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Fútbol / Primera RFEF

Tras ocho salidas, julio trae el reto de armar otro bloque competitivo

El Pontevedra cuenta con cinco futbolistas confirmados y la continuidad de Rubén Domínguez en el banquillo como base para la próxima temporada

Rubén Domínguez dirigiendo un entrenamiento de la temporada pasada.

Rubén Domínguez dirigiendo un entrenamiento de la temporada pasada. / Gustavo Santos

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Pontevedra

El Pontevedra CF arranca julio con el banquillo asegurado, pero con una plantilla todavía en esqueleto. La continuidad de Rubén Domínguez da estabilidad al proyecto, aunque el mercado ha dejado por ahora una fotografía incompleta: cinco jugadores con contrato en vigor, varias bajas de peso y ningún fichaje oficial para compensar las salidas.

La base confirmada la forman Raúl Marqueta, Yelko Pino, Ander Vidorreta, Adrián Expósito y Álex Compa. Son, a día de hoy, las piezas sobre las que empieza a construirse el nuevo Pontevedra. Yelko representa la continuidad más sólida, con contrato hasta 2029 y peso específico dentro del vestuario. Marqueta y Compa también aparecen como nombres importantes en el punto de partida, mientras que Vidorreta y Expósito completan ese primer bloque pendiente todavía de mucho refuerzo.

El club trabaja además en la posible continuidad de futbolistas importantes de la pasada temporada, aunque de momento sin anuncios oficiales que amplíen la nómina. Esa falta de confirmaciones mantiene al Pontevedra en una posición de espera, con la dirección deportiva obligada a moverse con precisión en un mercado que ya ha empezado a acelerar en otros equipos de la categoría.

El problema más evidente está en el gol. El Pontevedra pierde a Alain Ribeiro y João Resende, dos futbolistas que sostuvieron una parte relevante de la producción ofensiva del curso pasado. Entre ambos sumaron buena parte de los tantos granates y su salida deja a Compa como la principal referencia atacante con contrato. Reforzar esa zona se convierte, por tanto, en una prioridad inmediata.

Las bajas no afectan solo al ataque. La marcha de jugadores como Antonio Montoro, Miki Bosch o Miguel Cuesta también obliga a recomponer una defensa que tuvo mucho peso en la buena temporada del equipo. El Pontevedra no solo pierde nombres, sino minutos, jerarquía y continuidad competitiva en varias líneas.

El contraste con el curso anterior es evidente. El equipo venía de una temporada notable, en la que compitió por encima de muchas previsiones y generó la sensación de tener un bloque reconocible sobre el que seguir creciendo. Por eso resulta especialmente significativo que el club no haya podido mantener buena parte de esa estructura para dar continuidad natural al proyecto.

La situación no es nueva en Pasarón, acostumbrado en los últimos veranos a mercados con muchos movimientos, pero sí vuelve a colocar al Pontevedra ante una reconstrucción exigente. La diferencia es que esta vez el punto de partida deportivo invitaba a pensar en una evolución más que en una nueva sacudida de plantilla.

Con julio ya en marcha, el Pontevedra tiene entrenador, algunas piezas importantes y una idea que preservar, pero le falta todavía cuerpo de equipo. El mercado deberá darle gol, fondo de armario y sustitutos de garantías para que la buena temporada anterior no quede como un impulso aislado, sino como el primer paso de un proyecto con continuidad.

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