La selección española le ha permitido a Ángel desenchufarse de la cotidianidad de Vigo y del Celta, pero el lateral, desde Palma, asegura ser incapaz de olvidarse de su club y de su delicada situación. Desde la isla donde prepara el partido ante Islandia, el internacional canario propone obviar el pasado y afrontar los partidos que restan de Liga como si fuese una nueva competición.

-¿Cómo le va con la selección?

-Bien. Estoy muy contento, sobre todo por el resultado ante Dinamarca; y también con ganas de llegar a Vigo, pero muy ilusionado por estar aquí de nuevo.

-Pujol y Ramos jugarán seguramente ante Islandia, ¿Habrá sitio para Ángel?

-No sé que tiene pensado el míster. No hemos hecho ningún entrenamiento todavía, pero la prensa de Madrid ya hace sus alineaciones: a veces acierta y otras, no. Hay que esperar y, en todo caso, yo seguiré tratando de convencer al entrenador para jugar.

-La victoria del Bernabéu ha provocado muchas críticas. ¿Es para tanto?

-España siempre se ha caracterizado por jugar al ataque y en la segunda parte, ellos con un hombre menos fueron más peligrosos porque no tenían nada que perder y jugaron a la desesperada. Y ahí pudieron hacer más daño. Nosotros no fuimos capaces de matar el partido y sufrimos más de lo esperado. Antes de empezar seguramente hubiéramos firmado una victoria por 2-1 o un 1-0 apurado porque ahora mismo es muy importante conseguir puntos. El equipo no está para tirar cohetes, sino para lograr la clasificación.

-En el segundo tiempo, a España le temblaban las piernas. ¿Le recordó al Celta en Balaídos?

-No. Creo que no fuimos capaces de encontrar pases interiores del medio campo hacia adelante. El equipo tenía la posesión del balón pero no era capaz de profundizar. Pero para eso está el entrenador: para buscar ese tipo de soluciones y hablar con quien tenga que hablar para que no vuelva a pasar. Pero ese partido no me recordó para nada lo que le pasa al Celta en Balaídos.

-¿No?

-No. El Celta creo que es diferente. Está claro que en Balaídos hemos tenido partidos muy a nuestro favor y a veces la presión provoca que el equipo piense más en el resultado que en ir a por el partido. Eso está en la cabeza de los jugadores y somos nosotros quienes tenemos que sacarlo adelante.

-¿Estar en la selección es un buen antídoto para olvidarse del mal momento del Celta?

-No, yo no me olvido nunca del mal momento del Celta. Esto me obliga a hacer otro tipo de trabajo pero, para mí, lo más importante ahora mismo es el Celta. Estoy centrado en la selección, para ver si nos clasificamos para la Eurocopa, pero siempre tienes en la cabeza el sacar adelante la difícil situaciones que tenemos en el Celta.

El domingo se enfrentan en Balaídos el peor en casa con el mejor fuera.

-Sí, pero yo tengo las ganas y la ilusión de poder cambiar los problemas que tenemos en Balaídos. Hay que borrar todo lo que nos ha pasado de aquí para atrás y mirar para adelante para sacar los tres puntos, y pensar que estamos empezando una Liga nueva, que es de once partidos, y que tenemos que ganar muchos puntos para salvarnos.

-Me imagino que le habrá llegado el eco de la campaña de los amuletos. ¿Qué le parece?

-Todo lo que sea una ayuda, mucho mejor. Lo que nos ha pasado este año ha sido extraño, pero bueno... Creo que el mejor amuleto que podemos tener es salir confiados el domingo en Balaídos y empezar a meter en la cabeza de todos que se va a ganar y que se acabará la mala racha en casa.

-Athletic y Levante son los rivales directos por la permanencia. ¿Algún otro más?

-Creo que depende de los resultados. Si los tres ganamos dos partidos seguidos enganchamos a dos o tres más.