28 de abril de 2009
28.04.2009
celta

El Celta se deja remontar cuatro partidos en dos meses

El equipo vigués dilapida la mitad de sus ventajas en los ocho partidos dirigidos por Eusebio Sacristán

28.04.2009 | 02:00
Ghilas persigue a Pedro Vega en el partido ante el Levante del domingo en Balaídos.

Un nuevo problema se ha añadido al Celta en los últimos dos meses competición, el de la deficiente administración de la ventaja. No es un mal nuevo, sino que viene de largo, pero se ha acentuado de forma notable desde la llegada al banquillo de Eusebio Sacristán. El dato es ilustrativo: el equipo vigués ha visto como sus rivales le han remontado un resultado adverso en cuatro de los ocho últimos partidos (justamente los que ha dirigido el técnico vallisoletano) y esto significa que el Celta ha perdido o empatado la mitad de los encuentros en los que se ha adelantado en el marcador.

El Alicante y el pasado domingo el Levante han enjugado una desventaja de dos goles para firmar sendos empates (2-2); el Salamanca le ganó tras remontar un gol (2-1); y el Elche remontó un tanto, se puso luego por delante y vio como los celestes establecían de nuevo la igualada (2-2).

Los otros cuatro partidos dirigidos por Eusebio se han saldado con dos derrotas en las que el Celta careció de capacidad de reacción (Huesca, 0-1 y Rayo Vallecano, 4-1); un empate sin goles ante el Albacete; y una victoria, la única obtenida bajo las órdenes del preparador vallisoletano, frente al Córdoba (1-0).

Durante la etapa de Pepe Murcia el problema se dio en una medida bastante menor. De los 26 partidos dirigidos por el técnico cordobés, el Celta sólo vio enjugado un marcador favorable en otras cuatro ocasiones: ante el Alicante en Balaídos en un partido calcado al disputado en las últimas semanas en el Rico Pérez; (2-2), frente al Albacete en el Carlos Belmonte (1-1); ante el Girona en Montilivi (2-2); y contra el Nástic en el Nou Estadi (1-1).

En contraposición, el Celta de Eusebio nunca ha remontado un resultado adverso siempre que el rival se ha adelantado en el marcador. Le han derrotado de este modo el Huesca y el Rayo Vallecano, éste último liquidando el partido con tres goles en cinco minutos.

Claro que en esta faceta tampoco brilló su predecesor en el cargo, que sólo fue capaz de dar la vuelta al marcador un partido de 26, precisamente frente al Levante (1-3) y eso gracias a que estableció el empate al minuto siguiente de que marcara el equipo granota. En otra ocasión, el Celta empató ante el Elche tras empezar perdiendo.

El equipo empleó 5 sistemas y 22 defensas

El Celta ha empleado esta temporada cinco esquemas de juego diferente y ha utilizado, con el cambio del pasado domingo ante el Levante, veintidós combinaciones de defensas distintas. El dato, lejos de referirse a la riqueza táctica del equipo, ejemplifica los grandes problemas que han tenido los dos técnicos que lo han dirigido para formar un equipo tipo más o menos definido. Después de 34 jornadas de Liga, el Celta carece de un once que se pueda recitar de carrerilla. Los cambios son constantes y afectan tanto a las piezas como a la estructura del engranaje.

Pepe Murcia utilizó tres dibujos distintos. Inició la temporada con el 4-2-3-1 que el equipo había ensayado con cierto éxito durante la pretemporada, cambió tras las derrotas iniciales a un 4-3-2-1, pasó luego a un esquema de tres centrales (5-3-2-1), recuperó más tarde el 4-2-3-1 inicial y acabó jugando con un dibujo de dos delanteros (4-4-2).

La llegada de Eusebio Sacristán al banquillo en la jornada vigesimoséptima propició una nueva vuelta de tuerca a la pizarra. El entrenador castellano trató de implantar el 4-3-3, el sistema de juego que tan buenos réditos proporcionó al Barcelona de Frank Rijkaard, del que él fue segundo, pero acabó dándose de bruces con la realidad por culpa de la endeblez de la zaga y las dificultades del equipo para defender a través del manejo de la pelota.

Después de una sola victoria en siete partidos y tras recibir en Vallecas una goleada en tan sólo cinco minutos, el preparador celeste apostó por blindar el equipo recuperando un dibujo de tres centrales. Las prestaciones del Celta parecieron mejorar por momentos, pero finalmente sus chicos acabaron dilapidando una ventaja de dos tantos en sendas acciones aparentemente inocuas, iniciadas en un saque de banda.

Llama también la atención (y esto ilustra también la problemática de que no exista un once definido) que Eusebio no haya repetido una sola vez alineación en ocho partidos. Ello se explica en cierta medida por el hecho de que el técnico ha tendido que evaluar las condiciones técnicas y el estado de forma futbolística y anímica de sus hombres sobre la marcha. No obstante, resulta curioso que en el momento en que decidió dar continuidad a un once, el equipo recibió la mayor goleada de la temporada (4-1 en el estadio Teresa Rivero).

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