos, combinar los estudios con un importante desgaste físico... "Es difícil compaginarlo con el colegio", reconoce María, "ya que te ocupa muchísimo tiempo. Los viajes con el equipo de Liga Femenina 2 son más largos. Por ejemplo este sábado vamos a Oviedo y el domingo a Ferrol con el júnior", anticipaba sobre este fin de semana. "Para los exámenes estudiaré en el autobús porque no da tiempo. Aunque es complicado, llevas a las compañeras al lado y es un peligro", afirma sonriendo.

En las pocas jornadas que se llevan disputadas esta temporada, María Araujo se está convirtiendo en un referente del equipo. Ella lo asume con naturalidad: "Soy una de las más jóvenes y casi no tengo experiencia, pero siempre se puede intentar aportar cosas". Está encantada con el ambiente del vestuario: "Como somos todas tan jóvenes y la mayoría venimos de la cantera, menos dos jugadoras, hacemos lo que entrenamos juntas y salimos a la cancha sin que nos importe lo que la gente pueda llegar a pensar. Nosotras jugamos sin más". En el partido del sábado pasado en Navia ante Avilés, por ejemplo, "hicimos una defensa increíble", recuerda. "Estábamos súper contentas y llegamos al descanso emocionadas y diciéndonos que teníamos que seguir de la misma manera. Sabíamos que era un rival muy bueno y que nos podía remontar. Salimos fuertes y conseguimos la victoria".

Curtida en mil batallas, Ángeles Araujo avisa que el Celta Selmark actual "es un equipo que va a dar muchos sustos. Son niñas que tienen mucho que ganar y poco que perder. Tienen que jugar como ellas saben, son niñas que la mayoría de ellas empezaron juntas en alevines. Que se preparen esos equipos veteranos que vienen confiados porque les van a dar mucha guerra".

Para la exjugadora del Celta Citröen es una satisfacción ver a este equipo después de que el club corriese peligro hace dos veranos. Para Ángeles, en aquel momento "fue muy importante el apoyo y el trabajo de todos los padres. Y lo sigue siendo. Hay que llevarlas a entrenar e ir a buscarlas, haya nieve o haya niebla, un día a Navia, otro a Balaídos o al Cuvi y ahí están.Los padres son otro pilar del Celta".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

LaLiga

Amigos enfrentados

Derbis que despiertan pasiones. ¿Cómo lo viven los aficionados más ancianos de dos clubes amigos?