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Juegos Paralímpicos de París | Paracanoe

Araceli Menduiña, a 14 centésimas del podio

La canguesa consigue el cuarto puesto en una regata en la que fue de menos a más

Araceli Menduiña, ayer en pleno esfuerzo durante la final de la categoría KL3.

Araceli Menduiña, ayer en pleno esfuerzo durante la final de la categoría KL3. / RFEP

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Cangas

No pudo ser. Araceli Menduiña se quedó a apenas 14 centésimas de subir al podio en los Juegos Paralímpicos de París después de una final de KL-3 en la que fue claramente de menos a más y en la que le faltaron solo unos metros para haber superado a la alemana Felicia Laberer, que se alzó con el bronce por el cuarto puesto de la palista del Club de Mar Ría de Aldán. Menduiña completó los 200 metros de recorrido en un tiempo de 48 segundos y 93 centésimas por los 48 segundos y 79 centésimas de la germana. La ganadora de la prueba fue la británica Laura Sugar, con unos incontestables 46 segundos y 66 centésimas que le permitieron, además, batir el récord paralímpico con un tiempo espectacular. La plata recayó en la francesa Nelia Barbosa, con 47 segundos y 91 centésimas.

La pista de Vaires-Sur-Marne presenció una regata espectacular, con Sugar y Barbosa como las grandes favoritas a la victoria final y varias candidatas, entre ellas Menduiña, a luchar por el bronce. Las previsiones se confirmaron en la salida, con la gala exhibiendo una mayor potencia en las primeras paladas, antes de que la británica la superase para marcar cabeza de regata y no dar ni la más mínima opción de triunfo a sus rivales. Menduiña, por su parte, tenía una salida discreta, por detrás de casi todas sus rivales, pero guardando fuerzas y confiando en su buen rush final.

Araceli Menduiña, en su embarcación en las pistas de piragüismo de Vaires-sur-Marne.

Araceli Menduiña, en su embarcación en las pistas de piragüismo de Vaires-sur-Marne. / FDV

Al paso por el ecuador de la prueba Sugar, Barbosa, la otra británica de la final, Hope Gordon, y la germana Felicia Laberer copaban las cuatro primeras posiciones, mientras la canguesa iba poco a poco escribiendo su remontada, palada a palada, metro a metro, enfilando el podio en el horizonte.

Lucha por la tercera plaza

La recta final, con las dos primeras plazas en manos de Sugar y de la piragüista francesa, centró toda la emoción en la pelea por el tercer escalón del podio, con Laberer apuntando hacia la meta y Menduiña arañando centésimas al reloj. 23 años de la germana contra 55 de la de Aldán, que finalmente se quedó a tan solo 14 centésimas de lo que hubiese sido un auténtico broche de oro a su carrera, con esta primera participación olímpica. La igualdad por el bronce quedó reflejada en los tiempos definitivos, con hasta cuatro participantes en un solo segundo: Laberer (48.79), Menduiña (48.93), Hope Gordon (49.11) y la polaca Katarzyna Kozokowska (49.75).

La canguesa, con la acreditación de los Juegos Paralímpicos.

La canguesa, con la acreditación de los Juegos Paralímpicos. / FDV

Previamente, apenas hora y media antes, la palista del Ría de Aldán había tenido que ganarse su plaza en las semifinales. Fue segunda con 49.48 segundos por detrás de la germana Laberer con la húngara Nikoletta Mornar tercera, en una tanda muy cómoda en la que pudieron guardar fuerzas, al quedar rápidamente descolgadas la iraní Behrouzirad y la brasileña Santilli. En la otra tanda Hope Gordon, la polaca Kozikowska y la italiana Embriaco lograron su clasificación. Sugar y Barbosa ya se habían ganado su pase directo al vencer en las clasificatorias del viernes y eso les permitió ahorrarse esfuerzos en la dura jornada de ayer.

“Estoy muy orgullosa de todo”, señala

Con la experiencia que le confiere su larga carrera, Araceli Menduiña acepta con tranquilidad la cuarta plaza obtenida ayer en París, la tradicionalmente más dolorosa para cualquier deportista. “Cuando llegué a meta no tenía ni las referencias ni sabía el puesto. Luego vi en pantalla el resultado, pero no ponían las diferencias, fue una regata emocionante”, relata un par de horas después de haber finalizado la prueba. Lo que tiene claro es que no le queda resquemor alguno o sabor agridulce por no haber podido traerse un metal. “Me quedo superorgullosa de todo y eso es lo importante”, señala, e incluso bromea con la posibilidad de haber podido ser bronce si la regata hubiese durado diez metros más. “¿Diez metros más? No sé si los habría aguantado”, afirma entre risas.

La táctica de carrera, eso sí, era la que tenía planificada en su cabeza. “Sé que mi salida no es tan fuerte como la de ellas, así que mi idea era apretar después”, dice. Sobre los nervios vividos en una competición en la que nunca había estado, reconoce que “siempre los tienes, es imposible que no los haya, sería como si no tuviese sangre en las venas”. Pero también apunta que “todo se puede entrenar para ser capaz de controlar los nervios”. La piragüista del Club de Mar Ría de Aldán participó ayer en la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos y hoy mismo emprende junto al resto del equipo viaje hacia Madrid. Su llegada a Cangas será mañana.

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