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Vilaxoán, una cantera sobre el mar

En O Preguntoiro se rema hacia el futuro

Más de 70 menores convierten cada mañana O Preguntoiro en una gran aula sobre el mar. La escuela de verano del Club de Remo Vilaxoán triplica la oferta inicial y da gran impulso a una cantera en expansión

Éxito de participación en la escuela de remo municipal de Vilagarcía, dirigida por el Club de Remo Vilaxoán

Pedro Mina

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Vilagarcía

A las 10.30 horas, O Preguntoiro se convierte en una gran aula flotante. Hay remos que cambian de manos, barcos boca arriba y voces que ordenan las tripulaciones. Unos aprenden a agarrar la pala; otros ayudan a preparar el material. Después llega el esfuerzo compartido para bajar las embarcaciones al agua. Así comienza, de lunes a viernes, la escuela de remo de Vilaxoán, la más multitudinaria que se recuerda en un verano en la ciudad.

La actividad, organizada por el Club de Remo Vilaxoán con la Fundación de Deportes, partió con una oferta municipal de 30 plazas que se agotó en siete días. La demanda siguió creciendo y la entidad presidida por Gelo Tarrío decidió abrir la puerta a todos. El resultado supera los 70 inscritos, con jornadas de más de 60 menores. Nunca hubo tanta gente practicando remo durante el verano en Vilagarcía.

«Entendimos que no había que dejar a nadie sin practicar remo y pusimos todo de nuestra parte», explica Tarrío. Quienes ya no cabían en el cupo inicial fueron inscritos y asegurados por la entidad. La expectación no acabó en una lista de espera, sino en una oportunidad para ensanchar la base de un deporte unido a Vilaxoán.

La sesión dura dos horas y comienza con ejercicios de movilidad y activación. Después, los más experimentados colocan los barcos, preparan los remos y las palas de patrón y ayudan a repartir las tripulaciones. «Reunimos a todos y decidimos la posición de cada uno dentro del batel», señala Ana Ponte, entrenadora junto a Adrián López y Laura Martínez como máxima responsable técnica.

El cuidado del material forma parte del aprendizaje.

El cuidado del material forma parte del aprendizaje. / Pedro Mina

Con la asistencia al completo, la flota impresiona: una trainera de trece remeros y patrón, una trainerilla y seis bateles. Los entrenadores siguen al grupo desde la zodiac y el viento marca el rumbo, hacia Vilanova o Carril. Durante cerca de una hora, los jóvenes trabajan el agarre, la posición, la coordinación y el impulso. No se trata solo de hacer fuerza, sino de acompasarla con la de los compañeros.

Al regresar, los barcos se recogen y se lavan para conservar un material sometido a un uso intenso. También esa tarea forma parte de la escuela. Desde quienes ya compiten hasta quienes se suben por primera vez a un batel, todos participan en una dinámica que reproduce la esencia del remo: avanzar depende de cada integrante de la tripulación.

Una cantera más amplia y femenina

La edad va de los 8 a los 17 años y la presencia de niños y niñas está equilibrada. La mayoría procede de Vilaxoán y Vilagarcía, aunque también hay veraneantes. «Nos interesa que haya gente que pueda incorporarse al club y continuar durante la temporada», reconoce Ponte. El verano funciona así como puerta de entrada a una afición duradera.

Tarrío considera que esta respuesta no es casual. La escuela se hizo siempre, pero la participación de los alevines en el Campeonato de España ha despertado nuevas vocaciones. Tambien ayuda la calma del mar, con unas condiciones espectaculares este verano para aprender. La acogida refuerza un trabajo de cantera que permitió cerrar la pasada temporada con 102 licencias en el club. «Este año se confirmó que vamos a más», sostiene el presidente, que destaca el crecimiento de la presencia femenina.

Los barcos escuela se hacen notar cada mañana en O Preguntoiro.

Los barcos escuela se hacen notar cada mañana en O Preguntoiro. / Pedro Mina

La actividad, iniciada en julio, acabará el 20 de agosto con una excursión hasta Cortegada en los propios barcos. Será el último viaje de un verano que deja una certeza: Vilaxoán vuelve a mirar al remo como una de sus señas de identidad. Metaldeza, el Puerto de Vilagarcía y Dylan Marine sostienen como principales patrocinadores ese resurgir. Su imagen más poderosa está estos días sobre el agua: decenas de jóvenes avanzando juntos, palada a palada, hacia el futuro del club. El verano ha servido así para devolver al remo un lugar central en Vilaxoán.

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