27 de septiembre de 2009
27.09.2009
El Análisis

El Hércules desnuda las carencias de un Celta cándido

El equipo vigués se da de bruces con una categoría en la que prevalece el oficio

27.09.2009 | 04:13
Peña intercepta uno de los intentos de internada de Dani Abalo.

El Celta se ha dado de bruces con la realidad de una categoría en la que prevalece el oficio. Al Hércules le sobró todo el que le faltó al cuadro celeste y le bastó con un solo golpe a la línea de flotación para poner al descubierto sus carencias: pobre pegada, inmadurez y un exceso de ansiedad que amenaza con cobrarse una onerosa factura.
Esta vez no hubo siquiera el consuelo de la fluidez en el juego porque el conjunto de Eusebio llegó muy poco al área rival y careció por completo de claridad. El rival marcó el tempo del partido y superó al Celta en todos los terrenos, muy claramente después de que Abraham Paz aprovechase un grave error de Falcón en la salida para dictar sentencia.

Falta un goleador

Al Celta le falta un goleador. El equipo vigués no carece de talento en las posiciones de ataque pero le falta contundencia en el área. Arthuro no parece dar el nivel y Joselu es demasiado joven como para exigirle la responsabilidad de sostener al equipo. El partido firmado ayer por el brasileño fue indescriptiblemente malo. No ganó una sola pelota, ni se fue de un adversario, ni jugó de espaldas a la portería, ni se asoció con los compañeros, ni remató a puerta. La lentitud con que se movió por el campo fue exasperante y evidenció un estado físico verdaderamente deficiente. Por eso no se comprende el empeño de Eusebio por mantenerlo hasta el final en el campo.
Cierto que Arthuro lleva ocho meses casi parado y que las lesiones de la pretemporada han retrasado su puesta a punto, pero no parece el goleador que necesita el Celta. Tampoco Aspas (perdido en la banda izquierda) ni Abalo (en un estado de ansiedad alarmante) dieron ayer la talla. Apenas Saulo, que salió desde la banqueta, aportó algo de picante al desangelado ataque del equipo de Balaídos.

Pesa la desconfianza

El fútbol, sostienen los profesionales, es ante todo un estado de confianza. Pero también es un estado de desconfianza y la falta de resultados parece haber hecho presa en el estado de ánimo del equipo. En anteriores encuentros, el Celta había encajado los golpes con entereza, mostrado capacidad de reacción, voluntad de cambiar el signo del partido. Ayer, tras recibir el gol de Paz, se le dispararon las pulsaciones y el exceso de nervios le impidió salir a flote. Y la falta de resultados no sólo parece haber hecho mella en los jugadores. La comparecencia de Eusebio en sala de prensa fue la de un hombre hundido, desbordado por los acontecimientos.

Una luz en la oscuridad

Las mejores noticias del equipo, pese al error en la jugada de estrategia que da origen al gol, las proporcionó ayer la defensa, donde sobresalieron Hugo Mallo y Jordi y no desentonaron Botelho y Catalá. La madurez con que se comporta el marinense parece cosa de ciencia infusa. ¿Cómo si no explicar que un chico que sólo ha jugado en juveniles se maneje con el oficio del más avezado veterano? Impresionante. No menos impresionante fue el partido firmado por defensa central catalán, que ha dado argumentos al técnico para mantenerse como titular. Estuvo en todos los fuegos y los apagó con rapidez y eficacia.

En zona de descenso

Un dato sumamente negativo: el Celta se instala en la zona de descenso y suma ya dos puntos menos que la pasada campaña a estas alturas de competición.

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