Tamara Abalde tiene 16 años. Lleva una vida normal, aunque algo la diferencia de las chicas de su edad. Con 1,87 metros, es jugadora del Celta Vigourban y una de las promesas del baloncesto femenino. Acaba de ganar, por segundo año consecutivo, el campeonato de Europa sub-16 en Polonia. Sin embargo, no termina de créerselo.

-¿Cómo fue este año el Europeo?

-Muy emocionante, la verdad, porque aunque ya es el tercer año que voy a este torneo, cada vez es totalmente diferente. Este año, además, perdimos un partido y eso lo hizo un poco más difícil. Nos lo jugábamos todo ante Rusia para pasar a los cuartos y fue muy emocionante.

-¿Cómo se siente al pensar que ha ganado este torneo por segunda vez consecutiva?

-Sinceramente, no lo tengo muy asimilado. Estoy muy contenta, aunque aún estaba asimilando el primero y llegó este, pero bueno, estoy muy satisfecha.

-¿Se confirmó este año la superioridad española en baloncesto femenino sub-16?

-Este año no partíamos como favoritas, aunque en el hotel la gente nos miraba con más respeto porque éramos las actuales campeonas, pero nosotras no íbamos ni como superiores ni como favoritas. Luego, cuando va avanzando el campeonato y ves que llegas a cuartos, a semis y luego ganas, sí que dices: ¡somos buenas! Y hemos demostrado dos años seguidos que somos las mejores de Europa, aunque para nada llegamos como favoritas o como superiores al resto.

-¿Cuáles son sus expectativas este año en el Celta Vigourban?

-Intentaré jugar más. Sé que tengo que trabajar mucho, pero voy a intentar hacerme un hueco en el equipo, adquirir más minutos y ser una jugadora importante.

-Dicen de usted que es la "joya" de la cantera del Celta. ¿Qué piensa al oír eso?

-Me siento bien. Es algo muy halagador, que te hace sentir importante, pero tampoco me lo creo mucho porque sé que aún me queda mucho por hacer.

-¿Se plantea la posibilidad de dar el salto a la liga profesional norteamericana?

-De momento me quedan dos años en el colegio y voy a acabar aquí. No descarto la posibilidad de irme a estudiar algún año fuera, pero ya se verá porque sólo tengo 16 años.

-¿Se madura antes jugando al nivel al que usted juega?

-A lo mejor viajando y estando con gente mayor que tú sí se madura antes. Pero al llegar a Vigo, yo hago una vida normal como la de cualquier chica de mi edad y no me siento más madura que mis amigas de siempre.

-¿Cuáles son sus planes de futuro?

-Aspiro a tener continuidad en el Celta este año, a mejorar porque aún me queda por aprender y, en la selección, ir a por el Europeo junior el año que viene.