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Fútbol / Primera Federación

Febrero empieza torcido, pero aún está por escribir

En dos semanas, el Pontevedra ha roto su racha de buenos resultados con dos partidos sin ganar y ha perdido a Tiago por lesión y Fede Vico ni llegó a entrenar

Pontevedra

Febrero no está siendo, de momento, el mes más amable para el Pontevedra. En lo estrictamente deportivo, el equipo ha visto rota su racha de partidos sin perder, que se remontaba al 22 de noviembre, encadenando dos jornadas sin ganar, con un empate ante el Real Madrid Castilla en Pasarón (0-0) que dejó un regusto amargo por la polémica arbitral al anular un gol granate por fuera de juego en el minuto 90 tras revisar el FVS, y con la reciente derrota frente al Cacereño (1-0) decidida por un gol en propia puerta (aunque el resultado pudo ser más abultado porque el cuadro de Cáceres tuvo dos tiros al palo y uno fuera a puerta vacía, y el juego del equipo de Rubén Domínguez no estuvo a la altura). Todavía no ha sido un derrumbe, pero sí es un aviso de que en esta categoría cualquier mínimo desequilibrio te quita puntos.

Y aún así, el golpe más serio, en realidad, no está en los resultados sino en la enfermería. La lesión de larga duración de Tiago, pieza estructural en el equilibrio del equipo, ha abierto un hueco que se nota en el ritmo de juego y en la capacidad para sostener los partidos cuando no salen como se planean. A eso se añadió el episodio de Fede Vico, un refuerzo que llegó a ser sometido a reconocimiento médico y se marchó en menos de 72 horas por motivos personales, dejando la sensación de oportunidad perdida justo cuando el equipo buscaba soluciones inmediatas.

Pese a todo, el Pontevedra se aferra a la tercera plaza de la clasificación de Primera Federación. El problema es que la situación ya no admite más concesiones, porque por detrás se ha apretado la tabla. Cuarto, quinto y sexto han recortado distancias y el margen con los perseguidores es corto, de esos que te obligan a mirar tanto hacia arriba como por el retrovisor. El bache no te saca de la pelea, pero sí te reduce el colchón y convierte cada partido en una frontera.

El cierre de febrero ofrece, además, dos escenarios muy distintos para reaccionar. Primero llega el Lugo a Pasarón, con el aliciente del regreso de Yago Iglesias, y con la lógica de un equipo que compite bien y suele llevar los partidos a terrenos de igualdad. Después, la visita a Osasuna B en Tajonar, un filial necesitado, capaz de incomodar desde la energía y el intercambio, un tipo de encuentro que exige cabeza fría para no caer en la trampa del ida y vuelta. Son dos partidos que no solo valen puntos, valen sensaciones, convicción y la recuperación de esa estabilidad que se ha visto tambaleada.

Febrero ha venido torcido, pero también está dejando algo positivo, y es que el Pontevedra sigue arriba incluso en su semana mala, y eso habla de base, de puntos ya trabajados y de un equipo que, aunque note la ausencia de Tiago y haya sufrido un contratiempo con Fede Vico, no se ha desenganchado.

Lo que queda del mes es una oportunidad clarísima: dos partidos para cerrar la herida del bache y convertirlo en impulso. Si el Pontevedra suma bien ante Lugo y compite con cabeza en Tajonar, ya no será un febrero para olvidar, sino un febrero para ver de qué está hecho este Pontevedra.

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