Fútbol | Segunda RFEF
El Arosa construye desde atrás la defensa de la categoría ganada
El Arosa se vistió de largo por primera vez en la temporada de su regreso a Segunda RFEF. La fotografía oficial refleja un proyecto apoyado en el bloque del ascenso, reforzado con juventud y construido con la permanencia como gran objetivo

El nuevo Arosa posó por primera vez esta temporada. / Pedro Mina
Hay fotografías que sirven para presentar una plantilla y otras que explican un proyecto. La que el Arosa realizó este jueves en el campo Manuel Jiménez pertenece a las segundas. A un mes del comienzo de la competición oficial, jugadores, cuerpo técnico y responsables deportivos posaron juntos por primera vez en una temporada en la que el club vilagarciano afrontará el reto de proteger una categoría que tanto esfuerzo le costó recuperar.
El equipo se ejercitó después de superar por 0-2 al Portonovo en Monte da Lomba, en San Miguel de Deiro, dentro del Memorial Venerando Fontán. Fue su segunda victoria del verano después de imponerse también al Pontevedra, dos resultados que alimentan las buenas sensaciones antes de los verdaderos exámenes de septiembre.
El entrenador que condujo al equipo hacia el ascenso mantendrá bajo sus órdenes a buena parte del grupo que devolvió al Arosa a Segunda RFEF. El club entendió que la mejor forma de afrontar el salto era conservar el armazón competitivo y humano de un equipo que ya conoce sus mecanismos y ha aprendido a sufrir unido.
Hasta catorce jugadores defenderán sobre el césped el ascenso conquistado hace apenas unos meses. Chema, Antón Concheiro, Samu Santos, Carlos Torrado, Iñaki Martínez, Marcos Remeseiro, Adrián Lombao, Gabri Palmás, Edgar, Martín Diz, Rivera, Pacheco, Mario García y Álex Rey vuelven a formar parte de una plantilla en la que el conocimiento mutuo supone una ventaja.
No se trata únicamente de conservar futbolistas, sino de mantener un código compartido. El Arosa desea que continúen la solidaridad defensiva, el compromiso diario y esa capacidad para levantarse de los momentos difíciles que resultó decisiva durante el curso del ascenso. «La misma unión que permitió recuperar la categoría será ahora la principal herramienta para conservarla», es la idea que sobrevuela el vestuario.
La continuidad se ha combinado con incorporaciones de un perfil mayoritariamente joven y con recorrido. Antón Pérez llegó desde el Céltiga; Hugo García procede del Lugo B; David Morante, del Xerez Deportivo; Maceira, del Compostela; Álex Coira, del Gran Peña; Xandre, del juvenil del Celta; Pedro González, del Puente Genil; y Hugo Torres, del Fabril. Ocho caras nuevas que aportan energía, competencia y crecimiento.
La dirección deportiva todavía pretende incorporar un mediocentro que complete la plantilla. El perfil está definido: un futbolista capaz de proporcionar oficio, músculo y trabajo defensivo en una zona del campo determinante para resistir en una categoría de mayor ritmo y potencia.
Los primeros amistosos ya han ofrecido algunas pistas. La línea de tres centrales acompañada por dos carrileros parece destinada a ganar protagonismo entre los recursos tácticos de Gonza Fernández. El dibujo apareció ante el Pontevedra y dejó señales de que el cuerpo técnico busca aumentar la protección defensiva sin perder capacidad para avanzar por los costados.
Es una evolución lógica para un equipo que viene de dominar muchos partidos y asumir la iniciativa en una categoría que conquistó por segunda vez en su historia. En Segunda RFEF, el Arosa sabe que no siempre podrá llevar el peso del juego. Habrá encuentros en los que tocará resistir, reducir espacios, interpretar los tiempos y aprovechar cada oportunidad. Construir desde la seguridad aparece como uno de los primeros principios del nuevo curso.

Un momento del entrenamiento del día de ayer. / Pedro Mina
El sistema de tres centrales permite proteger mejor el área, liberar a los carrileros y aprovechar la velocidad de futbolistas capaces de recorrer toda la banda. También facilita modificar el dibujo durante los partidos, una versatilidad que puede convertirse en un recurso valioso ante rivales con mayor experiencia.
Las victorias frente al Pontevedra y el Portonovo pertenecen todavía al territorio de las pruebas, pero ayudan a prolongar la inercia de un equipo que conserva vivo el recuerdo del ascenso. El regreso a Segunda RFEF ha devuelto la ilusión a Vilagarcía y a una comarca que llevaba tiempo reclamando esta categoría, aunque el objetivo se mantiene alejado de cualquier grandilocuencia: consolidar lo recuperado y evitar que el paso sea efímero.
El primer examen llegará el 6 de septiembre en el campo del Amorebieta. Hasta entonces, Gonza Fernández seguirá centrado en fortalecer el bloque, integrar las nuevas piezas y corregir cada detalle. La primera fotografía oficial ya refleja la esperanza y la responsabilidad del regreso; ahora el Arosa deberá darle movimiento desde la humildad, la seguridad defensiva y la fuerza colectiva.
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