El "paddock" de la Fórmula 1 es una caja de sorpresas. Un paseo puede dar para descubrir la presencia de personajes inesperados. De muchos ya se conoce de antemano que acudirán. Cuestión de promoción. Con otros uno se da de bruces sin previo aviso. Así ocurrió ayer en Albert Park.

En el "hospitality" de Renault, una zona reservada para invitados, ayer se encontraba el ex presidente del Gobierno José María Aznar charlando tranquilamente con su yerno, Alejandro Agag, con el director del equipo, Flavio Briatore, y con el capo de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone. "Ha sido una feliz coincidencia", respondió, para aclarar que se encuentra en Australia para ofrecer conferencias en Melbourne, Canberra y Sydney.

El presidente de FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales) disfrutaba, casi por casualidad, de su primera experiencia en la Fórmula 1. "Es todo un espectáculo", acertó a definir. Nunca había acompañado a Alejando Agag a una carrera. "No quería dar mala suerte a Alonso", bromeó. Pero en esta ocasión ya no se pudo negar a la propuesta de su yerno, propietario de los derechos de televisión de la Fórmula 1 en España, adquiridos por Telecinco hasta 2008, y uno de los hombres de futuro en el negocio de la Fórmula 1 como posible sucedor de Ecclestone al mando del "Gran Circo".

Aznar se paseó por el "paddock" con Agag y Ecclestone. Estrechaba manos y sonreía con pausado ademán. Ni siquiera se inmutó cuando se cruzó con la despampanante belleza de Miss Australia, que pasó junto a él con un espectacular vestido rojo.

Aznar reconoció que aún no había saludado a Alonso. "Está trabajando, habrá tiempo", afirmó. En esos momentos comenzaba la calificación.

José María Aznar hizo memoria para precisar la fecha en la que conoció a Fernando Alonso. "Entonces no ganaba y buscaba patrocinadores", dijo el ex presidente del Gobierno, que tenía previsto presenciar esta madrugada la carrera y antes, almorzar en el circuito con el primera ministro del estado de Victoria. Y a pesar de nunca se ha subido a un monoplaza ni a nada similar porque "bastantes riesgos he corrido ya", sí desveló su gusto por la conducción.