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Balonmano / Primera Nacional

El Disiclín Lalín recupera el oficio

El Disiclín Lalín recobra el pulso gracias al impacto inmediato de sus refuerzos y a una reacción táctica clave. Cacheda celebra el regreso triunfal de Tate y Azurmendi, cuya veteranía le ha dado poso al equipo

Banquillo del Disiclín el pasado sábado en O Consello de Ribadavia. | BERNABÉ

Banquillo del Disiclín el pasado sábado en O Consello de Ribadavia. | BERNABÉ

Lalín

Tras la victoria del Disiclín Balonmán Lalín en la difícil pista de Ribadavia, el técnico Pablo Cacheda analizaba ayer el encuentro destacando, en primer lugar, el excelente rendimiento de las nuevas incorporaciones llegadas la semana pasada a la disciplina del equipo. A pesar de la incertidumbre sobre cómo responderían tras meses o años alejados de la competición, el entrenador elogió especialmente a Tate, señalando que jugó con la soltura de quien se hubiese retirado «antes de ayer», a pesar de llevar dos años sin jugar. Su aportación fue determinante al asegurar «bolas claves al final de cada tiempo», proporcionando esos goles fáciles que el equipo solía echar en falta. Junto a él, Javi Azurmendi también fue fundamental, ofreciendo una rotación de calidad con jugadores experimentados capaces de asumir la responsabilidad en los momentos decisivos.

En cuanto al desarrollo del juego, Cacheda reconoció que el equipo sufrió defensivamente durante la primera parte al no encontrar «la tecla» adecuada. Sin embargo, el ajuste táctico al sistema 5-1 en la segunda mitad fue el punto de inflexión que permitió romper la dinámica del choque, logrando una ventaja de cinco o seis goles apoyada en las intervenciones de Iago bajo palos. Aunque el Ribeiro intentó remontar con una defensa más presionante en unos minutos finales de cierta «locura», el Disiclín supo mantener la renta para cerrar el partido.

Para el técnico, este resultado es vital en el plano anímico, ya que la plantilla necesitaba «reencontrarse con el triunfo y sentirse capaz de ganar en escenarios complicados». No obstante, Cacheda mantiene los pies en el suelo: aunque los dos puntos permiten ver el futuro con otro optimismo, ya encara el próximo duelo contra el Tacoronte como «otra final». El equipo retomará el trabajo de inmediato, manteniendo la misma línea de exigencia para afrontar un compromiso que consideran igual de importante que el anterior.

Esta última victoria no sólo supone un respiro clasificatorio, sino que valida la estrategia de la directiva y el cuerpo técnico al apostar por veteranía y talento contrastado para reforzar el bloque. La capacidad de Pablo Cacheda para ajustar el sistema defensivo en pleno partido y la rápida integración de los fichajes sugieren que el Disiclín ha encontrado la madurez necesaria para gestionar finales de partido ajustados. Con la moral reforzada y el vestuario convencido de su potencial, el equipo buscará ahora transformar esta inercia positiva en una racha de resultados que les permita escalar posiciones en la clasificación.

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