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Piragüismo

Rodrigo Germade renuncia al K-2 y afrontará una temporada en blanco

El medallista olímpico no disputará el Selectivo para embarcaciones de equipo, la opción que tenía para ir a la Copa del Mundo | El cangués se tomará un tiempo para recuperarse

Rodrigo Germade, en su recepción en Cangas tras París.

Rodrigo Germade, en su recepción en Cangas tras París. / Gonzalo Núñez

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Cangas

Rodrigo Germade no acudirá al Selectivo de embarcaciones de equipo que se celebrará hoy en el embalse de Pontillón do Castro, en Verducido, en el que se repartirán las plazas para la Copa del Mundo. Su delicado estado anímico y el escaso tiempo para preparar un K-2 junto a su compañero Marcus Cooper están detrás de una decisión que le supone –salvo un giro dramático de los acontecimientos– quedarse fuera de las citas internacionales esta temporada. Será un año de transición para el laureado palista, doble medallista olímpico en París y Tokio, que asegura que , en principio, se tomará un tiempo para recuperarse.

El deportista cangués ya había dejado caer la posibilidad de adoptar esta decisión hace un par de semanas en una entrevista a FARO. Entonces apuntaba que su opción más viable para estar en el ruedo internacional y en el equipo nacional pasaba por el K-2, habida cuenta que sus opciones para el K-1 y el K-4 se habían esfumado en el Selectivo anterior. La idea de trabajar con Cooper –compañero en el K-4 olímpico y amigo– era atractiva sobre el papel, pero el mallorquín tampoco atravesaba un buen momento y el tiempo para poder poner en marcha el barco y alcanzar una forma óptima era inexistente. Al final, la opción de renunciar parece la más lógica para uno de los deportistas más destacados de toda la comarca de o O Morrazo.

Las primeras señales de alarma para Germade llegaron a la vuelta de los Juegos de París. El cangués cumplió junto a sus compañeros con la brutal exigencia olímpica y con el hecho de estar en una embarcación con cuya medalla contaba todo el mundo. Después de muchos años al más alto nivel, el cangués reconoció sentirse vacío, un sentimiento para nada atípico en el deporte de alto nivel, donde tan importante es lo físico como lo mental. De hecho, tras París, su compañero Saúl Craviotto optó por frenar –ya se había tomado un año sabático tras los Juegos de Río 2016–, mientras otros como Cooper o el propio Germade intentaban recuperar la rutina. No pudo ser y acabó solicitando ayuda para poder sobrellevar ese mal momento.

El Selectivo para el K-4 le pilló sin estar recuperado mentalmente y fuera de forma en el apartado físico. Tanto que sus opciones pasaban por jugárselo todo a una carta, la de entrar directamente en la final. Su semifinal fue la más dura y se quedó fuera por unas centésimas. Afrontar una repesca con su escasa preparación era casi una utopía y así se demostró, quedando último en la manga, por detrás de palistas a los que había superado unas horas antes. Luego explotó ante lo que considera unos criterios selectivos injustos y ante la escasa consideración a una carrera ejemplar. Ahora tendrá la oportunidad de centrarse en su salud en un año postolímpico sin excesiva trascendencia en lo deportivo, para conseguir volver más fuerte.

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