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Balonmano

Jota Estévez, de entrenador ayudante en Cangas y Bueu Atlético a la captación de talentos en Turquía

El que fuera segundo de Nacho Moyano y Luis Montes viene de proclamarse campeón de Liga y Copa con el Besiktas | Trabajará ahora en la Federación Turca en la detección y formación de jugadores jóvenes

José Juan Estévez, "Jota", entrenador de la Federación Turca de Balonmano.

José Juan Estévez, "Jota", entrenador de la Federación Turca de Balonmano. / Santos Álvarez

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Bueu

Como jugador fue uno de esos elegidos que disputó una fase de ascenso a División de Honor Plata en las filas del Bueu Atlético, años antes de dar un paso a los banquillos que le llevó a ser ayudante de Nacho Moyano en el Frigoríficos del Morrazo o de Luis Montes en el propio cuadro buenense. José Juan Estévez, «Jota», vive ahora su particular pasión turca tras haberse proclamado campeón de Copa y Liga con el Besiktas, donde ejerció de segundo de Óliver Roy. Ahora, y también de la mano del preparador catalán -nuevo seleccionador masculino absoluto de Turquía- el marinense se ha incorporado a la Federación Turca de Balonmano para desarrollar una labor de detección de jóvenes talentos por todo el país otomano.

«Es un proyecto muy bonito, pero evidentemente a largo plazo. Hay materia prima, pero hay que trabajarla», asegura el entrenador morracense, que disfrutará de dos meses en casa antes de meterse de lleno en faena con su nueva aventura profesional. La idea es que Jota se integre en unas tareas de captación y coordinación -tanto en masculino como en femenino- en las que ya lleva inmerso un año otro técnico español como Jordi Jódar. «Llevaremos el peso de los entrenamientos con las generaciones de 2010, 2011 y 2012. Los Sub 18 y Sub 20 tienen su propio cuerpo técnico, pero nosotros estaremos colaborando con ellos», explica, antes de añadir que «estamos planteando otra forma de trabajar, diferente. Los resultados no han sido buenos hasta ahora, así que vamos a hacer otras cosas».

Jota posa con los trofeos de Liga y Copa ganados esta temporada con el Besiktas.

Jota posa con los trofeos de Liga y Copa ganados esta temporada con el Besiktas. / FDV

Sus nuevas atribuciones le llevarán a recorrer un país en el que la tradición balonmanística es escasa, en comparación con el fútbol y el voleibol femenino, que son los deportes reyes, seguidos por el baloncesto. «Antes de venir a España ya estuve en una concentración de dos semanas, y a la vuelta tocará ver torneos para ir seleccionando los jugadores que pueden valer y los que no», señala. La detección de talentos tiene mucho más que ver con el olfato y las predicciones de futuro más que con el rendimiento presente. «Veremos competiciones escolares, federadas, etcétera, para encontrar chicos interesantes antropométricamente y que sean entrenables, es decir que tengan capacidad para mejorar aunque ahora mismo no destaquen tanto», explica.

Muchos kilómetros de recorrido por el país

Será una labor de pico y pala, de kilometraje, toda vez que Turquía carece de competiciones nacionales de categorías de base al estilo de los Sectores Nacionales o de un torneo similar al CESA (Campeonato de España de Selecciones Autonómicas). «Nuestra idea es llegar a tenerlo, queremos que los jóvenes compitan más. El control que hay de las fichas desde la Federación es poco exhaustivo, así que se trata de ir a los sitios y de que no se te escape nadie», dice. De esto y de tener una mezcla de ojo y fortuna. «Jordi vio en un torneo a un chico en la grada, de 2,05 metros, que jugaba al baloncesto, lo convenció de que probase el balonmano, y ya estuvo en la concentración de Sub 18», relata. La segunda parte de la ecuación estará en la formación de esos futuros talentos. «Luego hay que entrenarlos, que sus técnicos tengan paciencia, que entiendan que es una apuesta», subraya.

Lo que está claro es que Jota se encuentra perfectamente integrado en Turquía, adonde llegó casi por casualidad. El marinense estaba como segundo de Luis Montes en el Bueu Atlético cuando se enteró por un amigo en común de que Óliver Roy -quien lo entrenó en su etapa como jugador en el Barcelona B- necesitaba a un segundo. «Surgió la oportunidad en diciembre-enero y hasta mayo, cuando se confirmó la continuidad del proyecto, no di el sí», afirma. «Es una oportunidad que te pasa una vez en la vida», reconoce.

El extécnico ayudante de Bueu Atlético y Frigoríficos del Morrazo con Cedric Sorhaindo.

El extécnico ayudante de Bueu Atlético y Frigoríficos del Morrazo con Cedric Sorhaindo. / FDV

El cambio fue importante. «Es otra cultura, un país musulmán aunque light, con otro idioma. Pero Besiktas es un barrio universitario, con sitios para salir. Quizás lo que eché mucho de menos fue el no comer cerdo, porque no hay», manifiesta entre risas. Mayor aún fue el cambio en lo profesional. «Vienes de entrenar en Bueu y allí te encuentras con campeones del mundo, con una plantilla de internacionales. Y luego está la profesionalización del club, es algo que no había vivido antes, ni siquiera en Asobal con el Cangas», explica. En esa plantilla estaban el galo Cedric Sorhaindo, el meta croata fichado por el Puente Genil Matej Asanin, o los españoles Eduardo Gurbindo, Xavi Castro y Joan Amigó.

Fin de ciclo en el Besiktas

En dos años Jota ganó dos Ligas, dos Copas y una Supercopa. Europa fue otra historia. «El proyecto se cayó un poco, con menos extranjeros y más turcos. Para la Liga te daba, pero el nivel nos bajó en Europa», explica. El Runar Sandefjord lo eliminó en su primer año, y el Celje en el segundo. «Turquía esta lejos del alto nivel continental. Este año jugará el Europeo Sub 18 y Sub 20, y está invitada para el Mundial de Alemania de 2027. Poco a poco va a ir subiendo», afirma. Su marcha coincidió con el fin del proyecto. Salió Óliver Roy, Sorhaindo se retiró y se marcharon los tres españoles del equipo y Asanin. «Roy me propuso lo de la Federación y después de dos años conozco el balonmano turco y estoy tranquilo en lo que voy a hacer», sentencia.

Jota no pierde noticia de sus ex. «Del Bueu Atlético veo casi todos los partidos y hablo mucho con Luis, porque es mi amigo», señala, mientras que del Cangas «no veo los partidos, pero lo sigo por redes. En general veo mucho balonmano español». En ese análisis desde la distancia asegura que ve al Bueu Atlético «trabajando bien, pero quizás en un punto donde puede ser un poco más ambicioso, no sé cómo, pero creo que puede dar ese pasito». Sobre el Frigoríficos valora «una temporada complicada al principio que acabó con tranquilidad. Me alegro de ello. Tiene una buena plantilla y quedó por encima de los equipos de los que tenía que quedar».

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