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Automodelismo

Vilagarcía recupera la Fórmula 1 de bolsillo

Cinco años después, el automodelismo vuelve a rugir en Vilagarcía. El circuito de Trabanca recupera este fin de semana el pulso competitivo con la tercera prueba del Campeonato Gallego, impulsada por la pasión de la familia Carballo Couso y por el decidido respaldo del Concello

José y Javier Carballo en el circuito de Trabanca en el que están empleado muchas horas.

José y Javier Carballo en el circuito de Trabanca en el que están empleado muchas horas. / FdV

Vilagarcía

El automodelismo volverá a tener acento vilagarciano este fin de semana. Cinco años después de su última gran cita, el circuito de Trabanca recuperará el sonido, la velocidad y la precisión de una disciplina tan espectacular como desconocida para buena parte del gran público. Lo hará con la disputa de la tercera prueba del Campeonato Gallego, una competición que devolverá a la ciudad a algunos de los mejores pilotos del panorama autonómico y que simboliza también mucho más que un regreso deportivo: supone la recuperación de una tradición, de un espacio y de una ilusión que nunca llegó a apagarse del todo.

En el origen de ese retorno hay un apellido propio, el de la familia Carballo Couso. Su empeño, su constancia y su trabajo han sido la espoleta necesaria para poner de nuevo en marcha un proceso que ha encontrado en el Concello de Vilagarcía, y de manera especial en el concejal de Deportes, Carlos Coira, el respaldo imprescindible para hacer viable la cita. Entre unos y otros, Trabanca volverá a vestirse de carrera para acoger una prueba que reunirá a cerca de una treintena de inscritos repartidos entre las categorías de nitro y eléctrico.

La programación arrancará el sábado con una jornada íntegra de entrenamientos libres, antes de que el domingo quede reservado para las mangas clasificatorias durante toda la mañana. Será entonces cuando el circuito mida el nivel de una parrilla de salida en la que sobresalen nombres como el del piloto oficial portugués Carlos Durães, el barbanzano Iago de la Iglesia, reciente vencedor de la última prueba del Nacional en Fuencarral dentro del F2, o el coruñés Cristian Villar. Una nómina que habla por sí sola del nivel competitivo que tendrá la prueba vilagarciana.

El circuito espera impecable la presencia de los pilotos este fin de semana.

El circuito espera impecable la presencia de los pilotos este fin de semana. / FdV

Pero si hay una presencia cargada de simbolismo, esa es la de Javier Carballo. Integrante del histórico Club Vilagarcía RC Team Pitufo, el joven piloto representa el relevo, la continuidad y el futuro de un deporte que en su casa se vive casi como una forma de vida. En esta tercera prueba del Campeonato Gallego correrá además de la mano de su padre, José Carballo, mecánico, apoyo imprescindible y gran responsable de que una pasión que empezó como afición se haya convertido en un compromiso familiar con el automodelismo.

Porque si algo explica el regreso de esta disciplina a Vilagarcía es precisamente el trabajo silencioso que hay detrás. José y Javier han sido piezas clave en el adecentamiento del circuito, en la puesta a punto de las instalaciones y en la preparación de todos esos detalles que muchas veces no se ven, pero que determinan el éxito de una organización. Junto a ellos estará además otro nombre con peso específico dentro del automodelismo local, el histórico Fernando Abalo, que ejercerá como director de carrera en una cita que quiere estar a la altura de las mejores del calendario gallego.

Ese esfuerzo organizativo también deja al descubierto la otra cara de este deporte. El automodelismo deslumbra por fuera, pero exige mucho por dentro. Requiere horas de dedicación, preparación técnica, conocimiento mecánico y una inversión económica nada menor. Los patrocinios, como el de la firma italiana Reds Racing, ayudan a aliviar una carga que en cualquier caso sigue siendo importante para quienes compiten al máximo nivel. En esta disciplina, la diferencia también la marcan los reglajes, la electrónica, el motor y la capacidad para afinar hasta el último detalle.

Con todo, este fin de semana tocará aparcar sacrificios para abrir paso al disfrute. Desde dentro, para quienes viven cada curva como un reto. Y desde fuera, para quienes se acerquen por primera vez a descubrir una modalidad que combina pericia, nervios y espectáculo. Trabanca se prepara así para convertirse en una fiesta del motor a pequeña escala, en una gran ventana para asomarse a la llamada «Fórmula 1 de bolsillo» y en la mejor prueba de que, en Vilagarcía, algunas pasiones nunca dejan de esperar su momento para volver.

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