El Celta descubrió ayer en el espejo su lado tenebroso, esa zona umbría que todos ocultamos bajo la sonrisa oficial. En la cara oscura de la luna céltica habita un equipo tibio, pasivo en el juego sexual con el contrario, desnortado en su ubicación, monocorde en la partitura ofensiva, de combinación ilegible. La gran noticia de la campaña es que es capaz de obtener beneficios incluso en estas circunstancias, con sus defectos al aire y sus virtudes en huelga. Pero ya es hora de que Paco Herrera vuelva a agitar el esquema, como hizo tras la derrota ante el Barça B. Van tres avisos de que la fórmula actual ha perdido efectividad.

Arranque en punto muerto

El técnico celeste entiende que los partidos en Segunda se maduran con lentitud y se deciden en el tramo final. El problema es que el vestuario traduce el mensaje en esa actitud bucólica con la que afronta los periodos iniciales. Y aunque este grupo ha adquirido capacidad de reacción, no debiera esperar al castigo para crecerse. Sólo la fragilidad mental y anotadora del Recre permitió que el partido estuviese abierto cuando Michu irrumpió en escena.

La tortura de David

Somos muy dados a diagnosticar la dependencia de los equipos de determinados jugadores._Pero es cierto que Herrera, sin De Lucas, no acierta con la tecla. Si el catalán juega, el Celta le ofrece dos opciones a un pasador; sin él, el Celta le ofrece una opción a dos pasadores. Iago y Trashorras se empeñan en buscar a David Rodríguez de forma precipitada. Lo matan a galopar en pases absurdos por lo previsible. El Recre conoció el destino de cada acción antes de que al jugador céltico se les ocurriese siquiera imaginarla. David no llegará a viejo a este ritmo. Se desgasta sin sentido en batallas condenadas a la derrota.

El gran sacrificado

Cada sistema colectivo favorece a unas piezas a costa del sacrificio de otras. Álex es la víctima de la apuesta actual. Ha perdido su efervescencia. Lo han enviado a la periferia del juego, alejado de la creación y la finalización, que son sus fuertes. Su alejamiento pone en manos de Bustos y Garai la construcción y ahí se empantana el equipo. El trío corre mucho pero llega tarde a los flancos, de los que Aspas y Trashorras dimiten. El Recreativo ganó con facilidad la lanzadera de los centros laterales.

Buenos recambios

Hay indicios positivos, la constatación de la riqueza de la plantilla. Yoel cumplió con serenidad de veterano bajo palos; Michu amaga con salir del coma.