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Fútbol 8 - Categoría Benjamín

El Sporting se lleva la final portuguesa de la Copa Ribadumia

Un gol de Dinis Oliveira decidió la final ante el Benfica en un torneo récord con 54 equipos y más de 48 horas de fútbol base

El campeón lisboeta levantando el trofeo de campeón.

El campeón lisboeta levantando el trofeo de campeón. / Noe Parga

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Ribadumia

El campo de A Senra bajó el telón al curso futbolístico con una de esas citas que explican por qué la Copa Ribadumia benjamín no deja de crecer. La última gran jornada del torneo confirmó el acento portugués de una competición que reunió desde el viernes a 54 equipos y que acabó viajando a Lisboa tras la victoria del Sporting de Portugal ante sus vecinos del SL Benfica.

La final fue mucho más que un derbi lisboeta en versión benjamín. Fue una demostración de talento, orden y madurez competitiva impropia, por momentos, de futbolistas de diez años o menos. Sporting y Benfica dejaron sobre el césped de A Senra una muestra del excelente momento formativo que atraviesa el fútbol portugués, con jugadores capaces de unir calidad individual, lectura del juego y disciplina colectiva. La seguridad con la que ambos equipos sacaban el balón, la capacidad para ocupar los espacios y la intensidad en cada duelo explicaron por qué el público respondió con atención a una final que tuvo ritmo, personalidad y detalles técnicos de enorme valor.

El desenlace llegó con un gol de Dinis Oliveira, que recogió un rechace del portero benfiquista y remató de cabeza a bocajarro para desequilibrar un partido muy igualado. Ese tanto bastó para que el Sporting levantase el título y cerrase un torneo en el que las escuelas lusas volvieron a dejar una profunda impresión entre el público presente. El Benfica buscó la reacción hasta el final, pero se encontró con un rival firme, ordenado y capaz de defender su ventaja sin renunciar a salir al ataque cada vez que tuvo ocasión.

Hasta 54 aficiones convivieron 3 días en las gradas de A Senra.

Hasta 54 aficiones convivieron 3 días en las gradas de A Senra. / Noe Parga

Ni siquiera las altas temperaturas mitigaron las ganas de agradar de los participantes. Desde el primer encuentro hasta la final, la intensidad fue una constante en una competición récord por volumen de equipos. Los cuatro campos de fútbol 8 trabajaron a pleno rendimiento durante más de 48 horas, con partidos encadenados, traslados constantes y avituallamientos ajustados a un horario que se cumplió gracias a una organización precisa. Francisco Ozores, como director del torneo, y todo el Club Deportivo Ribadumia estuvieron al quite para que la cita funcionase con la fluidez que exige un evento de estas dimensiones. El esfuerzo colectivo permitió que jugadores, entrenadores y familias viviesen el campeonato con comodidad pese a la elevada exigencia logística.

La tarde final llegó precedida por unas semifinales disputadas bajo un formato tan original como justo. En lugar de dos cruces directos entre cuatro equipos, la organización apostó por una liguilla en dos grupos de tres. En uno compitieron Sevilla, Montañeros de A Coruña y Sporting de Portugal. En el otro pelearon por la final Celta, Deportivo y Benfica.

La final tuvo un alto nivel futbolístico.

La final tuvo un alto nivel futbolístico. / Noe Parga

El Sporting no dio opción. Ganó sus dos encuentros por idéntico marcador, 3-0, lo que dejó sin valor clasificatorio la goleada inicial del Sevilla ante el Montañeros, 1-5. En el otro grupo, el Benfica encarriló su pase con una exhibición ante el Celta, al que superó por 5-0. Después le bastó un empate sin goles ante el Deportivo para asegurarse el billete a la final. Previamente, el conjunto coruñés había derrotado a los vigueses por 1-3.

La jornada también dejó la resolución de la Copa Clae Viajes, concebida como torneo de consolación para los equipos que se quedaron a las puertas de los cruces por el título. A sus semifinales llegaron Amistad de Torrelavega, Colegio Miramadrid, Ourense, Quirinal de Avilés, Compostela y Narón. La final no tuvo representación gallega, ya que la disputaron Quirinal y Amistad de Torrelavega, con triunfo para los asturianos por un ajustado 3-2.

Más allá de los resultados, la convivencia entre las 54 aficiones fue otra de las grandes notas de una Copa Ribadumia que sigue ganando dimensión deportiva y social. La presencia de centenares de jóvenes futbolistas, técnicos y familiares volvió a generar un importante impacto económico en la comarca, al tiempo que consolidó a A Senra como punto de referencia para el fútbol base en el cierre de la temporada.

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