29 de abril de 2009
29.04.2009
40 Años

Testigo del espanto

Gustavo López confía en que el Celta no repetirá el camino que condenó al Cádiz

28.04.2009 | 23:24
Gustavo López, ayer en Navia, en la presentación del campus que apadrina.

Gustavo López vivió lo sublime y lo espantoso con el Celta: Champions y UEFA, una final de Copa perdida, el fútbol elegante y el de metal, dos descensos a Segunda... Pero el peor fiasco lo tuvo vestido de amarillo. El argentino disputó su último encuentro como profesional el día en que el Cádiz bajó a Segunda B en circunstancias muy parecidas a las que hoy atraviesan los celestes. López, aunque preocupado, está convencido de que la escuadra viguesa será capaz de mantenerse en la categoría para replantearse el asalto a Primera la próxima campaña.

Fue una escuadra concebida para el ascenso a Primera División que se tambaleó en lo institucional, encadenando frustraciones hasta que lo impensable se convirtió en real. Una escuadra que creyó hasta el último suspiro que la ventaja que tenía con los puestos de descenso le bastaría. Ese equipo, cuyo camino el Celta se empeña en copiar, se llamó Cádiz y Gustavo López lo sufrió en sus carnes.
"El equipo más bobo del mundo bajó de la forma más cruel", sentenció el Diario de Cádiz aquel infausto día. En la crónica recolectaban los errores cometidos, con el terrible colofón del penalti fallado por Abraham Paz en el minuto 95 ante un Hércules indiferente. "Fueron muchas cosas", afirma López, aunque recuerda el preciso instante en que el mundo se derrumbó: "Dependíamos de nosotros, si ganábamos estábamos en Segunda de vuelta y marramos un penal en el último minuto".
El Cádiz tuvo aquel año cuatro entrenadores y vivió en los despachos la llegada y posterior huida de Baldasano. Ese trauma equivaldría en el Celta al proceso concursal, aunque López evita paralelismos: "No puedo hablar de algo que desconozco totalmente. Hace casi tres años que estoy fuera. Lo que me interesa es que el Celta esté lo más arriba posible. Espero que las cosas se vayan solucionando en todos los aspectos, en lo deportivo, en lo económico, en lo social. La afición merece estar en Primera cuanto antes".
Las comparaciones entre el Cádiz y el Celta le disgustan. "No tienen nada que ver los equipos, los torneos, las situaciones. Pensemos que las cosas van a ir bien. En estos ocho partidos se deben sacar al menos seis o siete puntos", calcula. Aunque reconoce que el proceso mental que experimentó aquel Cádiz, el estupor y el miedo, pueden aplicarse al caso vigués: "Nunca imaginamos que descenderíamos. Por eso no hay que confiarse. Parece que estás a seis o siete puntos y cuando te quieres acordar tienes al rival a muy poco. Tengo mucha confianza en el Celta y creo que no pasará mayores apuros pero bueno, quedan ocho fechas. Parece mucho y es muy poco. Desde ya deben pensar en sacar adelante el partido que viene".
Todo se resolverá en la cabeza de los celestes antes que en sus piernas: "Es lo que debe tener un jugador de fútbol, la capacidad suficiente para cambiar el chip cuando la situación lo requiere. Y ahora la situación es pensar que ya hay un objetivo que no se puede lograr, pero que se logre el otro, permanecer en Segunda para que el año que viene se pueda aspirar a un ascenso".

El ex jugador apadrina un campus veraniego en Manzaneda

Gustavo López apadrina el primer campus organizado por la Sociedad Deportiva Navia, club de nueva creación que planea atender las necesidades de la población creciente de la parroquia. Este cursillo, no obstante, se abre a toda Galicia y dispondrá del 5 al 12 de julio de las instalaciones del Complejo de Montaña de Manzaneda (350 euros en régimen de pensión completa). Será el campus de la memoria celeste por los muchos que en él se congregan con tal filiación.
Gustavo López compartirá con los niños, de entre 7 y 15 años, sus experiencias. Junto a él estarán Moncho Carnero, ayudante de tantos técnicos célticos, como teórico; de lo práctico se encargarán José Covelo, ex entrenador celeste de porteros, y Rafa Sáez, que dirigió el filial entre otros, a la par que los conocidos Milucho (Gran Peña, Arosa, Porriño, Pontevedra) y Quín Balbuena (Sárdoma, Rápido, Coruxo). Oubiña, el central del Celta B Richi y el astro del fútbol playa Amarelle estarán un día en el campus, igual que los internacionales sub 17 Rochela y Diego Mariño.
Los responsables han organizado un rico programa de actividades para los niños inscritos, en el que el fútbol es un elemento central pero no único. Natación, escalada, tiro con arco, equitación, golf, karts, senderismo, supervivencia... "La idea es que los chicos se aparten un poco de la videoconsola, el ordenador, la televisión, y convivan y se integren en un grupo", explica López, que reparte su actividad laboral entre sus negocios argentinos y vigueses, y las tareas de comentarista para Digital Plus. La idea del campus cuadraba en sus planes. "Me entusiasmó", asegura, por ser una iniciativa enfocada hacia los niños y por reunirse con "gente tan amiga, junto a la que viví momentos inolvidables en un Celta de ensueño"

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