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Balonmano | Liga Nexus Asobal

El enésimo milagro de Santi López: de afrontar dos meses de baja a jugar el partido decisivo ante el Puente Genil

El madrileño forzó su reaparición con una recuperación en tiempo récord | «Seguramente esto no sería posible con otro jugador», reconoce Quique Domínguez

Santi López en una acción del encuentro entre el Frigoríficos y el Torrelavega.

Santi López en una acción del encuentro entre el Frigoríficos y el Torrelavega. / Santos Álvarez

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Cangas

Lo ha vuelto a hacer. Santi López, el polivalente jugador del Frigoríficos del Morrazo, el ídolo de un pabellón de O Gatañal que corea cada una de sus acciones al grito de «MVP, MVP», fue uno de los indiscutibles nombres propios del trascendental partido ante el Ángel Ximénez Puente Genil. La victoria de los de Quique Domínguez sirvió para certificar la permanencia de modo definitivo, eludiendo el puesto de promoción, en lo que supone el verdadero título liguero para el Cangas. Un éxito colectivo que, sin embargo, dejó en un segundo plano la milagrosa reaparición del primera línea madrileño, que forzó una recuperación en tiempo récord para poder ayudar a los suyos a lograr el gran objetivo de la temporada. De estar completamente descartado desde hacía semanas, a disputar los 60 minutos en tareas defensivas.

La historia comienza el 1 de mayo. En una acción fortuita Santi López se lastima su hombro derecho en el duelo ante el Fraikin Granollers. Aguanta unos minutos más en la cancha vallesana hasta que el dolor y la funcionalidad de ese brazo hacen imposible seguir. Saltan todas las alarmas. Al regreso a Cangas los servicios médicos le realizan varias pruebas. El diagnóstico es contundente. Esguince de grado tres en la articulación acromio-clavicular de su hombro, una lesión grave que lo mantendrá en el dique seco entre seis y doce semanas. O lo que es lo mismo, la temporada se ha acabado para él.

Domínguez inventa opciones para acompañar a Pablo Castro y Juan Quintas en el centro. Rivero se multiplica, Pereiro y Ludman actúan ahí, tratando de tapar la ausencia del mejor defensor del equipo. Derrota ajustadísima ante el Bidasoa, empate en Ciudad Real frente al Caserío. Mientras, el madrileño va a lo suyo. Acumula horas de trabajo, multiplica sesiones con el fisioterapeuta del club, Lino Gallego, con el horizonte marcado en ese último partido de Liga ante el Puente Genil. «Él nos decía: 'ya veremos', aún sin conocer el diagnóstico y los plazos. Es un jugador capaz de poner el colectivo por delante de lo individual, incluso tratándose de una cuestión de salud, asumiendo las consecuencias. Eso hay que valorarlo y reconocerlo. Y por eso la afición le tiene tanto cariño», señala Quique Domínguez, convencido de que «seguramente esto no sería posible con otro jugador».

Santi en una acción ofensiva del duelo entre el Frigoríficos y el EON Alicante.

Santi en una acción ofensiva del duelo entre el Frigoríficos y el EON Alicante. / Gonzalo Núñez

A medida que se acerca el partido el optimismo comienza a aparecer. En la semana previa al encuentro ya se prueba con Dani Malvido y Arón Díaz, los preparadores físicos. Y entrena limitando los contactos los dos últimos días. La decisión definitiva, señala Domínguez, «la tomamos el mismo día de partido, pero la verdad es que después del entrenamiento del sábado ya había pocas dudas». Los servicios médicos dan el visto bueno. El milagro se había gestado y el madrileño volvió a vestirse de corto. Tan solo 30 días después de su lesión, Santi López regresaba a la pista para aportar su granito de arena y para contagiar a sus compañeros de esa energía incontenible que lo caracteriza.

Lo cierto es que después de seis temporadas en Cangas, pocas sorpresas puede haber con el madrileño. Llegó como un actor secundario, desde el Alcobendas de División de Honor Plata, a pesar de ostentar en su currículum el título mundial con los Hispanos Júnior, formando parte de un equipo en el que también estaban Daniel Dushebaiev, Chema Márquez o Xoán Ledo. Su fichaje estaba completamente avalado por un Nacho Moyano que era perfectamente consciente de lo que podía dar. Y no se equivocó. Defensivamente su aportación ha sido fundamental, tanto con sus pares como con las ayudas a sus compañeros, tanto en un lateral como en el centro de la defensa. Y en ataque ha cubierto la posición de central o cualquiera de los dos laterales, especializándose en esas penetraciones entre extremo y lateral tan características suyas.

Su gran prueba de fuego en Cangas fue en 2022, cuando sufrió una rotura de ligamentos en su rodilla izquierda. El diagnóstico fue tan demoledor como sorprendente, porque el madrileño estaba jugando con normalidad, aunque con evidentes molestias. En solo ocho meses ya estaba prácticamente integrado en el trabajo de equipo para iniciar la pretemporada 2023-2024 con el resto de la plantilla. Otra muestra de su carácter.

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