Sólo un milagro librará a España de la sensación de haber fracaso en este Mundial donde sólo ha conseguido dos medallas en los 20 kilómetros marcha. Ayer era uno de esos días marcados en el calendario de los técnicos gracias al concurso de los marchadores en los 50 kilómetros y de Antonio Reina en la semifinal de 800. La marcha española ofreció un pésimo día en los 50 kilómetros, con sus dos representantes descalificados.

España tendrá al menos una representante en la última sesión de los campeonatos. Natalia Rodríguez entró por la puerta grande en la final de 1.500 mientras que, por el contrario, Antonio Reina cayó en semifinales de 800 junto a Eugenio Barrios.

Reina, que vino a Helsinki mentalizado para llegar a su primera final en grandes campeonatos, se quedó en las semifinales, batido por cinco rivales en la recta, mientras que Eugenio Barrios cayó unos minutos antes en una serie imposible.

Reina corrió una serie no muy rápida (53.42 en el 400) y tuvo que maniobrar en la penúltima curva, saliendo a la calle 3 para emparejarse con el francés Mehdi Baala. Pagó los excesos en la recta, cuando el sudafricano Mbulaeni Mulaudi le ganó el pulso por el segundo puesto de acceso directo a la final. El sevillano se desmoralizó y cayó hasta la sexta plaza (1:46.89).

Jesús Angel García Bragado se convirtió en el español que más mundiales ha disputado pero del séptimo no guardará un buen recuerdo: fue descalificado en el km. 43 cuando iba sexto, sólo ocho después de que el donostiarra Mikel Odriozola corriera la misma suerte cuando marchaba decimonoveno. Sergey Kirdyapkin, un marchador sin historial a sus espaldas, sucedió a Robert Korzeniowski, el entrenador de Paquillo, como campeón mundial de 50 kilómetros con la décima mejor marca de la historia (3h38:08) y junto al veterano Aleksey Voyevodin dio a Rusia el doblete.