Tras casi cinco meses de espera, la Fórmula 1 regresa a escena y lo hace en un año que será recordado como el primero de la era post Michael Schumacher, ya que el alemán, siete veces campeón del mundo y el mejor piloto de la historia de este deporte, no estará en la parrilla por primera vez en los últimos quince años. Pese a su ausencia, el Campeonato se presenta igual de interesante que en las últimas temporadas, con un Fernando Alonso dispuesto a conseguir su tercera corona mundial consecutiva, aunque en esta ocasión defendiendo los colores del equipo McLaren.

La llegada del asturiano a la escudería inglesa ha provocado la salida de Kimi Raikkonen, que ha ocupado la vacante de Michael Schumacher en Ferrari, por lo que será, junto con su compañero Felipe Massa, el principal rival de Alonso en la lucha por el Campeonato. Renault, que tras la marcha de Alonso parece haber quedado como la tercera en discordia, contará en sus filas con Giancarlo Fisichella y el debutante Heikki Kovalainen. Otro debutante, el joven inglés Lewis Hamilton, será el compañero de Alonso en McLaren. Junto a ellos, también debutará en la máxima categoría el alemán Adrian Sutil, dentro del equipo Spyker, además de Anthony Davidson, que, a pesar de haber disputado ya varias carreras, disfrutará de su primera temporada como piloto oficial a los mandos de un Super Aguri.

Honda, BMW, Toyota y Toro Rosso han optado por mantener a su pareja de pilotos, completándose las novedades con la llegada de Mark Webber a Red Bull, siendo su puesto en Williams ocupado por Alexander Wurz, que regresa como piloto titular seis años después. Estos movimientos han dejado fuera de la parrilla, en relación a la última carrera del año pasado, a Pedro de la Rosa, Christian Klien, Sakon Yamamoto y Tiago Monteiro, aunque los tres primeros seguirán vinculados a la Fórmula 1 como pilotos probadores de McLaren, Honda y Super Aguri, respectivamente.

Calendario apretado

El Campeonato se decidirá a lo largo de diecisiete carreras, una menos que el año pasado, debido a la supresión de los grandes premios de San Marino y Europa, contrarrestada con la entrada nuevamente del Gran Premio de Bélgica. Así, se dejarán de visitar dos circuitos emblemáticos como Imola y Nürburgring, recuperándose uno de los trazados que históricamente ha ofrecido grandes carreras, como es el de Spa-Francorchamps. Además, el Gran Premio de Japón cambiará de escenario, dejando atrás el circuito de Suzuka para recuperar el de Monte Fuji, que no acoge una carrera de Fórmula 1 desde el año 1977.

Otra novedad es que el Campeonato volverá a arrancar en Australia, después de que el año pasado fuese el circuito de Bahrein el encargado de dar el pistoletazo de salida. Para los aficionados españoles, la cita más importante llegará el 13 de mayo, cuando tendrá lugar el Gran Premio de España, en el circuito de Montmeló. El punto y final a la temporada lo pondrá el Gran Premio de Brasil, el 21 de octubre.

La temporada también se presenta con novedades en el aspecto técnico, destacando las nuevas medidas adoptadas por la FIA dentro de su afán por reducir costes y aumentar la igualdad entre todos los equipos. Así, justo antes del inicio del Campeonato se procederá a la «congelación» en las evoluciones de los motores de todos los equipos, que no podrán introducir mejoras en sus propulsores durante el Campeonato.

La otra novedad más destacada es el abandono del Campeonato por parte de Michelin, por lo que la firma japonesa Bridgestone será la encargada de calzar a todas las escuderías. De esta forma se dan por finalizadas las luchas de neumáticos, que tantas carreras han decidido en los últimos años, aunque presumiblemente, sobre todo durante las primeras carreras del año, este hecho puede beneficiar ligeramente a los equipos que ya el año pasado equipaban neumáticos Bridgestone, al estar más acostumbrados al comportamiento de sus compuestos.