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Fútbol

Juventud y compromiso para el nuevo CD Lalín

Guillermo Fernández Portas prioriza la continuidad de la plantilla que logró el ascenso y busca incrementar la masa social de la entidad. Con solo 26 años de edad, el empresario se convierte en el presidente más joven de la categoría

Guillermo Fernández Portas, ayer, en el Cortizo.

Guillermo Fernández Portas, ayer, en el Cortizo. / Bernabé / Amanda Castro

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Lalín

Con solo 26 años, Guillermo Fernández Portas asume la presidencia del Club Deportivo Lalín en un momento de euforia y responsabilidad tras el regreso del equipo a la Tercera Federación. Su llegada al cargo no es fruto de la improvisación, sino de un compromiso meditado con el proyecto que ayudó a construir durante el último año como directivo. Portas reconoce que aceptar el puesto fue una decisión complicada, marcada por la madurez de quien entiende el peso de una institución histórica, pero pesó más el deseo de proteger el esfuerzo colectivo realizado hasta ahora: "Aceptar el cargo fue una decisión complicada, pero motivada sobre todo porque llevaba un año trabajando con esta directiva y desde dentro vi el trabajo real que había y no quería que fuera en vano", afirma el nuevo mandatario, que busca dar continuidad a la labor de la junta saliente para asegurar que el crecimiento del club sea sostenible y no un éxito efímero.

El pilar fundamental de su mandato será la identidad y el arraigo local, una declaración de intenciones que busca blindar el sentimiento de pertenencia en la comarca dezana. Para Portas, el éxito en la categoría nacional solo tiene sentido si se construye desde la base y con protagonistas de la zona. Su máxima es clara y contundente: este es un proyecto para que la gente de la casa disfrute de tener un club en Tercera. Por ello, su prioridad absoluta es mantener el bloque de jugadores que logró el ascenso, esa "familia" que devolvió la ilusión al estadio Manuel Anxo Cortizo. Aunque admite que habrá cambios lógicos para adaptarse al nivel de exigencia, su intención es que la mayor parte de la plantilla sea de la casa, convencido de que sin ese componente local el proyecto perdería su razón de ser. Para dirigir este bloque desde el banquillo, la directiva ha iniciado la búsqueda de un entrenador con experiencia contrastada en la categoría, alguien capaz de aportar la veteranía estratégica necesaria para competir con garantías y asentar al equipo en la categoría.

En el aspecto institucional y económico, el joven presidente encara el reto con los pies en el suelo pero con una visión clara de crecimiento. El salto de categoría implica un aumento inevitable del presupuesto, lo que obliga al club a una búsqueda activa de nuevos patrocinadores que se sumen a los fieles apoyos actuales. No obstante, Portas tiene claro que el corazón del CD Lalín no son solo los recursos externos. Aunque agradece profundamente el respaldo constante de las administraciones públicas, subraya que el club pertenece a su gente: "Este es un club de los socios y la masa social es el deber número uno". Por ello, se ha marcado como prioridad incrementar el número de abonados, recuperando a aquellos que se alejaron y seduciendo a las nuevas generaciones para que el Cortizo sea un fortín cada domingo. Con gran parte de la directiva anterior a su lado y el apoyo de figuras como David Méndez, Guillermo Portas inicia un camino donde la juventud del palco se une a la experiencia del campo para que el Lalín vuelva a ser un referente del fútbol gallego.

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