Entrevista | Jaime Duro Subcampeón del mundo de Piragüismo en C1 5.000
«Fue una carrera muy dura, hasta la última vuelta no di nada por seguro»
El palista pontevedrés repite plata mundial en Poznan tras una prueba que estuvo marcada por el viento y 700 metros extra

Jaime Duro con la medalla de plata que logró en el Mundial de Poznan. / RFEP
Jaime Duro volvió a confirmar en Poznan que está entre los grandes especialistas internacionales de la canoa de fondo. El palista pontevedrés se proclamó subcampeón del mundo en C1 5.000 metros, repitiendo la plata lograda un año antes en Milán. En una carrera especialmente exigente, marcada por el viento lateral y una distancia superior a la prevista, Duro peleó por las primeras posiciones hasta el final, aunque el oro acabó en manos del húngaro Adolf. Ahora, a punto de coger un vuelo de vuelta a casa, analiza una prueba que le llevó al límite.
Segunda plata en el Mundial en menos de un año. ¿Cómo se siente?
Sí, el año pasado también conseguí una medalla de plata en el Campeonato del Mundo de Milán. La verdad es que estoy muy contento de volver a estar en el podio, porque es la cita más importante que tenemos los deportistas en el calendario y, al final, es un objetivo que te planteas ya al principio de la temporada. Estoy muy contento de que haya salido todo bien.
¿Cómo llegaba al Mundial de Poznan?
Este año ya había conseguido en las Copas del Mundo un oro y una plata, así que sabía que podía estar ahí. El objetivo era subir al podio. Evidentemente intenté pelear por el oro, pero al final tuve que conformarme con la plata.
El oro lo ganó finalmente el húngaro Adolf. ¿Dónde cree que estuvo la diferencia entre los dos?
En la primera ciaboga se me metieron unos cuantos por delante y ahí perdí un poco de tiempo. Después me costó mucho recuperar y tuve que hacer un gran esfuerzo para intentar llegar a cabeza. Estuve realmente cerca, pero justo cuando estaba llegando tuve que bajar un poco el ritmo porque, si no, veía que no llegaba al final.
La carrera fue especialmente dura. ¿Cómo la vivió usted desde dentro?
Sí, la verdad es que fue muy dura. Había algo de viento lateral, que a nosotros como canoístas nos influye bastante y es bastante incómodo. Por otra parte, la regata estaba mal medida y salieron 700 metros de más. Al final fue una carrera de unos cuatro minutos más de lo que suele ser. Ya es una prueba dura de por sí, pero si le añades el viento y más distancia, todavía lo es más.
¿Vio peligrar la medalla en algún momento entonces?
Realmente, hasta la última vuelta no daba nada por seguro. De hecho, durante dos vueltas éramos un grupo de tres peleando por el bronce. Al final pude dejarlos atrás y tuve que hacer dos vueltas en solitario que se me hicieron muy largas y muy duras.
¿Notó mucha diferencia entre el Mundial del año pasado en Milán y este de Poznan?
Creo que hice muy buenas pruebas en ambos Mundiales. Lo que sí creo es que esta se me hizo más dura por lo que comentaba del viento, por ser más larga y también porque en Milán fui mejor colocado durante todo el tiempo. No iba tan metido en olas y, al final, fui siempre un poco más cómodo que este año. Por eso esta vez se me hizo más dura.
Ahora, al ver la medalla, ¿se le viene a la cabeza algún entrenamiento concreto o algún sacrificio que haya tenido que hacer para conseguirla?
Sí, se me vienen a la cabeza sobre todo estas dos últimas semanas antes de venir al Mundial. En agosto teníamos que entrenar mañana y tarde y la verdad es que se me hicieron muy largas. Es mucho entrenamiento y, además, en verano cuesta tener que renunciar a tanta vida social. En invierno también cuesta, pero en verano todos tus amigos están haciendo sus planes, viajes... y nosotros tenemos que estar entrenando. Pero ya no es solo el entrenamiento, también tienes que seguir comiendo bien, levantarte pronto, tampoco puedes estar muchas horas en la playa... Al final son muchas cosas.
Pontevedra, y Galicia en general, tienen una enorme tradición en el piragüismo. Todos los años surgen nuevos palistas que consiguen grandes resultados. ¿Por qué cree que se mantiene este nivel tan alto?
Galicia siempre fue una potencia. Creo que también es por las condiciones que tenemos para entrenar, tanto en el río Lérez como en Verducido, por las instalaciones del CGTD y porque hay muchos entrenadores que se involucran mucho con nosotros. Eso lo sé de buena mano por Melo (Daniel Costa), que es nuestro entrenador. Con nosotros se implica muchísimo y eso se ve reflejado cada año en los Mundiales con los resultados que obtenemos.
Después de dos platas consecutivas en el Mundial, imagino que el siguiente objetivo será ir a por el oro.
Sí, por supuesto.
¿Cuál es la próxima competición que va a afrontar?
Este año todavía me queda en octubre el Mundial de maratón. Pero la verdad es que mi objetivo principal siempre es el sprint y estoy bastante centrado en eso. Tampoco quiero decir que el maratón sea secundario porque, al final, si voy es para competir y me lo tomo en serio. La preparación también me la tomo muy en serio, aunque es una competición que digamos que afronto de otra manera. Voy con el objetivo de revalidar el título mundial que conseguí el año pasado.
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