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Windsurf

El cangués Marcos Dasilva, de los cursos de verano al podio en el Mundial de Techno293

El deportista, de solo 14 años de edad, se alzó con el bronce en Turquía | "La clave en un campeonato así es estar tranquilo; la mayor parte de los errores se cometen por nervios", afirma

Marcos Dasilva, medalla de bronce Sub 15 en el Campeonato del Mundo de Techno 293.

Marcos Dasilva, medalla de bronce Sub 15 en el Campeonato del Mundo de Techno 293. / Santos Álvarez

Cangas

“Lo que más me gusta es la sensación de velocidad que te da, tener 40 kilómetros de viento de popa, que en tierra no parece mucho, pero que en el mar se viven de otra manera”. Así se expresa Marcos Dasilva a la hora de describir qué le ha enganchado del windsurf, un deporte en el que se inició con apenas ocho años y en el que apenas hace unos días consiguió la medalla de bronce en el Campeonato del Mundo Techno 293 disputado en Turquía. El deportista cangués, con 14 años recién cumplidos, se subió al tercer cajón del podio de la categoría Sub 15 tras sumar 47 puntos en las diez mangas disputadas (eliminando el peor resultado), siendo superado únicamente por el mallorquín Joshua Castro Jurek (14 puntos) y por el francés Simon Pirastu (31 puntos). Es el mejor resultado en la carrera de un joven que se estrenó el año pasado en competiciones internacionales.

"El objetivo de mi entrenador [Tomás Vieito, exmundialista en RS:X y cuatro veces campeón de España en IQ Foil] era quedar entre los cuatro primeros clasificados, pero yo tenía la ambición personal de estar entre los tres primeros. El primer día vi que la cosa se ponía de cara, porque acabé precisamente tercero, y luché por ello", relata el windsurfista. A pesar de su escasa experiencia en este tipo de torneos, Dasilva apunta que la clave, por encima de cuestiones técnicas, "es estar tranquilo. En un campeonato así hay una flota de mucho nivel, y la mayoría de los errores se cometen por nervios o por la falta de capacidad de saber estar, de mantenerte en una línea regular". Ese factor mental es el que trabaja el regatista cangués en una competición de tres días repleta de intensidad. "El entrenador del equipo nacional, Isidro Henríquez, siempre nos dice que nadie gana el campeonato el primer día, pero que mucha gente puede perderlo", señala. Así que el modo de afrontarlo no es otro que el de "intentar ir de menos a más, soltándose poco a poco, y sabiendo que es preferible tener un mal puesto el tercer día que tres malos el primero".

Objetivo, ser podio en el Campeonato de España

El podio en el Mundial satisface el principal objetivo de la temporada para Dasilva, que, no obstante, tiene otro más en mente. "Estoy navegando por detrás de tres compañeros de Mallorca y el Mundial es la primera vez que me clasifico por delante de uno de ellos, lo que me deja muy contento", afirma, antes de añadir que "ahora me queda conseguirlo en un Campeonato de España. No he logrado aún un podio y quiero hacerlo". La frase refleja a la perfección el carácter competitivo de este joven, que asegura que una de las cuestiones que le atrae de esta modalidad deportiva es "el deseo de mejorar, el hecho de que siempre vas mejorando pero nunca acabas de ser el mejor". El fin de semana del 1 al 3 de mayo tendrá la oportunidad de quitarse esa espinita en el Nacional que se disputará en la isla de La Palma.

Marcos Dasilva, a la derecha de la imagen, en el podio del Campeonato del Mundo de Techno 293 disputado en Turquía.

Marcos Dasilva, a la derecha de la imagen, en el podio del Campeonato del Mundo de Techno 293 disputado en Turquía. / International Windsurf Association

Esa mentalidad es la que destaca Vieito como uno de los principales fortalezas de su pupilo. "Es un niño muy inteligente, con mucha capacidad de trabajo y que acepta bien la crítica. No le afecta a su ego y todo el momento va a por más. No da pasos en falso y sigue adelante", manifiesta. El entrenador, ahora integrado dentro del equipo técnico nacional de IQ Foil 2032, ahonda en que "lo normal es tener que repetir lo mismo muchas veces, y los deportistas excelentes son aquellos que se lo graban a fuego la primera. Y Marcos es uno de ellos".

Todo ello a pesar de que Galicia, paradójicamente si se tiene en cuenta sus condiciones naturales, continúa estando en la periferia de modalidades deportivas como el windsurf, más focalizadas en regiones como Mallorca, Cataluña o la Comunidad Valenciana. "Este año tuve más regatas fuera [Cádiz, Murcia] y lo noté para bien. La verdad es que si tienes parones entre regata y regata pierdes nivel progresivamente y vas más lento los primeros días de las pruebas", dice. Para muestra, el top tres de la categoría está formado por tres regatistas mallorquines. "Allí tienen más facilidades para competir, aquí no hay tanta gente", explica. Eso a pesar de que Cangas ha dado en los últimos años grandes figuras como el propio Tomás Vieito, Marcos Fernández y la joven Lindia Pousa, compañera de Dasilva. "Hay gente muy buena y las condiciones de la Ría de Vigo son espectaculares", subraya.

"Si esto no cambia, se verá en mi situación, la de moverse o morir", afirma su entrenador

Vieito ahonda en la problemática al hablar de que sacar deportistas de alto nivel en Galicia "es casi una misión imposible. El Náutico Rodeira nos apoya muchísimo, al igual que la Federación Gallega de Vela, y poco a poco vamos avanzando", pero sin olvidarse de que "de todos los que empezaron no aguanta mucha gente. Estamos en la esquinita, hay una flota minúscula y aún así lo que sale es muy bueno". Sobre las opciones futuras de Marcos Dasilva asegura que "a medio plazo sus posibilidades son enormes, sin duda, por talento y capacidad de trabajo". Pero es más pesimista en cuanto a las condiciones para conseguirlo. "Si esto no cambia, se va a ver en la misma situación en la que yo estuve, moverte o morir. Yo me tuve que ir a vivir a Barcelona, Cádiz, a estar por todo el mundo", sentencia.

Marcos Dasilva, esta semana con su tabla en el puerto deportivo de Cangas.

Marcos Dasilva, esta semana con su tabla en el puerto deportivo de Cangas. / Santos Álvarez

Por el momento, Marcos Dasilva todavía no se ha visto en esa tesitura. Sus primeros pasos en el windsurf los dio cuando cursaba Tercero de Primaria y sus padres lo anotaron en un curso de verano del Real Club Náutico Rodeira. "No me apetecía demasiado, porque yo jugaba al fútbol y los deportes de agua no me llamaban", relata. Pero esa semana sirvió para que la semilla brotase. "Quise repetir un mes, luego otro y después pasé a las escuelas. Cuando vi que las escuelas ya no me llenaban y quería competir, hablé con los entrenadores y empecé a hacerlo. Hasta ahora", manifiesta.

Plan de estudios a medida

Compaginar el deporte de alta competición con la vida normal de un joven de 14 años, especialmente en la faceta educativa, no es tan sencillo. "Salgo del colegio a las 17 horas y llego al club sobre las 18 para hacer la parte física. Voy a trompicones porque entreno seis días a la semana y solo descanso el lunes", afirma. Esos entrenamientos vienen pautados por Tomás Vieito, que se encarga de enviarle el planning semanal, en un trabajo de equipo en el que también participan Lucas Maceira y Manu Roca. Pero buena parte de las sesiones Marcos Dasilva las hace en solitario, con su compañera Lindia Pousa. "Ellos ya saben perfectamente lo que tienen que hacer cada día. La técnica la tienen muy trabajada y yo tengo la tranquilidad de saber que lo van a cumplir", sentencia el técnico cangués.

Por suerte, Dasilva solo ha encontrado facilidades en el centro donde cursa estudios, el SEK Atlántico. "Me han adaptado el plan de estudios para que pueda competir, me dejan horas allí para estudiar y hacer los deberes, y me ajustan el horario para poder salir antes los viernes. Sin esta ayuda no sería capaz de entrenar con normalidad y posiblemente no habría conseguido un puesto tan bueno en el Mundial", afirma, convencido. De cara a su futuro fuera del deporte Dasilva tiene las ideas muy claras. "Me gustan las carreras de coches, la Fórmula 1, y me gustaría hacer alguna ingeniería y trabajar en automovilismo, señala. Quizás para experimentar desde otro punto de vista esa velocidad que tanto le atrae del mar.

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