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Fútbol / Tercera División

«Mi trabajo en el Lalín está hecho. Es hora de irse»

Solo unos días después de devolver al Lalín a Tercera, Dani Méndez anunció lo inesperado. El entrenador abandona el Cortizo después de firmar una temporada histórica, por números y por importancia. Un duro golpe para el nuevo proyecto.

Dani Méndez anima a sus jugadores en un partido disputado en el Manuel Anxo Cortizo. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Dani Méndez anima a sus jugadores en un partido disputado en el Manuel Anxo Cortizo. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

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Dani Méndez lo tiene claro. Pocos habrían apostado por él el pasado mes de octubre cuando se hizo cargo del Lalín tras la sorprendente destitución de Roberto Fernández. «Había gente que pensaba que estaba siendo un oportunista porque mi hermano era el presidente. Decían que no iba a durar ni dos semanas. Está claro que no es fácil ser profeta en su tierra pero mira a dónde llegamos. No estuvo nada mal», argumenta el entrenador lalinense a modo de reivindicación y también de despedida. Sí, Dani Méndez ha decidido no seguir como entrenador del Lalín la próxima temporada. Lo hace en su mejor momento, después de haber hecho historia y después de haber conseguido lo que nadie logró en catorce años, devolver al equipo rojinegro a Tercera División. «Soy un hombre de club y mi trabajo aquí está hecho. Es hora de irse», sentencia un hombre al que solo le queda dejar caer el micrófono y cerrar con estruendo la puerta del Cortizo al salir.

Es sin duda un final inesperado para la curiosa historia de Dani Méndez. Para entender su decisión hay que irse a hace seis años, cuando el histórico jugador del Lalín decidía volver a casa para regalarse una última temporada en el Cortizo antes de su retirada. Lo hacía a petición de su hermano David tras convertirse en presidente de la entidad. Eran momentos duros para un Lalín que llevaba varios años sufriendo en el infierno de Primera Autonómica, muy lejos del lugar que le correspondía por su historia y por el pueblo al que representa.

Al año siguiente, Dani Méndez asumió el cargo de director deportivo y acabó llegando el ascenso a Preferente. Tras dos años peleando en la zona alta de la tabla, el Lalín inició esta temporada con ilusiones renovadas y con Roberto Fernández al frente. El proyecto duró solo cinco partidos, cuando el lucense fue destituido.

Ahí llegó un momento clave en la historia del Lalín. Dani Méndez se unió en ese momento a un viejo compañero, Cuqui, y se hizo cargo del equipo. Parecía algo temporal antes de encontrar un sustituto pero lo que llegaron fueron las victorias. Y no una ni dos, sino veinte. La racha de Dani Méndez y Cuqui al frente del Lalín hasta el día que se proclamaron campeones de manera matemática fue de 20 victorias, 3 empates y 1 derrota. Son números realmente complicados de igualar para cualquier equipo y en cualquier división que terminaron llevando al Lalín a Tercera con varias jornadas de antelación. Poco o nada se le puede reprochar a un exjugador que supo dar con la tecla del equipo desde el principio, simplificando ideas, aportando carácter y sacando lo mejor de una plantilla llena de canteranos.

Y entonces llegó el día después de la fiesta. En plena resaca tras el título, David Méndez, su hermano, anunció su decisión de dejar la presidencia y de convocar elecciones. No era algo nuevo. En realidad el dirigente ya había ido adelantando esta idea durante toda la temporada. Lo que nadie contaba sin embargo es que Dani Méndez, el hombre «milagro» llamado a dar forma y a liderar el proyecto en Tercera, seguiría sus mismos pasos.

A la hora de explicar esta decisión el entrenador insiste en una palabra: «desgaste». «Son seis temporadas seguidas desde que volví al Lalín; una como jugador, cuatro como director deportivo y ahora una como entrenador. Hay un desgate personal y profesional después de todos esos años y creo que es el momento de dar un paso a un lado. Mi ciclo en el Lalín está terminado. Es el momento de que venga un nuevo entrenador», manifestó Dani Méndez.

En su despedida, el técnico dezano tuvo palabras de agradecimiento especiales para la persona que lo acompañó en esta aventura y con la que admite que ha creado un gran «tándem». «Cuqui fue el mejor fichaje que hice en todos estos años», aseguró, anunciando también la intención de su compañero de dejar el equipo. El entrenador también hizo extensible ese agradecimiento al resto de su cuerpo técnico. «Martín, Peña y Tate nos pusieron las cosas muy fáciles desde que llegamos aquí. Y también los jugadores. El grupo es lo más positivo de este equipo y sin duda la clave para lograr el ascenso. Espero que los que vengan detrás sepan valorarlo y mantenerlo. Estamos hablando de una plantilla en la que el 70 o 75 por ciento son de la casa y los que vinieron de fuera encajaron de una manera brutal».

Dani Méndez aguarda que el club consiga encontrar un buen relevo, tanto en la directiva como en el banquillo. «Creo que mi hermano tuvo mucho mérito. Cogió al Lalín cuando estaba en Primera y nadie lo quería y se marcha dejándolo en Tercera después de dos ascensos. Ahora mismo el club está en un gran momento, sin problemas económicos ni deportivos. Está en Tercera División y con una buena plantilla con mucha gente de la casa. Además , conseguimos volver a enganchar a los aficionados. Es un buen momento para cogerlo», manifestó.

Dani Méndez apunta a que su marcha no se debe a ofertas de otros equipos. «Que deje el Lalín no quiere decir que deje de entrenar pero necesito airearme un poco. Tampoco cierro la puerta a volver algún día. Le deseo lo mejor al club y me siento muy orgulloso de lo que hicimos en estos años. Logramos sacarlo del barro para devolverlo a dónde debe estar y dónde espero que se quede muchos años».

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