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Atletismo

El abogado que corre montañas

Juan Rivas, letrado afincado en Cambados desde hace 30 años, vive a los 60 una segunda juventud atlética entre el trail, la pista y el monte con podios nacionales y autonómicos

Juan Rivas ha hecho del monte un lugar de superación.

Juan Rivas ha hecho del monte un lugar de superación. / Iñaki Abella

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Cambados

A Juan Rivas le gusta correr por donde el paisaje también compite. Por caminos de tierra, por senderos de monte, por subidas que exigen paciencia y por bajadas que obligan a confiar en las piernas. A los 60 años, este abogado natural de Palas de Rei y residente en Cambados desde hace tres décadas atraviesa uno de los momentos más brillantes de su vida deportiva. No como una revelación tardía, sino como el regreso sereno a una pasión que siempre estuvo ahí.

Rivas llegó a la villa del albariño por una circunstancia familiar y profesional. Su mujer, Rocío Fondevila, fue destinada como profesora al IES Francisco Asorey y Cambados terminó siendo mucho más que un destino. «Vivo aquí desde hace 30 años. Soy abogado y llegué por la circunstancia de mi mujer, Rocío, que es profesora en el instituto», explica. Con el paso del tiempo, la villa se convirtió en su casa y el atletismo en una de sus formas de pertenencia.

Desde la fundación del Club Atletismo Cambados, Juan Rivas se implicó de lleno en la entidad. Su relación con el atletismo venía de lejos. De joven hacía medio fondo, aunque siempre en el ámbito de las populares. Después lo dejó al comenzar la carrera universitaria. «Los hermanos Adán y gente de aquella época eran mucho mejores que yo», recuerda con naturalidad. El regreso llegó mucho después, cumplidos los 50. «Retomé un deporte que siempre me había gustado», señala.

La reaparición no fue testimonial. En marzo de 2026 se proclamó subcampeón nacional de trail en Caldas de Reis, sobre una distancia de 43 kilómetros y 2.500 metros de desnivel positivo. Un mes antes, en febrero, había sido campeón gallego en Boborás. El pasado domingo volvió a demostrar su versatilidad al proclamarse subcampeón gallego de 800 y 1.500 metros lisos en las pistas de Balaídos, en Vigo. Este mismo año también fue primero en el trail de Cela, en Bueu, y segundo en la Serra do Candán.

Pero Rivas no esconde sus preferencias. La pista le gusta, le sirve, le exige velocidad y precisión. El monte, en cambio, le ofrece otra cosa. «El trail me gusta mucho más que la pista. Son ritmos distintos, te permite tomar oxígeno, es más ameno y hay una conexión mayor con la naturaleza», afirma. Sus escenarios habituales están cerca: Xiabre, Armenteira y rutas que conoce gracias a compañeros que dominan el terreno. «Siempre vas en compañía. Hay gente de aquí que conoce muy bien el monte», apunta.

Su rutina combina disciplina y disfrute. Los lunes y martes realiza series con Maxi Oubiña dentro de la actividad del club. Los domingos son para las quedadas y las tiradas largas por el monte. A eso suma un día de fuerza y algún trote suave durante la semana. Cuando prepara una cita importante, entrena seis días de cada siete. Todo ello sin dejar de lado su trabajo como abogado, en un equilibrio construido con constancia y organización.

El calendario tampoco concede demasiadas pausas. Ahora tiene en el horizonte el Campeonato Gallego de Montaña en O Caurel. Antes correrá entre Palas de Rei y Melide, una media maratón por camino de tierra que define como «sui generis». También tiene prevista una prueba de 12 kilómetros por la Ribeira Sacra y no pierde de vista citas que le atraen por el entorno, como el Trail do Lor, en Quiroga. «Participo por sitios que me gustan. Esas pruebas las utilizas como preparación para algún campeonato oficial», resume.

En Juan Rivas conviven el atleta que regresó a los 50, el abogado que organiza su semana entre entrenamientos y despacho, y el corredor que encuentra en la montaña algo más que una competición. A los 60, su trayectoria demuestra que el fondo no se mide solo en kilómetros. También en arraigo, constancia y ganas de seguir subiendo.

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