05 de marzo de 2010
05.03.2010
Leb Oro

Otro motivo para la desesperanza

La amenaza de Kics, de romper el patronicio al Ciudad de Vigo, hace crecer el pesimismo de una plantilla que se mantiene en pie a duras penas

05.03.2010 | 01:57
Pope trata de escapar de su defensa durante un partido de esta temporada. // Joel Martínez

La vida de los jugadores del Kics Ciudad de Vigo es un continuo tormento. A la falta de pago por parte del club de las nóminas se ha añadido ahora la amenaza de la firma patrocinadora de romper el contrato y denunciar a los responsables del club. Manolo Povea, el entrenador, trata de mantener dentro de la posible cierto rigor en una plantilla en la que desde hace mucho tiempo se ha instalado la desesperanza.

La nota de prensa emitida por la firma Kics, en la que dejaba ver la posibilidad de romper el acuerdo de patrocinio con el Ciudad de Vigo Basquet, no ha hecho más que aumentar la preocupación en el seno de la plantilla y cuerpo técnico del conjunto vigués, que hace pocos días convocaron una rueda de prensa para hacer público el hecho de llevar cuatro meses sin cobrar sus mensualidades.
Manolo Povea, máximo responsable de la faceta deportiva del conjunto vigués, apuntaba ayer que miran la situación "con preocupación al ver que hay tensión entre ellos. Sabíamos el pensamiento de la empresa sobre los plazos para abonar el importe del patrocinio, y también conocemos lo que piensa el club. Esperemos por el bien de todos que llegue la calma y se solucione todo lo antes posible".
A penas veinticuatro horas después de caer en la prórroga ante el Sant Josep Girona, Povea continuaba digiriendo la derrota. "Puede decirse que fue una pena", apuntó el técnico, "cuando el partido estaba encarrilado, pero debemos asumir nuestros errores y, aunque resulte cansino, podemos hablar de mala suerte, o de la falta de respeto de los árbitros. La falta personal de Devries en el partido del miércoles, o la de Frost en Tenerife me gustaría verla en otros campos, en donde posiblemente no se pitarían. Otra cosa es nuestra falta de capacidad para trabajar en la línea correcta. No podemos jugar bien un partido y llegar a los últimos cinco minutos y echar todo el trabajo por tierra. Hay que tener más responsabilidad".
"No se trata de un problema de aptitud", puntualizó Povea, "sino de actitud. Nos cuesta entrar en los partidos y en eso puede influir mucho la situación que estamos viviendo. Pero hay que involucrarse más y no jugar solamente bien tras el descanso sino también hacerlo antes".
Sobre el trabajo del equipo durante la semana, Povea tiene claro que "todos los problemas que tenemos hace que a los jugadores les cueste mucho comenzar los entrenamientos. La preocupación es importante y cuando un equipo necesita poco tiempo para ponerse en marcha, nosotros necesitamos más pero cuando lo hacemos los conceptos se trabajan muy bien y el trabajo es bueno".
Los vigueses viajarán en las próximas horas a Zaragoza, en donde el domingo se miden a un CAI Zaragoza que mantiene un codo a codo con el Melilla por conseguir el ascenso directo a la Liga ACB.

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