CELTA B, 2 - OURENSE, 0

2 - CELTA B

Yoel; Campillo, Santi Santos, Martino, Julio; Richi, Jonathan Vila; Dani Abalo (Ozores, min. 89), Marcos Rodríguez; Quintairos (Matías Alonso, min. 73) y Goran Maric (Yavhé, m in. 81).

0 - OURENSE

Martín Taranilla; Seoane, Xurxo Rodríguez, Aloisio, Bru; Currás, Juan Estévez (Martín, min. 60); Jaime, Manu (Curiel, min. 78); Padín y Óscar Martínez.

GOLES: 1-0, min. 26. Marcos Rodríguez. 2-0, min. 75: Dani Abalo.

ÁRBITRO: Rafael Ruiz Bada, del colegio cántabro. Amonestó a los locales Richi y Julio.

INCIDENCIAS: 1.000 espectadores en Balaídos. Numerosa representación de seguidores del equipo visitante. El Celta B perderá a Julio, por sanción, para el partido del próximo domingo en Puertollano.

El Celta B alivió su situación en la tabla con un triunfo de carácter y fuerza ante un Ourense gris, sin recursos y demasiado lento y previsible en su juego. Los locales merecieron un resultado mejor, sobre todo por las ocasiones que tuvieron. Los visitantes dieron una pobre imagen, a pesar de que tiraron un balón al poste.

El duelo de la necesidad para los vigueses se saldó con un encuentro muy serio. El grupo de Rafa Sáez dio una lección de madurez, ya que impuso su ritmo, nunca perdió los nervios y fue capaz de aprovechar la oportunidad que se le presentó para ganar el partido. El gol de Marcos Rodríguez en la primera mitad fue el mejor premio para un equipo que jugaba como mejor le convenía. El Celta B llevó al Ourense a su terreno, es decir, a bloquearse en el centro del campo. Así que el trabajo del filial céltico fue más sencillo. Manolo Tomé y sus jugadores no encontraron la fórmula para frenar le ímpetu de los locales. Rafa Sáez tiró la línea de presión muy arriba y eso le creó tantos problemas al Ourense que el equipo visitante llegó a desaparecer del campo durante muchos minutos.

El triunfo del Celta B fue incuestionable, incluso cuando el Ourense trató de reaccionar tras el descanso. El filial céltico no dejó ningún espacio libre, en una demostración de poderío físico. El segundo tanto llegó poco después de que Matías Alonso no fuera capaz de resolver un mano a mano con el portero visitante. El delantero no llevaba ni un minuto en el campo, pero Dani Abalo enmendó el error de su compañero con un segundo tanto que cerró el choque.

El Ourense se perdió en un debate sobre qué hacer con la pelota. El Celta B se mostró contundente y dejó pasar los minutos. Trató de jugar al contragolpe, pero no le salió bien. Ya era un exigencia máxima para un grupo de futbolistas que demostraron que la permanencia es posible si tienen la misma actitud hasta el final de la temporada.