Baloncesto
El presidente del CLB aún ve posible una cantera común
Isidoro Canabal asegura que se va a pelear hasta el final por llegar a un entente con el Cortegada y salvar el proyecto formativo que quieren niños, niñas y familias

Isidoro Canabal. | FDV
La ruptura del proyecto común de cantera que durante los últimos doce años aglutinó al Cortegada, al Basket Base Club y al desaparecido Liceo bajo las siglas CLB todavía no es, al menos para una de las partes, un camino sin retorno. Isidoro Canabal, presidente del CLB, mantiene abierta la posibilidad de reconducir la situación y alcanzar un punto de encuentro que permita dar continuidad a una estructura que considera ya asumida por los niños, niñas y familias como una identidad deportiva propia.
«Por nuestra parte esto no es irreversible», sostiene Canabal después de la reunión celebrada el lunes por la noche con varios de sus compañeros, en un contexto marcado por los desacuerdos internos y por el anuncio del Cortegada de iniciar un proyecto al margen de la actual fórmula compartida. El dirigente entiende que todavía hay margen para sentarse, ordenar las posiciones y evitar una separación que, a su juicio, no solo debilitaría el baloncesto de base, sino que también obligaría a los deportistas y a sus familias a tomar partido.
Canabal sitúa el origen del desencuentro en el proceso de renovación del convenio que regula la relación entre las entidades y que expira el próximo 30 de junio. Según explica, desde el inicio de la temporada y, especialmente, «desde hace un par de meses», los responsables del CLB trasladaron al Cortegada que no estaban dispuestos a renovar el acuerdo en los mismos términos en los que fue firmado hace dos años. «No estábamos de acuerdo en esos términos y propusimos otra manera de afrontar el proyecto del CLB dada la realidad actual», señala.
Esa nueva realidad, añade, pasa por asumir que el escenario ha cambiado. Con el Liceo ya desaparecido y tras más de una década de funcionamiento conjunto en la cantera, Canabal considera que el CLB debe evolucionar hacia una entidad con personalidad jurídica y deportiva propia. No como una suma de partes, ni como un espacio repartido entre clubes, sino como un proyecto común con estructura independiente. «Propusimos un espacio común, dirigido por una directiva nueva que no partiera condicionada por el BBC ni por el Cortegada, puesto que no tiene sentido que existan partes. Los niños y niñas se sienten del CLB», defiende.
La propuesta, sin embargo, no terminó de cuajar. Canabal admite que desde el Cortegada no se vio con claridad ese planteamiento, en parte porque interpretaron que podía suponer una pérdida de su cantera. «No les convenció esa idea porque tenían la sensación de perder su cantera. Quizá eso fue algo que no fuimos capaces de transmitir, la idea común del CLB», reconoce. La falta de acuerdo derivó en el bloqueo de las conversaciones y en la decisión del Cortegada de contar con el abogado Yago Casal para representarle en las negociaciones. «Fue algo que nos cogió de sorpresa», comenta el presidente del CLB.
A partir de ahí, las conversaciones continuaron con nuevos documentos sobre la mesa. Canabal explica que trasladaron a Casal su modelo de club y que recibieron varios borradores de acuerdo, aunque ninguno respondió plenamente a la filosofía que defienden. «No apostamos por una división de dos partes, sino por una especie de refundación con gente en la directiva que crea en el proyecto común del CLB como un único club para niños y niñas», apunta.
La clave, para el presidente, no está tanto en pactar un reparto previo entre dos entidades como en construir una estructura directiva que crea en el proyecto y sea capaz de darle continuidad. Por eso valora la reunión mantenida la pasada semana con las personas designadas por el Cortegada, aunque reconoce que las diferencias de fondo persisten. «El proyecto CLB ya existe, solo hay que darle forma y creer en él», afirma. «Percibimos que en el fondo de la cuestión, que es el concepto de la idea, seguíamos diferidos».
Canabal asegura que todavía estaban trabajando sobre un nuevo borrador cuando el Cortegada hizo público durante el fin de semana su intención de empezar un camino propio. Esa decisión aceleró una crisis que, según el presidente del CLB, aún podía seguir negociándose. «Nosotros no estamos convencidos de que tenga que existir un acuerdo previo entre dos partes para la creación del CLB, porque si las personas de la directiva creen en esto, solo hay que reestructurar los estatutos y ponerse a trabajar, que es lo más importante», sostiene.
En este punto, el mensaje de Canabal combina realismo y voluntad de entendimiento. Admite que no hay una confluencia plena de ideas y comprende que en el Cortegada pueda existir cansancio después de semanas de conversaciones, pero insiste en que el impacto de la ruptura obliga a intentarlo hasta el final. Especialmente, dice, por las consecuencias que tendría sobre los jugadores y sus familias. «Todo porque unos adultos no nos ponemos de acuerdo, es algo que nos hace reflexionar, ya que nos llega la tristeza que existe en las familias», lamenta.
El dirigente del CLB considera que el objetivo debe ser evitar que los niños y niñas tengan que escoger entre proyectos distintos cuando, durante años, se han sentido parte de una misma estructura. En su opinión, la división dañaría el trabajo realizado y restaría fuerza a una cantera que ha funcionado como referencia común. «Por nuestra parte queremos encontrar un punto de entendimiento al que agarrarnos. Entendemos que el Cortegada pueda estar harto porque han sido muchas semanas de conversaciones, pero aún hay tiempo y hay que intentarlo», concluye.
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