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Piragüismo

Pablo Graña, del podio en el Campeonato de Europa a los exámenes en Ingeniería Industrial

El palista cangués tuvo que afrontar una prueba en la Universidad apenas 48 horas después de haber logrado la medalla de plata en Portugal

Pablo Graña, del podio europeo a las aulas de Ingeniería Mecánica

Rafa Vázquez

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Cangas

Con una medalla colgada del cuello y con los apuntes en la mano. Así regresó Pablo Graña del Campeonato de Europa de Piragüismo Sprint disputado en Montemor-O-Velho (Portugal), en el que volvió a subirse al podio en la categoría de C-1 200 metros, en lo que ya viene siendo una costumbre para el canoísta cangués. El de O Morrazo apenas tuvo tiempo de saborear las mieles del éxito, porque en apenas 48 horas tenía que afrontar un nuevo test, en este caso académico. Graña se examinaba de «Elástica y Resistencia en materiales», una de las asignaturas del Grado en Ingeniería Mecánica que cursa dentro de la Facultad de Ingeniería Industrial de la Universidad de Vigo. Del podio a las aulas.

Compaginar deporte de alta competición y estudios no es tarea sencilla, como admite el palista cangués. «¿Que cómo lo llevo? Malamente», reconoce entre risas. Más en serio asegura que «me da para ir compaginándolo poco a poco en el primer cuatrimestre, pero en el segundo es mucho más difícil». Es entonces cuando se afina mucho más la preparación y se acumulan los torneos internacionales de nivel, como las pruebas de la Copa del Mundo, el propio Europeo o incluso el Mundial. «A veces me cambian de fecha los exámenes, pero esta vez no fue así», afirma. Las sensaciones con las que salió de clase no fueron, ni mucho menos, las mismas con las que abandonó la pista de Montemor-O-Velho. «No me salió demasiado bien. En Portugal tenía tiempo por las tardes, pero es muy complicado concentrarse en pleno campeonato», reconoce. Con todo, su idea es poder acabar la carrera el próximo año, saldando las asignaturas que le quedan de tercer y cuarto curso.

Pablo Graña, en el Centro Gallego de Tecnificación de Pontevedra, con su canoa y los apuntes.

Pablo Graña, en el Centro Gallego de Tecnificación de Pontevedra, con su canoa y los apuntes. / Rafa Vázquez

La plata del Europeo sí lo ha dejado plenamente satisfecho, a pesar de haberse quedado únicamente a 76 milésimas de un oro que se decidió en favor del ruso Sergey Svinarev mediante la photo finish. 38 segundos y 279 milésimas hizo el ganador por los 38 segundos y 354 milésimas del cangués. «El resultado me deja muy contento, pero me quedo más con la regata y las sensaciones», señala. Su estrategia está clara. «Hice un tramo medio muy bueno, y es cierto que al final pago un poco el esfuerzo. Estuve liderando la prueba durante la mayor parte del tiempo, menos en los últimos metros. Ahí es el que llega un poco mejor quien se lleva el gato al agua», relata, eso sí, sin perder un ápice de autocrítica. «Quizás podría haber salido un poco mejor en los primeros 10-20 metros», apunta.

Todo es relativo en los poco más de 38 segundos que dura una prueba tan explosiva como la de los 200 metros. «La victoria se decide por muy poco, tú ya sabes que vas a entrar muy justo, y en mi caso me suelo poner delante y acabo viendo que en los últimos metros se me echan encima», señala. Este año la moneda salió cruz por 76 milésimas; en 202, en Racice (República Checa), fue cara por 47 y se embolsó la medalla de oro. Desde la canoa es difícil saber quién ha ganado. «Yo lo vi un poco delante, pero tampoco sabes, porque cuando echas un ojo es después de haber cruzado la línea de meta», dice. De hecho se produjo una circunstancia curiosa, ya que Svinarev creyó que la victoria era de Graña. «Él me miró y me señaló diciendo que había ganado, y yo lo señalé a él [risas]», comenta. Deportividad en estado puro.

Pablo Graña, con la medalla de plata en Montemor-O-Velho.

Pablo Graña, con la medalla de plata en Montemor-O-Velho. / RFEP

Pablo Graña no se ha bajado del podio en los últimos tres años en Europeos y Mundiales. En la competición continental fue oro en 2025 y plata en 2024; en la mundial sumó sendas platas en 2024 y 2025. «Estoy muy contento porque en cualquier deporte siempre se tienen altibajos, hay gente que un año está arriba y en el siguiente no está tan bien. A veces puedes estar más o menos contento por las regatas, pero en general suelo salir con buenas sensaciones», afirma. La plata de este fin de semana tiene un valor doble «porque llevábamos mucho tiempo de competición y la cabeza y el cuerpo se resienten. Fuimos con unas expectativas no demasiado grandes porque no estaba en las mejores condiciones, pero salió todo muy bien», explica.

Ahora su próximo objetivo será el Mundial de Poznan (Polonia), del 26 al 30 de agosto. «No es que te lo tomes con calma, porque sigues entrenando, pero sí con un poco más de descanso mental al estar más lejos en el tiempo la prueba», manifiesta. Y mientras apunta nuevamente a las medallas en su prueba fetiche de los 200 metros, no pierde de vista sus opciones en la distancia de los 500 metros, que es la que le puede dar el billete olímpico a Los Ángeles. «Sigo trabajando para ello. Hice un buen Selectivo en el C-1 y todo pasa por montar en un C-2, que es el barco que tiene espacio en los Juegos», afirma. Hizo pareja con Pedro Torrado, pero el Selectivo del pasado mes de abril «no nos salió muy bien. Hay que intentar mejorarlo». Graña va con calma. «Este año he dado un buen salto, y para el próximo habrá que dar otro saltito. Se trata de andar lo máximo en C-1 y luego ajustar el C-2», sentencia.

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