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Balonmano | Liga Nexus Asobal

La tormenta perfecta del Cangas

Quique Domínguez valora el «control emocional» y la «regularidad» en la victoria ante el Caserío Ciudad Real

Quique Domínguez da instrucciones a sus hombres durante el Cangas-Ciudad Real.

Quique Domínguez da instrucciones a sus hombres durante el Cangas-Ciudad Real. / Gonzalo Núñez

Cangas

El partido soñado en cuanto a juego, equilibrio pero, especialmente, en cuanto a factor mental. La importante victoria del Frigoríficos del Morrazo ante el Caserío Ciudad Real deja en Quique Domínguez una agradable resaca por muchas razones, pero por encima de todos por «el control emocional. Estuvimos muy bien en ese aspecto, en un encuentro que tenía esa necesidad y que había que gestionarla». El técnico pontevedrés asume que el duelo era una final, pero que era preciso afrontarlo como otro cualquiera, «con tranquilidad, porque si no esa necesidad se nos podía volver en nuestra contra, que saliésemos sobreexcitados, ansiosos». Y en ese sentido sus pupilos no lo decepcionaron. «Supimos jugar con calma y control, pero sin perder las ganas y la intensidad. Demostramos una gran madurez y mucho temple. Es algo que valoro mucho», sentencia.

El triunfo tiene una lectura en lo puramente numérico pero también en lo anímico, reforzando a un equipo que llevaba muchas semanas sin saborear las mieles del éxito. «Rompimos ese guion maldito que nos perseguía, no tuvimos ese bache con tantos errores encadenados y un parcial en contra demoledor. Esa fue la diferencia, que hicimos un partido más regular, con una lía más equilibrada, y desde el minuto 15 conseguimos llevar el choque con una cierta comodidad», señala el preparador.

La defensa del 7 contra 6 como punto de inflexión

Y es que después del 1-3 el Cangas tomó las riendas del duelo, en el marcador pero también en la dinámica y las sensaciones. Eso hizo que el Ciudad Real apostase por el siete contra seis, bien neutralizado por los de O Morrazo. «Ahí estuvimos muy bien. Ellos lo juegan mucho y muy bien, y les ha permitido mantenerse en muchos partidos, sobre todo fuera de casa», señala Domínguez, que cree que «nuestra defensa les sorprendió y ahí el partido empezó a inclinarse para nosotros. Estuvimos relativamente cómodos y a ellos no les funcionó».

La defensa y la portería fueron fundamentales para el Frigoríficos, ahogando a un rival que se quedó en solo 11 goles en el primer tiempo y que se estrelló muchos veces con el entramado defensivo local. «Estuvimos muy bien atrás», destaca el preparador del cuadro cangués. Precisamente esa fortaleza en retaguardia permitió al Cangas encontrar una de sus mejores armas, las transiciones. «Somos un equipo que quiere correr, de hecho somos el segundo equipo de la Liga que más corre después del Barcelona», apunta Domínguez, que añade que «ayer [por el martes] estuvimos muy efectivos y para nosotros es una gran noticia cuando podemos anotar goles en los contragolpes y con el saque rápido de centro. Nos gusta ir a marcadores altos».

Reducción de pérdidas de balón

El otro aspecto del juego, el del ataque posicional, también supuso una notable mejoría para el Cangas, sobre todo en el que estaba siendo uno de sus puntos débiles hasta la fecha, las pérdidas de balón. De las 19 sufridas en el duelo de Artaleku ante el Bidasoa se pasó a las siete del choque ante el Caserío, y tres de ellas se produjeron en los tres últimos minutos, con el encuentro sentenciado. «Sin duda que eso es determinante. Teníamos que reducir los errores y cometer menos fallos porque en otros partidos habíamos salido muy perjudicados», dice.

Pero el Frigoríficos también lució demostrando una notable capacidad de adaptación a las diferentes circunstancias del partido. Lo hizo de inicio, con el 7 contra 6 visitante, con el cambio defensivo de 6.0 a 5.1 de los de Urdiales e incluso con la lesión de Pereiro, que obligó a cambiar la configuración del centro de la defensa de un pequeño y un grande [Santi y Castro o Quintas] por dos grandes [Castro y Quintas], pasando a Santi a la posición de 2. «Era una acción de roja clarísima que se quedó en dos minutos sin entenderlo demasiado, y tuvimos que cambiar sin Samu [Pereiro], pero lo hicimos con acierto. Santi cambió posición defensiva y jugó de lateral en ataque y lo hizo con acierto», sentencia Quique Domínguez.

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