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Balonmano/Primera Nacional

Correctivo en Culleredo para un inoperante Disiclín Lalín

Un fatídico parcial de 5-0 en la primera parte condena a los de Cacheda, sin ideas en ataque

El central Xosé en un lance del Culleredo-Disiclín jugado ayer. | ROBERTO LOXO

El central Xosé en un lance del Culleredo-Disiclín jugado ayer. | ROBERTO LOXO

Lalín

El Balonmán Culleredo se impuso ayer con solvencia al Disiclín Balonmán Lalín por un claro 31-24, en un encuentro donde los rojinegros se desinflaron tras un arranque prometedor. El conjunto de Pablo Cacheda saltó a la pista con las ideas claras, asentando su juego sobre una defensa presionante que incomodó a los locales y les permitió manejar rentas de hasta tres goles. La dinámica parecía controlada incluso cuando el Culleredo intentaba reaccionar; de hecho, en el minuto 18, una tarjeta roja al local Henrique y una parada de penalti clave espolearon a los del Arena, que situaron el electrónico en un esperanzador 6-8.

Sin embargo, el guión cambió de forma drástica e inexplicable. El Disiclín entró en una espiral de errores no provocados y precipitaciones que el Culleredo no desaprovechó. Con un contundente parcial de 5-0, los locales le dieron la vuelta al marcador, castigando la inoperancia ofensiva de los lalinistas que se estrelló contra la defensa adelantada propuesta por los coruñeses en el tramo final del primer acto de la contienda (12-9).

La reanudación no trajo la reacción esperada. El Disiclín tardó seis minutos en ver portería, tiempo que el Culleredo utilizó para seguir sumando y consolidar su dominio. A partir de ahí, el choque entró en un intercambio de golpes que, aunque permitía a los visitantes cumplir el objetivo de anotar, no servía para recortar distancias. Ni siquiera el paso a una defensa adelantada surtió efecto; los fallos en el lanzamiento lastraron cualquier intento de remontada, permitiendo que la ventaja local se disparase hasta los ocho goles.

Cacheda buscó soluciones desesperadas con un tiempo muerto y una rotación casi total del banquillo, pero la fluidez no regresó. Con Sierra y Azurmendi rindiendo sólo a rachas, el equipo se mostró falto de velocidad y sin ideas claras para culminar los ataques. El Culleredo jugó a placer toda la segunda mitad, haciendo que los últimos cinco minutos resultaran totalmente intrascendentes para el devenir del encuentro. Al final, en el Disiclín reinó la sensación de un equipo de circunstancias al que se le está haciendo demasiado largo el cierre del campeonato, en el que podría complicarse la vida.

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