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Fútbol Sala

El Poio Pescamar exige explicaciones por el arbitraje de la semifinal de la Copa de la Reina

El club considera que la expulsión de Rafa Pato condicionó de forma decisiva el duelo ante el Torreblanca Melilla

El duelo de semifinales entre Melilla y Poio.

El duelo de semifinales entre Melilla y Poio. / FdV

Poio

La eliminación del Poio Pescamar en la semifinal de la Copa de la Reina 2026 ha dejado una profunda indignación en el club rojillo, que considera que la actuación arbitral condicionó de forma decisiva el desenlace del partido ante el Torreblanca Melilla. La entidad pontevedresa ha expresado públicamente su «absoluta indignación, incredulidad y rechazo» por una serie de decisiones que, a su juicio, rompieron el equilibrio de un encuentro igualado y de máxima exigencia competitiva.

El foco principal de la protesta se sitúa en la expulsión por doble amonestación de Rafa Pato, una acción que el Poio entiende como el punto de inflexión de la eliminatoria. «La expulsión de nuestra futbolista fue el punto decantador de un duelo igualado. Es decir, la balanza la desniveló el colectivo arbitral», sostiene el club en su comunicado.

La entidad detalla dos jugadas concretas que derivaron en las tarjetas a la jugadora italobrasileña. La primera se produjo en el minuto 25, cuando Rafa Pato recibió una amarilla en una acción en la que, según el Poio, «no existe falta», al considerar que la rival chocó de forma fortuita entre dos futbolistas rojillas. La segunda llegó en el minuto 32, en una acción defensiva que el club describe como limpia, al entender que la jugadora cortó una prometedora jugada de ataque interponiendo el cuerpo, usando el hombro y sin extender el brazo.

Más allá de esas dos acciones, el Poio Pescamar lamenta que el criterio arbitral no estuviese, a su entender, a la altura de una semifinal de Copa. «En directo se puede comprender que existan errores, pero no que se sancionen siempre en nuestro perjuicio y con tarjetas, conociendo la importancia de una expulsión en una semifinal como esta», señala la entidad.

El club defiende además el peso profesional de un proyecto que implica a jugadoras, cuerpo técnico, preparadores físicos, fisioterapeutas, delegados, utilleros, conductores, personal de comunicación y directivos. En ese sentido, reclama «el mismo rigor y respeto» para un fútbol sala femenino que considera plenamente profesional y en crecimiento.

Por todo ello, el Poio Pescamar Fútbol Sala exige la asunción de responsabilidades, una reflexión profunda sobre lo ocurrido y la adopción de medidas que eviten la repetición de situaciones similares. La entidad reafirma su compromiso con el desarrollo del fútbol sala femenino, pero advierte de que defenderá sus intereses ante actuaciones que considera «inadmisibles».

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