BALONCESTO FEMENINO
El consultorio de Pilar
La zaragozana ejerce de consejera espiritual de sus excompañeras en el Celta Indepo para superar la crisis

Pilar Valero. // FDV
armando álvarez - Vigo
Pilar Valero se ha retirado oficialmente del baloncesto pero a lo más que llega, en su alejamiento, es al borde de la cancha. Y a veces incluso traspasa de regreso esa frontera. Ayer participó como una más del entrenamiento del Celta Indepo. La necesitaba Miguel Méndez por culpa de las lesiones. Valero no disputará nunca más un partido oficial, pero su labor resulta esencial en la pelea por la permanencia. Delegada en los papeles, ejerce en realidad como consejera, guía espiritual y cara sonriente en los momentos de decaimiento. "Su labor es impagable", certifica el presidente bosquista, Paco Araújo.
A Valero no la retiraron los cuarenta años de edad sino una mala hernia que tuvo que operarse. Ya al final de la pasada campaña, cuando el bisturí se cernía sobre su espalda, advertía Miguel Méndez: "Pilar, conmigo, será lo que quiera". La zaragozana, mito del baloncesto español, conquistó los corazones celestes en su primera etapa, la de los títulos, y se aseguró ese cariño para toda la eternidad en esta segunda, más humilde.
Su permanencia en el club no constituye una prejubilación dorada ni el agradecimiento a los servicios prestados. La decisión se basa en su utilidad. Aunque ya no anote canastas, sigue ejerciendo como pegamento universal en el vestuario. Araújo explica: "Nos apoya en todo. Las demás jugadoras la respetan". Valero está atenta a sus necesidades durante todo el día y les inyecta energía. Quizá no sería tan esencial si el viento soplase a favor; como la temporada se ha torcido y la categoría peligra, Valero acude al rescate. "Porque se nos apaga la luz", dice Araújo del bloqueo mental que padece el equipo, y es Valero la antorcha que Miguel Méndez puede alzar.
La maña disfruta de su papel aunque ayer, tras volver a vestirse de corto en la pachaga de preparación, sintió que se le reactivaba el vicio. "Claro que me pica el gusanillo. Es que me gusta tanto esto", confirma. "Pero no es lo que más le conviene a mi espalda".
Su posición habitual es como satélite del cuerpo técnico, afinando la posición de alguna jugadora o recomendándole cómo buscarse el tiro. Cuenta, sobre todo, la serenidad que intenta transmitirles. "Este es un equipo muy competitivo, prácticamente el de la pasada temporada", analiza. "Por lesiones y circunstancias se ha visto en esta situación y salir de ahí es complicado. Son dinámicas. Hace falta ganar".
Conviene sobre todo mañana en la Seu D´Urgell, ante un Cadi que acaba de ganar en la pista del Extrugasa y es un rival directo (ocupa la penúltima posición, a una victoria de las viguesas). Valero la describe como una escuadra "intensa, que juega muy bien, con dos buenas extranjeras". Y anticipa que el Celta buscará la victoria pero con un objetivo alternativo: "Perder por menos de doce para conservar el baskertaverage".
Son lecciones que la experiencia le ha proporcionado. Hay que rebañar ventajas de cada grieta. Aunque en realidad espera que el final de temporada resulte más apacible de lo que ahora mismo podría pronosticarse. "Tampoco estamos a tanta distancia de los puestos de arriba. Necesitamos un par de victorias. Yo confío mucho en este equipo. El trabajo tiene que dar sus frutos".
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