Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Rodrigo Germade Piragüista

«Se han deshecho de mí como si fuese una bolsa de basura»

Sereno pero tocado en lo anímico. Así se expresa Rodrigo Germade tras quedarse fuera del equipo nacional en un Selectivo en el que no han pesado ni su excelso currículum con dos medallas olímpicas ni unos problemas de ansiedad de los que la Federación Española era conocedora

Rodrigo Germade, en la recepción en Cangas a su regreso de los Juegos Olímpicos de París.

Rodrigo Germade, en la recepción en Cangas a su regreso de los Juegos Olímpicos de París. / Gonzalo Núñez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Cangas

Si hace apenas una semana era Teresa Portela la que mostraba su malestar con la Federación Española de Piragüismo renunciando al Selectivo, ahora es Rodrigo Germade el que alza la voz tras quedarse fuera de los palistas que formarán el equipo nacional del K-4. El palista cangués arrastra un cuadro depresivo y de ansiedad desde la finalización de los Juegos de París, un hándicap que le ha impedido entrenar con normalidad y llegar en buen momento al Selectivo.

—¿Qué le ocurrió tras los Juegos Olímpicos?

Estaba vacío, con un cuadro de ansiedad, depresivo. Estaba todo el día tirado en el sofá, sin querer salir, con cero ganas de todo.

—¿Tiene que ver algo con ese bajón después de toda la presión de unos Juegos, y de haber alcanzado el objetivo de la medalla?

Podría ser una de las causas pero la verdad es que no estoy seguro de lo que me ha llevado a esta situación. No sé si ha sido la presión soportada, en un barco que siempre está ahí, del que todo el mundo espera mucho... Llegan unos Juegos que es lo más importante para cualquier deportista y te juegas todo en un minuto y 20 segundos... Todo eso se hace bastante duro. Hay gente que lo gestiona mejor y otra que, como es mi caso, lo gestionamos bien pero con un coste muy alto.

—Aún así usted vuelve a entrenarse con todo ese cuadro.

Sí, porque dices venga, te levantas y entrenas. Pero no sentía motivación, me costaba aguantar los entrenamientos, no por físico sino por cabeza. Tenía ansiedad por acabar rápido, se me hacía largo y quería irme a tierra.

—Decide pedir ayuda y la federación le ofrece todos los medios.

Sí. Yo hablo con Miguel [García, el entrenador] cuando ya había dejado de entrenar. Esa es una de las cosas que lo hace tan buen entrenador, que es flexible y comprende las situaciones personales de cada uno de nosotros. Me dice que me tome un respiro, que esté tranquilo porque esta temporada el objetivo es el Mundial de agosto y que ya veré cómo acabaré volviendo a entrenar.

—Y de repente se encuentra con un Selectivo y con unos criterios de selección distintos. ¿En qué han variado?

Básicamente que en lugar de medir el rendimiento del equipo se mide el individual. No lo veo mal del todo porque hay que tener unos mínimos para poder ir al Mundial, pero no puede ser que resulten completamente determinantes y excluyentes en este momento de la temporada.

—Usted se queda fuera por apenas ocho décimas.

Yo no estaba tan en forma como otra gente, porque solo llevaba tres meses y medio de entrenamiento y con una situación mental complicada. Para mí hacer tres 500 en un día se me hace muy duro. ¿Significa eso que no valgo? No lo creo, porque incluso di un nivel muy parejo con gente de máximo nivel. Estoy contento con mi rendimiento dadas las circunstancias.

—Volvemos al pasado, cuando se primaban más los resultados individuales en lugar de formar un barco de equipo consistente.

Es la eterna historia. Hay muchos personajes en el piragüismo que no entienden que hay que especializarse. Hay palistas muy buenos en individual y que no cuajan en equipo y al revés, y uno de los casos más llamativos de los últimos es el mío. También se quiere dar paso a los jóvenes y lo veo bien porque hay una buena generación, pero creo que hay que dejar que uno defienda su puesto, y si luego se lo gana otro, pues perfecto.

—¿El K-4 ya es historia para usted esta temporada?

El K-4 y el K-1. Mis opciones son que el K-4 que escojan no acabe entre los seis primeros del Mundial, o si no el K-2 para ir a la Copa del Mundo.

—¿La salida es entonces el K-2?

A corto plazo sí, pero personalmente sigo muy tocado. Ahora mismo estoy en el pantano y llevo una hora para intentar salir a entrenar. En algún momento tengo que reunir la fuerza para conseguirlo.

—¿Tiene ya pareja para K-2?

Mi gran compañero Marcus Cooper, que también está pasando algo parecido a lo mío.

—Parece extraño que en un año post-Juegos se tomen decisiones de tanto calado y no haya una mayor flexibilidad.

Efectivamente. En la Federación sabían de mi estado y si querían sacarme del equipo era el momento perfecto. No me parece la forma adecuada de tratar a un deportista como yo. Ni siquiera el presidente, con el que creía tener cierta amistad, se ha dirigido a mí. Tampoco el director técnico, ni ese ni el que está en las sombras.

—Parece que se ha hecho borrón y cuenta nueva.

Es tal cual. Quieren hacer una revolución y creen que su visión es la única correcta. Las cosas no son siempre como uno cree y aunque lo sean hay que tener cuidado con cómo se hacen las cosas. Han llegado para inventar la pólvora. Se han desecho de mí como de una bolsa de basura.

Tracking Pixel Contents