El Alcobendas se impuso por 30-26 al colista, el Frigoríficos, en un partido en el que los gallegos fantasearon con la victoria en una buena primera parte.

El partido empezó mal para los locales, que salieron muy poco concentrados en defensa, y en apenas un minuto encajaron dos goles. El Alcobendas tuvo que esperar hasta el minuto siete para ponerse por delante (4-3). A partir de ese momento, los madrileños empezaron a sentirse cómodos en la pista.

En los instantes finales de la primera mitad, el Alcobendas bajó su intensidad defensiva. El Cangas logró la igualada y a falta de dos minutos para el descanso dio la vuelta al marcador (14-15).

La importancia del partido y de los puntos para ambos equipos se vio en la tensión de los jugadores sobre la pista, y en el nerviosismo que demostraron a lo largo de toda la primera parte los dos conjuntos, que cometieron numerosas imprecisiones en la circulación.

La segunda parte comenzó igual de mal que la primera para el Alcobendas. Oslak y Soliño anotaron para los cangueses, mientras que los madrileños se mostraron inoperantes en ataque. Apareció entonces Miyazaki, que se erigió en el gran protagonista con su aportación ofensiva y su dirección en el juego.

Desde ese momento la superioridad de los madrileños fue aplastante tanto en ataque como en defensa, con un gran Mijatovic en la portería, que permitió a los de Guijosa marcharse.

Los gallegos, muy cansados físicamente, no se vinieron abajo, y aunque se vieron desbordados por el ritmo de juego de los madrileños, aún tuvieron ocasión de acercarse con peligro a la meta de Mijatovic, pero el Alcobendas controló bien el ritmo.