30 de octubre de 2009
30.10.2009

De mayor quiero ser como Noguerol

El central se ha convertido en el "padre" de los canteranos, a los que predica "con el ejemplo"

30.10.2009 | 01:16
Noguerol y Túñez corren juntos durante un entrenamiento. // Joel Martínez

El trabajo de Noguerol no concluye dentro de la cancha. El veterano central ejerce de padre fuera de ella. Por carácter, es el que más se distingue a la hora de ayudar a los jóvenes valores que recién ingresan en el vestuario o que transitan por él de forma ocasional. Los canteranos acuden al ourensano, comen junto a él en las concentraciones, lo frecuentan en las horas muertas... Él se resta importancia: "Hay más gente en el equipo que lo hace". Túñez matiza: "Noguerol es especial".

"Grítame si tienes que gritarme", le dijo Noguerol a Túñez antes del partido copero en Girona. Y los nervios del debut se esfumaron. La cara del joven se le ilumina al hablar de su compañero: "Es una grandísima persona, no sólo con los canteranos, sino con todo el mundo. Es muy especial. Nos trata mejor que nadie. Toda la plantilla es buena gente pero Noguerol es el que más encima está de nosotros. Más agradecido no puedo estar".
Noguerol se agiganta en la convivencia. Todos los canteranos se aproximan a él como imantados. Antes lo hicieron otros como Lago, que en el verano de 2008 se asombraba: "Fíjate con qué intensidad se entrena". Túñez lo idolatra: "Aprendo de él cada día cosas nuevas".
El ourensano prefiere hablar de la buena disposición del colectivo hacia la chavalada: "Ayudamos entre todos". Niega lo que resulta evidente en las estancias de A Madroa y los despachos de Praza de España. Noguerol es un referente moral. "Intentas predicar con el ejemplo. Si los chavales ven que tienes tanta ilusión como el que más, lo copian. No puedo decirle a nadie que corra si después no corro yo".
Aunque prefiere la vía de la emulación, no rechaza el consejo: "Siempre les digo que si están aquí es porque se lo merecen, que hagan lo que hicieron en el juvenil o en el filial. Esto al fin y al cabo es fútbol. Es refrendarles en su autoestima, en que no tengan miedo, que ningún rival se come a nadie".
Noguerol tiene un carácter que transmite. "Cuanto más tiempo pasa más valoro esta profesión y más me gusta. Intento hacer lo que me gustaba que me hicieran a mí, hacerme sentir uno más. No creo en lo que se estilaba antes, lo de limpiar las botas del veterano. Somos de otra mentalidad ya y no sólo yo. A los jóvenes hay que ayudarles, nunca recriminarles".
Él conoció otro Celta en sus años mozos, aquel rutilante de Víctor Fernández en el que la plantilla estaba compartimentada en clases. "Era otra época. Pero también me encontré buena gente. Seguramente te apoyaban más los jugadores que los entrenadores y el club de turno. Eso ha cambiado. Pero también desde el club y el entrenador, que es clave, se tiene esa filosofía".
Toni Otero, actual coordinador de las categorías inferiores, sufrió aquella discriminación. Era el capitán del filial en el que despuntaba Noguerol. "Estaban Mazinho, Karpin, Mostovoi, Revivo, Cáceres? Llegar a aquel equipo era imposible casi. Y ya hacían también para que fuese difícil llegar a ellos. Ahora no. Los jugadores se preocupan, se paran en el pasillo, preguntan a los niños...". Toni, que igual compartió vida con Noguerol en Pontevedra, relata el crecimiento de su colega: "Siempre ha sido una persona abierta. Pero con el paso del tiempo se le nota la madurez. Al principio todos éramos más callados, más reservados. Los años le han dado un valor añadido".
Un plus que la directiva elogia. El central acaba contrato en junio. Al filo de los 34 años, una frontera delicada. La renovación dependerá de su rendimiento deportivo. Pero su magisterio vital pesará en la balanza. Aplaza la preocupación: "Estamos en octubre. Es muy pronto". Lo inmediato es que el próximo canterano se sienta como en casa.

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