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El circuito de Trabanca se convierte en una fiesta del automodelismo

La tercera prueba del Campeonato Gallego reunió en Vilagarcía a 26 pilotos entre las categorías nitro y eco

Los pilotos empleándose a pie de circuito.

Los pilotos empleándose a pie de circuito. / Noe Parga

Vilagarcía

El circuito de Trabanca volvió a ser este fin de semana punto de encuentro del automodelismo gallego con la disputa de la tercera prueba del Campeonato Gallego, organizada por Team Pitufo RC y con José Carballo como director técnico. La cita reunió en Vilagarcía a 26 pilotos, repartidos entre las categorías nitro y eco, y confirmó la buena respuesta de una disciplina que regresó al trazado local con ambiente competitivo y una notable presencia de aficionados durante toda la jornada.

La competición arrancó este domingo a las 9.30 horas y se prolongó más allá de las 17.00, después de que el sábado se hubiesen celebrado los entrenamientos oficiales. En total, tomaron parte 24 pilotos en nitro 1/8 y 8 en eco, en una prueba marcada por la exigencia del circuito, el ritmo de las mangas y el trabajo constante de pilotos y mecánicos.

En la categoría nitro, el triunfo fue para Yago de la Iglesia, de Boiro, que encabezó un podio de gran nivel junto al portugués Carlos Durães y el coruñés Cristian Villar. La representación local tuvo también protagonismo, aunque con distinta suerte para Javier Carballo, obligado a abandonar por una avería de motor cuando buscaba completar la prueba en casa.

La actividad en boxes fue frenética.

La actividad en boxes fue frenética. / Noe Parga

En eco, la victoria correspondió al vigués Manu Pérez, acompañado en el podio por el vilagarciano Pedro Lueiro y por Luis González, de Porriño. El segundo puesto de Lueiro dejó presencia local entre los mejores en una categoría que también ofreció mangas competidas y alternativas hasta el final.

Desde Team Pitufo RC valoraron con satisfacción el desarrollo de la jornada, tanto por la participación como por el ambiente vivido en Trabanca. La prueba permitió recuperar el pulso competitivo del circuito vilagarciano y cerrar un fin de semana en el que los motores, en miniatura, volvieron a sonar con fuerza en la ciudad.

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