21 de octubre de 2009
21.10.2009
El argentino sigue triste

La insoportable soledad de Messi

La presión que recibe en su país está minando la confianza del astro argentino

21.10.2009 | 04:18

Leo Messi conoce estos días la angustiosa soledad del líder. Aunque se le trate de proteger, y el Barcelona lo está haciendo, el joven portento argentino sólo tiene el consuelo del extraordinario juego que despliega en las canchas. Parece poco cuando un país apasionado del fútbol como es Argentina espera que Messi haga honor a su título de sucesor de Diego Armando Maradona y conduzca a la albiceleste a la conquista de su tercera Copa del Mundo.
Del líder se esperan soluciones y no problemas. Los aficionados tienen escasa paciencia. No ahorran admiraciones cuando propicia el triunfo y tampoco críticas cuando falla. Messi no ha aportado lo que se esperaba de él en los decisivos partidos que han llevado a Argentina al Mundial de 2010. Crecen las presiones. Incluso de su seleccionador. "Tiene que despegar de una vez por todas", le reclama Maradona, cuyo papel de líder en el Mundial de México 1986 nadie discute.
No se espera de Messi que repita en Sudáfrica el gol "de la mano de Dios" de Maradona ante Inglaterra en México, pero sí la jugada del segundo, cuando regateó a seis adversarios y anotó el que está considerado el mejor tanto de la historia.
Messi ya la emuló el 18 de abril de 2007 en un partido de la Copa del Rey ante el Getafe. "La Pulga" regateó a cinco rivales y marcó. El diario argentino Clarín tituló: "Messi. El día en el que fue Maradona".
El precedente de una estrella del calibre de Maradona, que ganó el título mundial a la edad de 26 años, condiciona todas las comparaciones en Argentina. El cálculo ahora es fácil: si el "pibe de oro" nos llevó al título en México, Messi, su sucesor, repetirá la hazaña en Sudáfrica.
Y por lo que se escucha a Maradona, toda las esperanzas albiceleste descansan en Messi, un futbolista de 22 años. "Tenemos al mejor jugador del mundo, le damos libertad para que se mueva en el campo, donde tiene la pelota y apila a tres o cuatro rivales con el Barca" y "eso tiene que demostrarlo con nosotros", dijo Maradona.
Johan Cruyff, que comparte con Maradona, Pelé y Alfredo Di Stéfano el honor de integrar el cuarteto de mejores futbolistas de la historia, disiente del "Pelusa" en el enfoque sobre lo que le está ocurriendo a Messi, aunque reconoce que el delantero empieza a acusar "la presión" de ser considerado el número uno. El holandés acusa al deficiente juego colectivo argentino. "El líder no lo es todo".
Cruyff sabe muy bien de lo que escribe. Condujo a Holanda a la final de los mundiales de Alemania 74 y en Argentina 78, pero perdió ante las selecciones anfitrionas. Una prueba de que el líder por sí solo no equivale a título seguro. A Maradona le ocurrió lo mismo en Italia 90.
El debate sobre si un título lo gana el líder o el colectivo es viejo como el fútbol. La responsabilidad puede minar el brillo de las estrellas, aunque Guardiola trata de calmar las aguas. "He visto a pocos con tanta personalidad como él, que diga ´dadme la pelota que aquí estoy yo para resolver´".
Es exactamente lo que espera Argentina, que Messi resuelva en Sudáfrica y la albiceleste logre un título que le falta desde 1986. Demasiado tiempo para que impere la paciencia que necesita Leo Messi.

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