Galicia Rianxeira demostró en San Sebastián que es una trainera que se crece ante las dificultades. La Bandera de La Concha se ha convertido en el mejor antídoto a las penurias vividas a lo largo de una temporada que nadie en la tripulación ha querido pasar por alto.

Ana López, una de las remeras veteranas, no duda al señalar que "fue un día muy bonito. Sabíamos que teníamos que salir a tope para ganar y todo el equipo respondió a la perfección", señaló la tripulante de Bueu quien ha participado en los cuatro títulos en aguas vascas.

El mal sabor de boca que había dejado la segunda posición en liga a la estela de Getaria-Tolosa se convirtió en el mejor catalizador de las emociones de las gallegas. La remera de Bueu es firme al señalar que "ese fue el principal factor que nos motivó para entrenarnos a tope en las últimas semanas. Queríamos ganar La Concha como fuese. Sufrimos mucho encima del barco y encontramos el premio que buscábamos después de algunos meses un tanto difíciles".

Con menos experiencia, pero con igual satisfacción, resumía Amalia Solla las experiencias vividas en San Sebastián. La grovense se apuntó el doblete de La Concha y el Campeonato de España en su primera temporada. En su película de lo que fueron los hechos, la joven de 18 años da mucha importancia a la boya, "estábamos más protegidos de ola y de viento y eso quizá nos ayudó un poco respecto al día de la primera tanda".

Pero detrás de la explosión de alegría que se pudo vivir en San Sebastián no son pocas las integrantes del equipo que se acuerdan de los días que no se podía entrenar por la escasez de efectivos. La furgoneta de alquiler que desplazaba a toda la tripulación a entrenar a Boiro fue perdiendo pasajeras. La dinámica de trabajo se hacía cada vez más cuesta arriba. La propia Ana López tiene muy presente "aquellos días que estando en Boiro nos costaba muchísimo sacar el barco porque no teníamos gente. La parte final de la liga se nos hizo muy dura, pero nos rehicimos para ganar en La Concha".

Beni Silva recuerda con rabia cuando el equipo compitió en el último tramo de la liga muy mermado. "A Zarautz fuimos con trece remeras. No teníamos a nadie más. Todo se nos hizo muy duro. Las chicas tenían muchas dificultades para poder entrenar y tuvimos que buscarnos la vida para poder estar en La Concha".

La solución se encontró en las amistades de la moañesa Sonia Boubeta. La asturiana Bárbara González y la alicantina Emili Jane acudieron sin pestañear a la oferta de participar en La Concha que les llegó desde Galicia-Rianxeira. Aunque su unión al equipo se produjo en las últimas fechas de la liga, no se le pudo tramitar la licencia más que para participar en San Sebastián. Ambas agradecieron la oportunidad de participar en la olimpiada del remo con un rendimiento impropio de quien lleva muy pocas sesiones en una tripulación.

Con la victoria en el bolsillo, el propio Beni Silva quiso tener una mención especial para sus remeras con las que no dudó en compartir su júbilo, "nos quedamos con una mezcla de alegría y tranquilidad después de pasarlo bastante mal. Ganar La Concha es hacer una gran temporada y el equipo supo responder en momentos importantes".

Además, y en contra de lo habitual, la tripulación recibió la buena noticia de parte de su entrenador de que el premio de 8.000 euros al campeón se repartirá a partes iguales entre las remeras:"Se lo merecen todo eso y más. Tuvieron mucho desgaste a lo largo del año y se merecen esa pequeña alegría".

Cabe recordar que la plantilla la componen las boirenses Sandra Sánchez, Sandra Lojo, Fátima Torrado, Lucía Filgueira, Soledad Filgueira y Laura Hermo; Luz María López (Vilagarcía); Andrea Oubiña y Amalia Solla (O Grove); Ana López (Bueu); Silvia Úbeda (Redondela); Sonia Boubeta y María Alonso (Moaña); Victoria Piñeiro (Cangas); Ánxela Caamaño (Esteiro); Eva Val ((Muros); Bárbara González (Asturias) y Emili Jane (Alicante).