Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol / Primera Federación

Suben el listón y siguen a la altura

El Pontevedra firma una goleada sobre el Bilbao Athletic que constatan el hambre, pasión e ilusión presente todo el añon Los granates dependen de sí mismos para estar entre los cinco primeros y tendrán dos ‘bolas de playoff’

Suben el listón y siguen a la altura

Suben el listón y siguen a la altura

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Miguel Salgado Reboreda

Miguel Salgado Reboreda

Pontevedra

Se acaban los calificativos para la temporada del Pontevedra. Cuando una semana dan una sensacional lección de madurez, ambición, hambre y buen fútbol, la plantilla llega al fin de semana siguiente y demuestra que el listón está unos centímetros elevado porque ellos mismos deciden seguir superándose cada vez que rueda el balón esta temporada. La exhibición ofensiva, la solidez defensiva, la unión del grupo y la comunión del granatismo con sus héroes son las pruebas irrefutables de ese techo competitivo en constante ascenso.

Ante la falta de defensas centrales por la sanción de Montoro y la indisposición de Álvaro Pérez, que tiene el alta médica, pero no el alta competitiva, Rubén Domínguez apostó por la línea de cinco defensas con Alberto Gil de carrilero derecho y Alain Ribeiro de central por la izquierda. Novedosa la nueva demarcación del ‘20’ que suma un nuevo perfil al extenso libreto del entrenador ourensano. El encharcado césped de Pasarón, que sufrió la caída de un aguacero en la previa del encuentro, también regresó a la convocatoria después de un mes de un seco inicio de la primavera.

La propuesta en el arranque de ambos equipos era el dominio del balón y la búsqueda del juego a la espalda para someter al rival. Una ida y vuelta de corta duración que con el primer aviso del Pontevedra, una caótica salida de un córner que Miki Bosch estrelló en la madera, sentó las bases del control local. Los pontevedreses lograron reducir a sus adversarios a la mínima expresión, visible con los tímidos disparos desde la frontal de Beñat García y Elijah Gift que no fueron nada más que avisos, e imponerse desde el juego directo del centro-remate. Así, con un centro lateral, tras una carrera al espacio y posterior recorte prodigioso de Rubén López, solo una pincelada artística del tremendo partido del silledense como pivote ofensivo, Miguel Cuesta asestó el uno a cero mediada la primera mitad.

La respuesta bilbaína fue dar ese paso al frente que buscaron en el inicio. La reacción existió, la contundencia y rotundidad faltó. El desarrollo del choque se situó en el campo lerezano, pero sin poner en algún apuro a Raúl Marqueta. Al término, con el descuento agonizando, Joao Resende marcó el segundo. El canónico tanto del portugués que toda la afición tiene en la cabeza y que tantas alegrías ha dado este curso. ‘El rey del caos’ paró el tiempo dentro del anárquico segundo balón al despeje de un córner y con una calma pasmosa mandó el balón al fondo de la red.

Regresados del descanso y con un triple cambio rojiblanco, el partido redujo su tensión hasta mantener las constantes vitales. El arado del campo en la primera mitad necesitaba su barbecho y el segundo acto correspondió a esas necesidades.

El equipo de Rubén Domínguez estaba cómodo en ese diálogo con los hombres de Jokin Aranbarri, a excepción de los dos goles restantes y las enfervorecidas gradas de Pasarón, que a pesar de contar con menor asistencia estuvo a la altura de las circunstancias. El tercero del partido llegó desde la testa de Yelko Pino. Diego Gómez aprovechó la espalda de su marca para ir al espacio, hacer la paralela a la línea de fondo, driblar con magia a su par y servir un centro medido para que el ‘10’ arrojase más gasolina a una hinchada prendida. «¡Qué bote!¡Qué bote Pasarón!» , coreaban pletóricos los asistentes. No fue el último gol, ni la única vez que el respetable entonaría esa canción.

Adrián Expósito, futbolista que no está contando con muchos minutos este año, tuvo su redención en el último minuto. El madrileño recibió en el costado diestro, fuera de su natural perfil izquierdo, y conectó un zurdazo a la escuadra que lo hizo enloquecer a él, a sus compañeros y a toda la afición. El feliz bote de Pasarón, el mejor acompañante para la celebración.

El póker, en esa habitual superación del equipo, parecerá una minucia dentro de poco. El destino determinará si el año concluye con un histórico playoff o con un inolvidable ascenso, pero el listón sigue ganando altura partido a partido y este ambicioso Pontevedra seguirá fiel a su seña de identidad, seguirá sin bajar los brazos hasta el último día.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents