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«En EEUU se valora mucho la visión colectiva del jugador español»

«Hay que tener paciencia, no acelerar, dejar que los jóvenes se equivoquen juntos porque los éxitos llegan después de trabajar unidos mucho tiempo»

Chus Mateo durante una de las dos ponencias que impartió en el Clínic del CIFP Fontecarmoa. | IÑAKI ABELLA

Chus Mateo durante una de las dos ponencias que impartió en el Clínic del CIFP Fontecarmoa. | IÑAKI ABELLA

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Vilagarcía

El Clinic de Vilagarcía, organizado por el CIFP Fontecarmoa siempre sorprende con la presencia de los mejores entrenadores españoles. Este año, entre los ponentes que participan en él se encuentra el técnico de la selección española, Chus Mateo, que aporta su visión sobre un deporte como el baloncesto en el que la colectividad siempre está sobre el individuo.

¿Que aportan eventos como el Clínic, donde se convive con entrenadores de todos los niveles?

Me gusta compartir momentos e ideas con otros entrenadores porque abre la posibilidad de enriquecerse y mejorar, no solo los asistentes, sino también los propios ponentes. El baloncesto es algo de todos y, para los que somos muy fanáticos, es un deporte que tiene muchas posibilidades y que evoluciona de manera constante, por eso es importante compartir conocimientos en este tipo de eventos.

Usted ha sido un poco pionero de eso, de juntarse entrenadores de distinto nivel y hacer una especie de «brainstorming».

Creo que ese es uno de los grandes éxitos de este deporte en España, el de hacer mucha labor de formación de los formadores. Tiene que haber una supervisión para ir formando a esos formadores de manera correcta, desde el respeto, manteniendo la ilusión de los más jóvenes.

El Vilagarcía, el CIFP le ha dado una visión educativa y titulada al baloncesto ¿Cómo lo valora?

Es una iniciativa extraordinaria lograr equiparar a un título el ser entrenador. Es una actividad que requiere de mucho esfuerzo e invertir mucho en conocimiento, por eso pienso que es una iniciativa muy bonita.

¿Qué tiene que hacer un entrenador para mantenerse en esa formación constante?

Ser capaz de evolucionar. Una de las cosas con más valor de los entrenadores es la posibilidad de adaptarse a lo que venga, desde la plantilla que tengas, a los tiempos, al club en el que aterrices, a una forma de ver el baloncesto diferente, ... Como entrenadores podemos tener nuestro criterio personal, pero debemos tener una mente abierta y dejar entrar aire fresco para ir evolucionando y ver por donde van los tiros.

¿En que punto crees que se encuentra ahora mismo el baloncesto español?

Pienso que goza de buena salud. Me gustaría que hubiese más jugadores españoles en la competición profesional, pero si antes hablaba de la capacidad de adaptación, yo también tengo que adaptarme a lo que hay. Ahora hay un nuevo escenario, un panorama diferente a lo que había, con muchos jugadores que se van fuera a formarse porque creen que deben hacerlo y nosotros debemos estar preparados para adaptarnos a jugadores jóvenes que hay aquí creciendo y ver como muchos se van al otro lado del charco para finalizar su formación. Tenemos que tener esa visión y esa capacidad de adaptación.

¿Cómo cree que se ve fuera de nuestras fronteras al entrenador español?

Se considera que está a un nivel muy alto. Pienso que iniciativas como este clínic son parte de la clave del éxito que ha permitido que exista un gran reconocimiento de los técnicos españoles en muchos países. He tenido la posibilidad de viajar a Estados Unidos y los técnicos allí valoran mucho a sus jugadores españoles por la capacidad de lectura que tiene, y eso es gracias a la formación de los técnicos españoles, que les han ayudado a leer, a interpretar el juego de manera diferente, que el juego colectivo prima sobre el individual. Eso ayuda al jugador a reconocer situaciones y encontrar soluciones colectivas a los problemas que se dan en este deporte. Lo resalto porque el nivel del baloncesto español, y en especial de sus entrenadores, es muy alto.

Veinte años del primer mundial y vienen las comparaciones con esta generación ¿Cómo se deben medir esas comparaciones?

La historia del baloncesto español ha tenido grandes momentos de brillantez, especialmente desde Antonio Díaz Miguel. Ahora bien, comparar unas generaciones con otras, especialmente con algunas que no han debutado es un poco atrevido, pero también es bonito que la gente pueda ilusionarse porque ven que hay jóvenes que llaman de manera violenta a la puerta y quieren tirarla abajo. Debemos tener el temple suficiente para que esos pasos sean adecuados y la paciencia de que seamos nosotros los que vayamos dando cabida en la selección a estos jóvenes y coordinando sus tiempos de cocción.

La verdad es que su labor, también es un poco la de un cocinero que prepara con mimo la carta.

Hay que tener paciencia, no acelerar los tiempos, dejar que los jóvenes se equivoquen juntos. Los éxitos suelen venir después de trabajar juntos durante mucho tiempo, no aparecen de la noche a la mañana. Hay que tener un tiempo de cocción y yo estoy dispuesto a dárselo. Desde fuera no sé cual será ese tiempo, porque somos resultadistas, pero creo que debemos hacer las cosas con paciencia y saber lo que queremos ser. Ambición máxima, pero paciencia mucha.

Vienes de trabajar en clubs treinta años y ahora eres seleccionador ¿Qué es lo que cambia?

Son tiempos distintos, tengo que aguardar pacientemente por los jugadores y aprovechar su momento. Observar, saber que quiero hacer y como tengo que construirlo, siendo consciente de que hay dos cuestiones que deben convivir: la inmediatez de conseguir un resultado y la de ir formando algo importante con una base sólida que permanezca en el tiempo para llegar a lo más alto, independientemente de que esté Chus Mateo o no.

¿Cómo ves el momento del baloncesto en Galicia?

Excepcional. Es increíble tener tres equipos en la ACB y otros tres en Liga Endesa, rayando a una altura increíble. Este hecho dice mucho del baloncesto a nivel clubs, pero también del nivel de los técnicos, aficiones y del apoyo de las instituciones.

¿Qué aprendizaje de toda tu carrera consideras más importante para compartir con un entrenador joven?

Me gusta resaltar momentos como la ilusión de un joven de 15 años que empezaba a entrenar y se colaba en los entrenamientos de Antonio Díaz Miguel. Saltaba la valla, nos escondíamos del de seguridad para ver los entrenamientos. También recordar los viajes en coche de un lado a otro, con otros entrenadores, para ver campeonatos, o los terceros tiempos, sentado a la mesa con otros compañeros, bolígrafo en mano, una servilleta e intercambiando ideas. El hecho de que la pasión por este deporte no desaparezca, me hace sentir que todavía tango mucho camino por andar. Si un día desapareciese sería una mala señal, la pasión y la actitud lo son todo en la vida, y también las ganas de disfrutar de un deporte tan bonito como este, donde se prima el esfuerzo colectivo por encima de lo individual y que sigue emocionándonos.

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